Colegios e institutos impartirán contenidos que atajen el sexismo en los adolescentes

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La igualdad entre hombres y mujeres es una batalla que sigue librándose en el mercado laboral, en el sistema educativo, pero sobre todo en los hogares españoles. Víctor, un niño de 12 años, ha sido el encargado de quitarnos esta semana la venda de los ojos sobre un problema que en España sigue resuelto a medias. Y lo hizo entre los fogones del conocido concurso Master Chef Junior, que emite cada martes la 1 de Televisión Española. En plena competición, Víctor «invitó» a sus compañeras a limpiar la cocina porque las mujeres estaban preparadas «genéticamente» para ello. La frase cayó como un rayo entre las chicas de su equipo que rápidamente le pidieron que tuviera cuidado con lo que decía. Para intentar calmar los ánimos, el niño espetó: «No quería decir eso, yo quería decir que las chicas saben limpiar mejor que los chicos, que para mi punto de vista, es así».

La frase lejos de una inocentada confirma las conclusiones de algunos estudios muy recientes sobre cómo las nuevas generaciones restan valor a la igualdad de género. Una encuesta del Instituto Andaluz de la Juventud de noviembre del pasado año señalaba que uno de cada cuatro jóvenes andaluces cree que la mujer debe quedarse en casa, mientras que el 10% reconoce que el hombre es quien debe tomar las decisiones importantes de la pareja. Un informe de la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género iba más allá al concluir que el 30% de las adolescentes aceptan una serie de conductas que buscan el control, en ocasiones abusivo, por parte de sus parejas.

Los estereotipos de siempre

Para el director técnico del Centro Sofía sobre Adolescencia y Juventud de la FAD, Eusebio Megías, todos estos datos reflejan que «los estereotipos hombre-mujer han cambiado menos de lo que parece». «El chico si liga sigue siendo exitoso y la chica que liga es una prostituta. La imagen dominante y agresiva del hombre sigue también estando allí y la chica tiene que complacer a la pareja y aceptar ciertos comportamientos. Hay una serie de estereotipos que da la impresión son muy difíciles de erradicar».

Sus reflexiones parten de un estudio sobre perspectiva de género que el Centro Reina Sofía tiene previsto presentar el próximo mes y que, según Mejía, demostrará que «el avance hacia la igualdad se ha producido más en la superficie que en la profundidad». Y

a veces incluso tampoco allí... Por lo menos a la vista de la directora del Observatorio contra la Violencia de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Ángeles Carmona. En una entrevista a RNE con motivo del décimo aniversario de la entrada en vigor de la Ley, la secretaria judicial del jugado de Violencia contra la Mujer número 3 de Sevilla, reclamó el pasado viernes que

se erradique el piropo

porque no solo

«supone una invasión de la intimidad de la mujer»,

sino porque «nadie tiene derecho a hacer comentarios sobre el aspecto físico de una mujer».

Para el presidente de la Sociedad Española de Pediatría Social, el doctor Jesús García Pérez, la base de toda esta polémica está en la educación. «Hay que educar en el buen trato y en la igualdad porque si no aparece el maltrato emocional», señala este médico, para quien compartir los mismos derechos y deberes entre hombres y mujeres es «una cuestión de justicia social».

Cotenido obligatorio

Por primera vez en España, la igualdad y la lucha contra la violencia de género será un contenido obligatorio en todos los niveles educativos de la enseñanza. Así lo establece un Real Decreto del Ministerio de Educación aprobado por el Consejo de Ministros el pasado mes de diciembre. «Es un paso muy importante porque la mejor política de prevención se hace desde la educación y desde edades muy tempranas», señala el director general del Injuve, Rubén Urosa Sánchez.

En su artículo 6 el Real Decreto señala concretamente que «las administraciones educativas fomentarán el desarrollo de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, la prevención de la violencia de género o contra personas con discapacidad, y los valores inherentes al principio de igualdad de trato y no discriminación por cualquier condición o circunstancia personal o social, así como el aprendizaje y resolución pacífica de conflictos en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social». Estos contenidos deberán estár incluidos en todas las materias «sin perjuicio de su tratamiento específico en asignaturas concretas» como Valores Éticos.

Lejos del pesimismo de algunos estudios, el responsable del Injuve recuerda que «en España tenemos una juventud muy sensibilizada con estos temas». La última encuesta de esta institución (Informe sobre la Juventud en España 2012) mostraba algunos datos alentadores sobre todo con respecto a los modelos ideales de

familia, un indicador esencial para estimar el avance en los roles de género. En este sentido, el informe señalaba que el

69,4% de los españoles

prefieren una familia en la que

ambos miembros de la pareja trabajan y comparten las tareas domésticas

, un 24,4% más que en 1990. «Hay una tendencia de la población hacia la igualdad. Esto quiere decir que en los últimos 25 años las empresas, las administraciones públicas y la sociedad han hecho un esfuerzo por seguir este camino», afirma Urosa Sánchez.

El dato, sin embargo, no siempre se corresponde con los comportamientos reales ante la corresponsabilidad en las tareas domésticas. España es uno de los países de la UE, junto con Italia, donde más acusadas son las diferencias entre el tiempo que hombres y mujeres dedican al trabajo doméstico. Por ejemplo, la diferencia de horas semanales que dedican las mujeres en relación con los hombres al cuidado de los hijos es de 18 horas, mientras que en Dinamarca es de apenas 3 horas. De hecho el 35% de las mujeres entrevistadas consideran que realizan más trabajo doméstico del que considerarían justo, mientras que ese porcentaje en los hombres es de tan solo un 4%.

Gran brecha de género

«Pese a los avances vemos que todavía queda una brecha importante sobre la que hay que incidir y es la corresponsabilidad en el hogar», explica la directora general del Instituto de la Mujer, Carmen Plaza. Y es que esta brecha de género en el reparto de las responsabilidades domésticas supone para la mujer «una desventaja importante para estar en el mercado laboral. «Hombres y mujeres se tienen que organizar libremente para atender las responsabilidades familiares. Es evidente que aquí hay que seguir haciendo una labor importante», señala Plaza.

El informe sobre perspectiva de género que será presentado en un mes por el Centro Reina Sofía sobre Juventud y Adolescencia pone en evidencia un matiz más. Las chicas aún con mejores notas tienen menos posibilidades de acceder a puestos directivos. Incluso, pese a acceder a muchas profesiones, las mujeres siguen siendo una minoría en la jerarquía de dichas profesiones. «Se ha avanzado pero no hasta el punto de poder estar satisfechos», asegura Megías.