Pedro Sánchez, ayer en Las Palmas de Gran Canaria
Pedro Sánchez, ayer en Las Palmas de Gran Canaria - EFE
Elecciones Generales
PSOE

Pedro Sánchez se lanza a por más de 800.000 indecisos de PP y Ciudadanos

En Moncloa confían en que una movilización por encima del 70% beneficiará sus intereses

Las Palmas de Gran CanariaActualizado:

No se espera en la campaña electoral del PSOE una variación de la consigna oficial que repite cada día el presidente-candidato y que todos los teloneros en sus actos se esfuerzan en personalizar: movilización y voto útil ante la amenaza de una suma de PP, Cs y Vox. En Moncloa creen que si la participación supera el 70% «nos irá bien», ya que su pronóstico es que la derecha irá a votar aunque sus electores puedan dudar por la variada oferta. Entienden, por tanto, que todo lo que sea superar esa barrera será en su beneficio.

La elevada bolsa de electores indecisos, un 38% que no ha decidido todavía su voto según el CIS, es la clave de esta campaña. Es el objetivo de todos los partidos y la esperanza a la que todos se aferran para mejorar los resultados que se les otorga en las encuestas. Y en esa batalla tiene puestos los ojos el PSOE. En la estrategia de los socialistas el crecimiento más importante es el que llegará procedente de la descomposición de Unidas Podemos y sus confluencias. Según los datos del CIS, casi un millón de electores que votaron a Iglesias, En Comù Podem, Compromís o En Marea en 2016 tiene ahora decidido que optará por los socialistas. Además, los indecisos de todas esas formaciones tienen al PSOE como primera opción y en Moncloa se considera que «ese flujo seguirá poco a poco».

Pero lo más novedoso de los últimos movimientos es que el PSOE se dispone en campaña a buscar el voto de los indecisos de Ciudadanos y del Partido Popular. En Moncloa destacan su posición «fronteriza» con electores de ambos partidos. Con Cs no es algo novedoso, pero sí lo es que la transferencia pueda ser favorable al PSOE y no al revés, como había sido la tónica hasta hace muy pocas semanas. Fuentes de Moncloa manifiestan estos días que pueden llegar a captar hasta «un tercio» de los electores indecisos de Rivera. También se destaca que el mordisco al PP puede producirse a partir de las personas de 50 años, menos propensas a votar a las nuevas formaciones. Sánchez está hablando mucho de pensiones en sus mítines y abusando en cada lugar de la anécdota de que, al parecer, allá donde va se le acerca un parado de larga duración mayor de 52 años para agradecerle que haya recuperado ese subsidio.

Aunque el porcentaje del mordisco al PP es menor que el daño que puede infligir a Ciudadanos, en el contador socialista la cifra que creen que pueden recibir es muy similar. Un 49,3% de los votantes de Cs en 2016 declaran ahora no tener claro qué van a hacer con su voto. Eso equivale a 1.540.018 votantes. De ellos un 21,4% dudan de si repetir voto o si votar al PSOE. Son 329.564 votos de disputa directa. Pero si se suma los pequeños porcentajes de electores de Cs que ya no van a volver a votar a Rivera y que incluyen al PSOE como una de sus opciones el resultado es que el 28% de los indecisos de Cs podría votar a Pedro Sánchez. Esto equivale a 431.205 indecisos. Si se suman al 5% del total de 3,1 millones que obtuvo en 2016 (156.188 votantes) que ya declaran con seguridad que votará por el PSOE el resultado es que Sánchez podría quitarle 587.393 votos a Rivera que sería un 18,8% de total de electores naranjas.

Mientras, un 37,2% de los electores del PP en 2016 tienen dudas. Eso equivale a 2.941.100. Y de ellos, un 11,9% dudan entre repetir o pasarse al PSOE. Son 349.990 electores en disputa directa. El total de indecisos del PP que incluyen al PSOE como una de sus opciones de voto es el 15,09%. Esto equivale a 443.811 votantes. Si se suma el 2,3% del total de 7,9 millones que obtuvo en 2016 (181.842 votos) que ya declaran que votarán seguro al PSOE los socialistas podrían llegar a 625.653 votos del PP, que sería un 7,9 % del total de los electores populares

Sánchez ignora a Iglesias en sus mítines y reclama que las urnas sean un "gran reproche" a PP y Cs por su sintonía con Vox

Los porcentajes están lejos del 19% de Unidos Podemos que ya dice que votará por Sánchez o ese más de 50% de los indecisos de Iglesias que todavía sigue dudando en votar a Sánchez. Pero los socialistas entienden que ese flujo no se detendrá y que puede mantenerse en tanto que el PSOE se visibilice como primera fuerza, mientras que «romper» la barrera entre bloques requiere mensajes concretos. A Unidas Podemos y a Pablo Iglesias ni siquiera los menciona Pedro Sánchez en sus mítines.

Atendiendo solo a los indecisos, el PSOE persigue el voto de unos 430.000 indecisos de Cs y 440.000 del PP. Un total de 870.000 indecisos y a los que Sánchez pretende atraer con una campaña sin riesgos. En los últimos mítines el presidente del Gobierno ha tocado temas transversales, ha endurecido el discurso catalán y ha dedicado bastante tiempo a hablar de pensiones. «Tenemos muchos caladeros de voto, y el de los jubilados es enorme», defiende un cargo de la presidencia del Gobierno. En este primer fin de semana Sánchez ha planteado una reforma constitucional «para blindar el carácter público y la sostenibilidad financiera de las pensiones». Hoy visita un centro de mayores en una localidad madrileña.

Pablo Casado y Albert Rivera son el objeto de sus ataques en cada mitin. Y en los últimos días Sánchez está redireccionando su mensaje para llegar a los electores más centristas de ambas formaciones. Ayer, en Las Palmas de Gran Canaria, Sánchez pidió que las elecciones sean «un gran reproche» a PP y Cs por no «combatir» a Vox. Además ha recuperado mensajes relativos a la corrupción: «Quieren tanto a España que se llenaron los bolsillos con el dinero de todos los españoles». El objetivo, en suma, es socavar la voluntad de los electores más indecisos de la derecha.

Los socialistas descubren «un gran caladero» de voto potencial entre los jubilados

En una de sus  últimas entrevistas manifestó que pretende llegar a acuerdos con todos los partidos pero añadiendo que «especialmente» lo quiere hacer con «Unidos Podemos, Partido Popular y Ciudadanos». Es decir, Sánchez coloca a su principal socio al mismo nivel de interlocución futura que a los dos partidos que han representado a la oposición en su breve mandato.

De esta forma quiere reposicionar al PSOE en esos parámetros de centralidad, considerando a PP y Cs, interlocutores más relevantes para él que las fuerzas indepdendentistas. Con ello lanza también otro mensaje: si logra el resultado que dictan las encuestas podría intentar un Gobierno monocolor con geometría variable a izquierda y derecha.

En esa apuesta por llegar a electores que «nunca han votado al PSOE» es fundamental empujar tan a la derecha como pueda a PP y Cs. En ese plan se enmarca su estrategia de legitimar a Vox como actor protagonista al participar únicamente en el debate en el que también lo haga Santiago Abascal. Pero Sánchez sabe que solo con eso no basta y por eso, y aunque su estrategia de fondo no cambie, está insistiendo en estos primeros días de campaña en reforzar su mensaje contra el independentismo: «No va a haber independencia. No va a haber referéndum. No es no», ha dicho Sánchez en diferentes mítines en su arranque de campaña.