Imagen sin datar cedida por Amazon que muestra un avión no tripulado llevando una caja en Seattle - EFE

Drones: de la ciencia ficción a la vida diaria

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Hace tiempo que los drones despegaron en el terreno militar, donde comenzó a experimentarse con ellos, pero su utilización para la vida civil está ahora también extendiéndose como la pólvora. Pese al temor que aún siguen suscitando por su posible empleo para labores de espionaje, su comercialización parece imparable.

La última en apuntarse al auge de los aviones no tripulados ha sido la popular tienda «online» Amazon, que se aventura por un terreno que parece por ahora ciencia ficción: un transporte robótico capaz de hacer entregas de hasta kilo y medio de peso (libros, música, videojuegos) directamente en el domicilio.

Para ello habría que solventar problemas de seguridad e inconvenientes técnicos, pero su fundador, Jeff Bezos, aseguraba en una entrevista en el programa de la cadena CBS «60 Minutes» que este proyecto podría estar en marcha en cuestión de dos años, con un radio de alcance de unos 15 kilómetros, de manera que «en áreas urbanas uno podría cubrir porciones muy significativas de la población», aseguraba Bezos, el gran gurú de las ventas por internet. La iniciativa, en cualquier caso, está pendiente de aprobación por parte de la Administración Federal de Aviación estadounidense (FAA).

Este ambicioso servicio, denominado Prime Air, buscaría acabar con la idea de que la entrega de productos comprados por internet va con retraso, lo que se convierte en un freno para los consumidores. Un vídeo de demostración en el sitio web de la empresa muestra una diminuta nave robótica -llamada Octocopter- trasladando una pequeña caja de color amarillo directamente desde los almacenes al hogar del cliente. «Podemos realizar operaciones comerciales tan pronto como la regulación necesaria termine», ha explicado la compañía, que se aproxima a vender 75.000 millones de dólares este año y cuyo anuncio ha sido visto en buena parte de los analistas como un globo sonda para generar publicidad gratuita a nivel mundial.

Pero, más allá de que el proyecto de Amazon sea más o menos realista, las aplicaciones de los drones en la vida del ciudadano de a pie son infinitas y la industria que los desarrolla crece a un ritmo de vértigo, y no sólo para uso militar. Aunque pueda parecer una versión actual del tradicional aeromodelismo, estos aparatos van más allá y buscan llegar a un público mucho más amplio.

«La idea es interesante pero está muy lejos de la realidad», señala a este diario Jordi Santacana, director comercial de Catuav, empresa con sede en la localidad catalana Moià, una de las referencias en España sobre el uso de esta tecnología para fines agrícolas, urbanísticos, científicos y medioambientales. La empresa lleva experimentando con drones desde 2003 y ha trabajado para clientes tan prestigiosos como la Agencia Espacial Europea, el CSIC, Telespazio o INDRA.

Ahora, el ministerio de Defensa ha aprobado un espacio aéreo segregado para realizar vuelos de prueba en su nuevo Centro Tecnológico de Moià (Barcelona). Por esta razón, la idea de Amazon es vista por los expertos como ciencia ficción, máxime incluso a que el organismo regulador de EE.UU. no tiene la idea de certificar a los aviones no tripulados hasta el 2020.

De momento, en España no hay una regulación específica para el uso de UAV civiles, aunque sí la hay para UAVs militares (ambos requieren una integración o adaptación al espacio aéreo). La legislación civil se está elaborando en estos momentos y saldrá a la luz en forma de real decreto «seguramente» a mediados de 2014. Catuav forma parte de la comisión que estudia, junto con los órganos reguladores, la aprobación de un Real Decreto que regule la comercialización y utilización de los drones.

También Elimco, con sede en Sevilla, está especializada en el diseño e integración de estos sistemas que van del campo de la topografía a la toma de datos para la agricultura. Del desafío de Amazon dudan de su aplicación a corto plazo. «Estoy convencido que será posible algo así en un futuro, pero ahora tendrán que superar barreras administrativas, económicas y tecnológicas que les van a ocupar bastante más tiempo de lo que anuncian», agrega Rodrigo Valdivieso, gerente de ventas de la compañía.

Costes a la baja

Solo hace falta un móvil y una considerable inversión de en torno a 300 euros (de momento, en el futuro se espera que bajen de precio). Los drones, por ejemplo, han aterrizado ya en el Parque de Doñana, donde el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), dependiente del Ministerio de Defensa, y la Junta de Andalucía han ideado un proyecto para elaborar censos de población animal.

España pretende tomar en buena medida la experiencia tomada y la tecnología que dispone para colocarse entre la referencia del mundo en este sector. Actualmente, es el quinto país europeo en materia aeroespacial, pero EE.UU. o Israel según datos de Teal Group, consultora estadounidense especializada en el sector, son los reyes. Las previsiones así lo constatan: se duplicará en la próxima década, hasta mover cerca de 7.333 millones de dólares (5.039 millones de euros) en el año 2017, configurándose así como uno de los principales ejes de crecimiento del sector aeronáutico en la próxima década. El negocio solo acaba de desplegar las alas, que empiece a planear dependerá de muchos factores.

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