cultura

«Zubin no te vayas»

El crítico de música Joaquin Guzmán, testigo de los abucheos dirigidos anoche a la consellera en el Palau de les Arts, analiza el clima de tensión generado en torno a la salida del maestro Mehta

Actualizado:

En el Palau de Les Arts Reina Sofía se palpaba el ambiente de las grandes noches. Tenía claro que a Mehta se le iba a recibir con una clamorosa ovación y con estentóreas muestras de cariño. Intrigado me hallaba sobre cómo se iba a comportar el público con quien compareciera del gobierno autonómico. Presumiblemente lo haría la Consellera Catalá. Poco antes de que compareciera el director musical, y antes también de que del foso emergiera el clásico sonido característico de que los músicos proceden a afinar sus instrumentos, alguien (siempre suele suceder así) se lazó a la piscina comenzando con un Buuuu al que se fue uniendo más y más público hasta convertir la protesta en general. Inaudito en Les Arts y muy poco frecuente en otros teatros. La platea al completo acabó de pie y girada al palco de autoridades. Emergieron algunos aplausos de no más de veinte personas lo que provocó que los decibelios de la protesta se incrementaran.

La velada transcurrió sin más incidentes salvo las muestras de apoyo a Mehta cada vez que hizo su aparición en el podio. Destacar la tercera salida para afrontar el último acto, en la que toda la sala se puso en pie alentados por una sonora exclamación de “Zubin no te vayas” que emergió desde la parte alta del teatro.

Al final diez minutos de aplausos de un público completamente enardecido que recibió puesto en pie a Mehta. Al hacer su aparición en escena para recibir el agasajo correspondiente fueron lanzadas multitud de octavillas desde las partes altas de los palcos. Unas rezaban la leyenda “políticos ignorantes” y otras, en distintos idiomas “Zubin no te vayas”. Una velada emocionante que pasará a la historia del teatro.

Mehta por sí sólo no fue el principio, el durante, ni el fin. La marcha de Mehta es el síntoma. Es evidente que al gran maestro se le tiene devoción pues ha permanecido fiel a nuestro teatro desde que este se inauguró, pudiendo ir donde quiera ganando mucho más dinero. A Mehta se le adora por ser quien es, pero también por lo que representa y por lo que su marcha supone. La reacción del público estos días, que corre como un reguero por las redes sociales de medio mundo, es también por temor. Temor a que un proyecto de gran cultura que la ciudad y los aficionados han hecho suyo sea arrebatado por la falta de sensibilidad y la ignorancia política.

La sensibilidad se tiene o no se tiene (qué le vamos a hacer), pero a pesar de carecer de ella, se puede gobernar muy bien con conocimientos. El proyecto de calidad en Les Arts es viable económicamente pues sus réditos directos y sobretodo indirectos son más que evidentes para una ciudad de clara proyección turística. Pero también lo es culturalmente por el poso que va dejando en la ciudad y en sus ciudadanos.

Con proyectos como el Palau de Les Arts, un IVAM como lo fue, del Palau de la Música, un San Pio V del que sentirse orgullosos, no avergonzados, se crece en todos los sentidos y la Comunidad Valenciana madura, y se desarrolla. De ambas cosas creo mucha gente les pueden hablar con más propiedad que yo. Piensen seriamente en ello, reflexionen sobre lo que hay detrás de esas protestas. Qué es lo que realmente el ciudadano está reclamando. Y si carecen de conocimientos para valorar estas cosas (no se puede saber de todo por muy político que se sea), asesórense, que no cuesta nada. Y rectifiquen.