Tecnología - Informática

El ciberataque sufrido por Estados Unidos revela su vulnerabilidad digital

Los expertos alertan de un riesgo de caída total del sistema. «Esto es como el salvaje oeste», dicen

El FBI busca a los autores de esta gran ofensiva

No ha sido un ataque más. La creciente sofisticación de los hackers en sus asaltos al sistema ha disparado la alarma entre los investigadores y las compañías afectadas. El FBI intenta determinar quién está detrás de uno de los ciberataques más complejos y efectivos de la corta pero intensa historia de internet, con la mente puesta en las actividades criminales y en un jaque a la seguridad nacional. La sistemática arremetida de los piratas se produce después de que el presidente Obama anunciara una respuesta de Estados Unidos a los últimos ataques de Rusia, que han acaparado parte de la campaña electoral bajo la sombra de un supuesto intento del Vladímir Putin de influir en el resultado, con ayuda de WikiLeaks.

En las redes se apuntaba ayer a un grupo de ciberdelincuentes de origen ruso y chino como responsables del último ataque masivo, pero no hay ninguna confirmación oficial. La única constatación hoy es el creciente temor de las autoridades y las grandes compañías estadounidenses a la creciente fragilidad a un sistema digital del que depende buena parte de su economía y su seguridad.

Colapso de los servicios

A las siete de la mañana del pasado viernes en Nueva York (las cuatro en la costa oeste estadounidense), un ejército de «decenas de millones de IPs (direcciones de ordenador) infectados» lograban colapsar los servidores centrales de Dynamic Network Services Inc., conocida como Dyn, esencial proveedor de webs de compañías tecnológicas. No fue la única oleada. Después de que la compañía hubiera defendido sus posiciones con todas las armas a su alcance en las primeras dos horas y media, otras dos ofensivas, aparentemente calculadas en tiempo y forma, se cebaron con la compañía que opera los sistemas DNS, esenciales en su labor de redirigir el tráfico en internet.

El resultado de la operación de asalto informático empezó a contarse por webs de grandes compañías afectadas, PayPal, Airbnb, Spotify, Twitter, Kayak, GitHub, eBay.., entre otras muchas, junto a los grandes periódicos, The New York Times, The Wall Street, The Financial Times, inaccesibles para millones de usuarios, primero en Estados Unidos, después en Europa y en Asia. Para entender la efectividad del ciberataque, es necesario radiografiar la interconexión digital y situarla en el mapa. La compañía Dyn tiene su base en New Hampshire, en el este de Estados Unidos. Los sistemas DNS (Sistemas de Nombre de Dominio, en sus siglas en inglés), se centralizan en California, en el oeste. Dyn gestiona los DNS, que a su vez funcionan como una centralita para el tráfico de internet. La relevancia de los DNS es tal que, por ejemplo, convierte de manera amistosa direcciones de web como la del FBI, fbi.gov, en direcciones numéricas que permiten a los ordenadores hablarse entre ellos. Sin esa operación de colaboración mutua, internet no podría funcionar. Así ocurrió el viernes, cuando los piratas informáticos regaron los servidores de IP con virus, como si de una manguera se tratara, y provocaron lo que en la jerga es conocido como DDoS (Denegaciones de Servicio Distribuidas), en sus siglas en inglés

Aunque la capacidad tecnológica de las grandes compañías determina también su dependencia y su capacidad de autonomía. A pesar del salto de calidad de los hackers, que llevó ayer a los responsables de Dyn a calificar el ataque de «inteligente», la gigante Amazon fue capaz de resolver el problema en pocos minutos.

Aparatos conectados a internet

Según los especialistas, el salto de calidad de los hackers estriba en haber utilizado cientos de miles de aparatos conectados a internet, como cámaras, monitores para bebés, grabadores y enrutadores caseros, infectados sin el conocimiento de sus propietarios, con software que les permitían el control suficiente para después llevar a cabo el lanzamiento masivo de los virus. Kyle York, jefe de estrategia de Dyn, además de alertar sobre la dimensión de lo sucedido, advirtió de que el futuro puede ser aún peor: «El número y los tipos de ataques, su duración y su complejidad van en aumento». Por ello, llamó la atención sobre el peligro de que las grandes compañías tecnológicas «puedan sufrir una caída total del servicio. Esto es totalmente salvaje. Es el salvaje Oeste el que está ahí fuera».

Otros expertos incidieron en resaltar la dimensión sin precedentes del ciberataque: «Nunca habíamos visto algo como esto, diseñado para impactar en tantos y tan importantes sitios web», aseguraba ayer a la cadena de televisión CNN el director de ingeniería de ventas de la compañía Dynatrace, David Jones. Y para justificar su afirmación, explicaba: «Habitualmente, estos ataques de denegación de servicio se centran en sitios individuales. A diferencia de eso, ahora hablamos de un ataque a las direcciones DNS, que son como un listín telefónico: cuando quemas una, quemas todas a la vez».

Dudas sobre la fiabilidad de DNS

La dimensión del colapso informático y los perjuicios que supone para las compañías dependientes de internet, que son ya la gran mayoría en Estados Unidos, provocó ayer también las críticas hacia las DNS y su fiabilidad: «Han sido a menudo negligentes en términos de seguridad. Si en el futuro siguen ocurriendo cosas como ésta, el agua va a terminar rebosando el vaso», afirmaba en términos no muy amistosos el vicepresidente para tecnología de Nsfocus, Richard Meeus.

La ciberguerra informática ha sido uno de los dolores de cabeza para el presidente Obama durante los ocho años de mandato, en los que ha intentado sin éxito reconducir la amenaza en forma de acuerdos amistosos tanto con China como con Rusia. En su última visita a la Casa Blanca, hace pocos meses, el presidente Xi Jinping aportó sólo buenas palabras, a pesar de las duras palabras que en su presencia lanzó Obama, en defensa de las grandes corporaciones tecnológicas, habitualmente amenazadas por los ataques chinos.

En el caso de Rusia, la guerra informática estalló de forma descarnada a pocos meses de las elecciones. Las recientes amenazas de Obama de lanzarse a un cuerpo a cuerpo cibernético se produjeron después de que los servicios secretos se mostraran seguros de la autoría del Gobierno de Putin del robo de correos electrónicos de los servidores del Partido Demócrata. Su difusión por WikiLeaks sirvió en primer lugar para forzar la dimisión de la presidenta del Comité Nacional, Debbie Wasserman Schultz, al trascender que había ayudado a Hillary Clinton, en perjuicio del senador Bernie Sanders, durante las primarias del partido.

Su dosificada puesta en común posterior para dañar a la candidata, además de enervar a la Administración Obama, ha asentado la creencia de que existe un frente para intentar aupar a Donald Trump a la Casa Blanca. El magnate ha alimentado la sospecha con sus crecientes alabanzas hacia el presidente ruso, que combinaba con sus afirmaciones de que no conoce al mandatario ruso.

«Preparados para responder»

Hace apenas unos días, fue el vicepresidente Biden el encargado de salir al paso de los ataques informáticos y lanzar una advertencia: «Estamos preparados para responder al intento ruso de condicionar nuestras elecciones. Estamos enviando un mensaje. Tenemos la capacidad de hacerlo». Aunque advirtió de que el momento nunca se anuncia. En recientes entrevistas con medios de información internacionales, el presidente Putin ha negado cualquier vinculación de su Gobierno con los ataques informáticos a Estados Unidos.

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