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Las víctimas del derrumbe del edificio de Bangladeh piden justicia un año después

Los manifestantes realizaron una sentada en el lugar que ocupó el Rana Plaza, donde murieron 1.138 trabajadores

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Miles de personas reclamaron hoy justicia y ayudas financieras en el mismo lugar donde hace un año se derrumbaba un edificio dejando 1.138 trabajadores muertos y miles de heridos.

Los manifestantes realizaron una sentada en el lugar que ocupó el Rana Plaza, a las afueras de Dacca, la capital de Bangladesh. Un complejo de nueve plantas y con cinco talleres que producían para importantes marcas extranjeras de ropa que se vino abajo en el suburbio industrial de Savar.

El accidente supuso un punto de inflexión en las pésimas condiciones laborales de los trabajadores del textil bangladesíes, los peor pagados del mundo, y desde entonces se han tomado varias iniciativas «sin precedentes», según fuentes del sector, para mejorar la situación.

Sin embargo, las víctimas del mayor accidente textil de la historia, los familiares de los muertos y los heridos, apenas han recibido apoyo del Gobierno o de las multinacionales que producían ropa en el Rana Plaza.

«Se han sentado los cimientos para avanzar en la mejora de las condiciones laborales y la seguridad. Pero las víctimas están muy abandonadas, sobre todo en el pago de compensaciones», dijo Eva Kreisler, de la Campaña Ropa Limpia, organización que lucha por los derechos laborales.

Los primeros pagos de un fondo creado para compensar a las víctimas se realizaron ayer, un día antes del aniversario de una tragedia que se desarrolló a cámara lenta en las tres semanas que tardó el Ejército en recuperar los cadáveres conforme aumentaba el número de muertos.

Los heridos y familiares de fallecidos recibieron unos 640 dólares, un avance de los 38.000 dólares que recibirán en total 3.000 personas. El fondo sin embargo ha reunido solo 15 de los 40 millones de dólares que tenía previsto para las compensaciones con 15 compañías que han rechazado participar en el mismo.

Las empresas españolas El Corte Inglés y Mango que producían textiles en el edificio, e Inditex, aunque está última no fabricaba en el Rana Plaza, han contribuido con el fondo.

La británica Primark realizó el mes pasado pagos por su cuenta a 580 personas por la misma cantidad, 640 dólares.

Las compensaciones han llegado tarde y además muchos de los heridos y familias de los fallecidos no han podido encontrar trabajo.

"Un año después del derrumbe demasiadas víctimas y sus familias están en serio riesgo de destitución", afirmó en un comunicado el director adjunto de Human Rights Watch en Asia, Phil Robertson.

Muchos de los supervivientes sufren heridas permanentes y traumas psicológicos y algunas de ellos no pueden alimentar a sus familias o enviar a sus hijos al colegio, de acuerdo con la organización estadounidense, que ha entrevistado a víctimas del desastre.

En otros campos, sin embargo sí se han logrado avances.

"Estamos gratamente sorprendidos de ver como Bangladesh, a pesar de todos los retos, han logrado avances positivos en la mejora de las condiciones laborales y la protección de los derechos de los trabajadores", afirmó Transparencia Internacional.

El salario mínimo del empleado se elevó de 38 dólares mensuales a 67 dólares, tras meses de protestas y cierres de fábricas por parte de los obreros.

El aumento es de un 76 %, pero los bangladesíes continúan siendo los trabajadores textiles peor pagados del mundo.

Además, el Parlamento aprobó una enmienda de la ley laboral que permite la libre sindicación, exige que el 5 % de los beneficios anuales se destinen a un fondo social y el pago de indemnizaciones de entre 15 y 45 días de sueldo por despido, fallecimiento o accidente laboral.

Por su parte, las multinacionales se han unido en dos grupos diferentes para inspeccionar las fábricas y tratar de evitar nuevos accidentes.

La Alianza, formada principalmente por empresas estadounidenses, y el Acuerdo, dominado por europeas, se comprometieron a inspeccionar unas 2.000 fábricas entre ambas, de las que han sido revisadas hasta ahora unas 700.

Con sus 5.400 fábricas y más de cuatro millones de trabajadores, el textil es posiblemente el sector más importante de la economía de Bangladesh.

Las ventas al exterior de productos confeccionados en el país asiático ascendieron el curso fiscal 2012-13 a 21.520 millones de dólares, el 79 % de las exportaciones bangladesíes, de las que EEUU, Alemania, Reino Unido, Francia y España son los principales clientes.

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