Daniel Rojo, el «terror» de Barcelona reconvertido a escritor
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Daniel Rojo, el «terror» de Barcelona reconvertido a escritor

«El Millonario», uno de los atracadores de bancos más perseguidos en los años 70, hace uso de su dilatada experiencia como gánster para dar vida a su primera novela de ficción

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La policía le apodó «El Millonario» por su vasta experiencia como atracador de bancos, pero el «curriculum» delictivo de Daniel Rojo abarca mucho más. Este afamado gánster y politoxicómano llegó a conocer como nadie las entrañas de la Barcelona de los años 70, un lugar en el que llegó a ser el «rey» de la calle y donde hizo de la droga y la delincuencia los pilares fundamentales de una vida que parecía no tener otro destino más que el de vivir al margen de la ley o, como acabó sucediendo, entre los barrotes de la cárcel.

Allí estuvo hasta su definitiva puesta en libertad en 1999, año en que comprendió que «El Millonario» debía pasar a mejor vida. Dejó las drogas y la mala vida para convertirse en guardia de seguridad y, fruto de la casualidad, se topó un buen día con un amigo de la infancia, Loquillo, quien le contrató para llevar el merchandising de su marca y le lanzó profesionalmente al mundo del espectáculo. Desde entonces, Daniel Rojo ha trabajado estrechamente junto a personalidades de la talla de Rosario, Andrés Calamaro o Lionel Messi, de quien fue guardaespaldas una temporada.

Tras protagonizar tres libros en los que el escritor Lluc Oliveras relató sus memorias: «Confesiones de un gánster de Barcelona», «El gran golpe del gánster de Barcelona» y «Mi vida en juego», Rojo se embarca ahora en un nuevo reto literario con su primer relato de ficción, «La venganza de Tiburón» (Ed. Planeta) que firma junto a Yolanda Foix y en el que da forma a una novela negra que dice nada tiene ver con él pero en la que su experiencia como delincuente está impregnada en cada página.

— ¿Estamos ante una versión novelada de la vida de «El Millonario»?

Para nada. Se trata de una historia de ficción y no de una autobiografía. Es, más bien, de una novela negra diferente, escrita desde el punto de vista del delincuente y no del policía, como suele ocurrir en este tipo de relatos. Tras pasar por muchos festivales y conocer a varios autores comprendí que la novela negra se podía escribir desde otra persepectiva y decidí utilizar mis 35 años como delincuente para lanzarme a la escritura.

«He utilizado mis 35 años de delincuente para lanzarme a la escritura»— Sin embargo sí ha utilizado su propia personalidad para crear el personaje...

El personaje es totalmente ficticio, pero lo tiene todo de mí. Lo que me distingue de otros escritores de novela negra es que, mientras otro autor tendría que haberse inventado al protagonista, a mí me ha bastado con hacer memoria y recordar ciertas cosas de mi vida. Lo cierto es que he vivido momentos muy parecidos a los que se relatan en el libro y también tengo amigos similares a los del protagonista, pero es normal, pues me he nutrido de todas mis vivencias para escribir la historia.

— ¿Con qué rasgos del protagonista se identifica especialmente?

Con muchos, pero sobre todo con su forma de conducir, sus ganas de correr, su gusto por los buenos coches... No obstante, hay algo que nos distingue: él no es un delincuente profesional y yo sí lo era.

— Lo cierto es que su vida le da para escribir unos cuantos relatos como este... ¿Cómo ha sido, brevemente, la vida de «El Millonario»?

Ciertamente intensa. Con tan solo 13 años comencé a probar los tóxicos, me metí en el mundo de las drogas y a los 16 ya era politoxicómano. Me convertí en un delincuente habitual y decidí especializarme en atracar bancos, que fue mi «profesión», como quien dice. No te creas que no he pagado las consecuencias. Entré en prisión, donde además me enteré de que tenía el virus del sida.

No puedo decir que no disfrutara de mi etapa como delincuente, pues lo cierto es que aquel mundo me hacía feliz, tenía dinero, coches, mujeres, drogas.... Sin embargo, un día tuve un momento de lucidez y decidí dejar las drogas, que se habían convertido en mi verdadera cárcel. He tenido mucha suerte porque mis enfermedades, como el cáncer, me han ido perdonando la vida. Mi historia acaba con final feliz: encontré a una mujer perfecta y me casé con ella, tuve mellizos... y hasta hoy.

— ¿Con qué enseñanzas se queda de aquella etapa en la que fue el rey de la calle?

He aprendido mucho de mi pasado, pues soy de la creencia de que si no sacas algo positivo de tus acciones pasadas no podrás tener un presente, ni tampoco un futuro. Creo que mi pasado me ha llevado a ser quien soy ahora. Sé perfectamente qué cosas no debo hacer, sé decir «no» y, además, toda mi experiencia pasada me ha enseñado a formar una familia y a saber cómo no regresar al mundo de las drogas. Creo fervientemente que si no hubiera cometido aquellos errores no sería la persona que soy hoy. Dinero no podré dar, pero felicidad... la que quieras.

«La Barcelona de hoy está totalmente politizada»

— ¿Se arrepiente de su pasado?

Simplemente pienso que hay salir adelante con lo que uno ha hecho en la vida. Hoy en día miro a todo el mundo a la cara y de frente, el pasado ya es pasado y yo ya he pagado por lo que hice. Cuando ando por la calle voy con la cabeza alta, pues ya he cambiado las cosas que tenía que cambiar.

— Conoció como nadie la Barcelona de los años 70. ¿En qué ha cambiado su ciudad?

La Barcelona de hoy no es ni sombra de la de antes. Mi ciudad se ha convertido en un centro comercial para el turismo y en una bandera. Lo que no ha cambiado es su gente, que sigue como en los 80, pero las autoridades se han encargado de politizar todo en exceso.

— Es usted un experto en adicciones...¿Qué fue lo que le hizo abandonar todo aquello que asegura era su verdadera cárcel?

La terapia más valiosa es asumir que tienes una adicción, pues si no te das cuenta jamás podrás empezar a solucionarlo. Una vez que sabes que tienes un problema debes ponerle solución, pues considero que los problemas solo son problemas si no te enfrentas a ellos. Mi mejor consejo para quien tenga un problema similar al que yo tuve es no rendirse jamás, ni cuando esté cansado de luchar. Si te hundes y te metes a dormir nunca acabarás con tus problemas.

— Tiene dos hijos pequeños. ¿Qué haría si un día decidieran seguir sus pasos y convertirse en alguien similar a quien en su día fue «El Millonario»?

Intentaré que eso no ocurra, pero si sucede no podré hacer nada para evitarlo. Espero ser capaz de educar a dos buenas personas y, cuando lo haga, estaré a su lado decidan lo que decidan. Una ventaja es que sé mucho sobre ese mundo, por lo que me conformo con conseguir que no cometan los mismos fallos que yo. Si al final deciden cometerlos...poco podré hacer por evitarlo.