La canasta que cambió las reglas del baloncesto
A partir de 1962, la autocanasta dejaría de ser legal - BITACORAS.COM

La canasta que cambió las reglas del baloncesto

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En ocasiones, una normativa poco específica puede permitir a los equipos deportivos cometer acciones que, aunque no sean muy bien vistas por los rivales, son perfectamente legales. Un claro ejemplo de ello es la jugada protagonizada por el Real Madrid de baloncesto en los cuartos de final de la Copa de Europa de la temporada 1961/62.

Tal y como recuerda Javier Sanz en «Historias de la Historia», ganador del Premio Bitácoras 2011 al Mejor Blog Cultural, esa eliminatoria, jugada a doble partido, enfrentaba al equipo español con el campeón italiano, el Ignis Varese, que había convertido su cancha en una olla a presión, con dos mil espectadores gritando sin cesar.

El partido de ida se celebró el 18 de enero de 1962 en Varese, localidad cercana a Milán donde se encontraba la factoría de Ignis en la que trabajaba gran parte de la población local. A pesar de que el campo era una auténtica ratonera, con el suelo de cemento, escasa iluminación y el público a pie de pista, el Madrid mantuvo una cómoda ventaja a lo largo de todo el encuentro.

Sin embargo, varias decisiones arbitrales, las faltas personales y alguna lesión llevaron a los italianos a empatar el partido a 80 puntos a falta de unos pocos segundos para el final. En ese momento, el entrenador blanco, Pedro Ferrándiz, pidió tiempo muerto. Señaló a Lorenzo Alocén y, simplemente le dijo: «Ya sabes lo que hay que hacer».

Antes del partido, Ferrándiz había comentado con sus jugadores que era mejor perder por dos puntos y tratar de remontar en casa, que jugar una prórroga en medio de un ambiente infernal, ya que en aquel entonces el resultado de la eliminatoria se decidía sumando los puntos obtenidos en los dos partidos.

Una jugada bastante polémica

Tras sacar de fondo, Alocén recibió el balón y, ante el estupor del público, rivales y árbitros, anotó en su propia canasta. Sus compañeros, entre los que se encontraban Wayne Hightower, Stan Morrison o Lolo Sáinz le recriminaron lo que acababa de hacer, puesto que el tiempo se había agotado y el Real Madrid había perdido por dos puntos.

El público se volvió loco de alegría, pero los jugadores del Varese comprendieron la jugada de los españoles y comenzaron a protestar a unos árbitros que no acababan de entender lo sucedido. El equipo italiano protestó ante la FIBA por la actuación del Real Madrid, pero el equipo blanco no había vulnerado ningún artículo del reglamento. El resultado era inamovible.

Meses más tarde, la normativa fue modificada, incluyendo un artículo que establecía que la autocanasta «anotada en los últimos instantes de un partido que evite un empate como resultado final, comportaría la inmediata descalificación del equipo durante dos años y multa de 1.000 dólares». La jugada del Madrid no volvería a repetirse.

Después de haber anotado la última autocanasta legal de la historia, en el partido de vuelta, disputado en el Frontón Fiesta Alegre el 7 de febrero de 1962, el Real Madrid venció al Ignis por 83-62 y pasó a la siguiente ronda.