El hijo de Maza, su novia y Rosana Morán, fiscal de Sala de Coorperación Internacional, que acompañó al fiscal general en Buenos Aires. | Vídeo: Los restos mortales podrían llegar en la madrugada del martes - EFE

Maza se resistió a ir al médico pese a encontrarse mal durante toda la semana

Está previsto que el cuerpo del fiscal general del Estado llegue a Madrid este martes en vuelo regular

Buenos AiresActualizado:

Antes de que termine el día de hoy lunes el cuerpo de José Manuel Maza partirá de vuelta a España. Los trámites para la repatriación estaban, prácticamente, terminados el domingo y, salvó imprevisto no contemplado, los restos mortales del ex fiscal general llegarán a Madrid a primera hora del martes. Marta Raspall, compañera sentimental de Maza, y el hijo de este, José, viajarán en el mismo vuelo regular de Air Europa.

«El Rey llamó para transmitir las condolencias a la familia. También se comunicaron conmigo los ministros de Justicia y de Exteriores», informaba el Embajador de España, Javier Sandomingo. «La familia expresó su deseo de resolver lo antes posible la burocracia», insistió.

El papeleo para adelantar la repatriación del cuerpo se hizo contra reloj. «La colaboración de las autoridades argentinas ha sido absoluta. Sin ésta, quizás, no hubiera sido posible que viajara mañana [por este lunes]», agradeció el embajador.

El procedimiento, en estos casos, obliga a «inscribir en el registro local la defunción y a renglón seguido hacer la transcripción en el Consulado». «Asimismo -añadió- se requieren autorizaciones de los Ministerios de Sanidad, la AFIP (Administración Federal de Ingresos Públicos) y la Aduana».

No hace falta autopsia

Entre los certificados que se precisan tenían que presentar el de embalsamamiento y uno que aclarase que la defunción no se había producido por enfermedad infectocontagiosa. «Al tratarse de una muerte natural -observó el embajador- no hace falta que se realice la autopsia».

El único hijo de Maza, abogado especializado en arbitrajes y miembro del despacho Baker &McKenzie, llegó a Buenos Aires procedente de Italia, en compañía de su novia, a primera hora del domingo. La última vez que habló con su padre fue el pasado viernes. En la conversación, según fuentes próximas a la familia, el fiscal manifestó dificultades para hablar: «Se mostraba algo balbuceante».

Al reconstruir los últimos días de José Manuel Maza, el fiscal general del Estado que puso la ley frente al desafío secesionista en Cataluña, los que estaban con él observan que se resistía a ir al médico. A su hijo no le llamó la atención el detalle ya que era bastante reticente a los facultativos aunque tenía previsto cumplir con el chequeo anual que le tocaba este mes de diciembre.

El martes, al día siguiente de aterrizar en Buenos Aires, Maza, pese a haber tenido fiebre y no encontrarse bien, fue a Montevideo donde mantuvo una entrevista de trabajo con su homólogo uruguayo. Almorzó con el embajador y volvió a Buenos Aires. «No tenía buen aspecto», insisten en su entorno.

Vuelo en clase turista

El día antes, nada más bajar del avión, comentó, «este vuelo no me ha sentado nada bien». El malestar, inicialmente, se había atribuido a las doce horas de travesía. A diferencia de su compañera, Marta Raspall, que voló en clase ejecutiva porque se lo pagaba su empresa (acudía a un Congreso en la ciudad de Mar del Plata), Maza lo hizo en clase turista.

El miércóles fue Raspall, por decisión propia, la que se puso en contacto con el doctor de la Clínica Bazterrica. Se conocieron durante la visita a España del presidente Mauricio Macri pero el fiscal se negó de plano a ir a la consulta.

Siguió con su agenda en la Asamblea Iberoamericana de Ministerios Públicos y aguantó hasta el viernes. Esa mañana Maza tenía una entrevista prevista con el ministro de Justicia argentino, Germán Garavano, en uno de las oficinas de la antigua y hoy reciclada ESMA (Escuela Mecánica de la Armada), el centro clandestino de detención por el que pasaron unas cinco mil personas durante la dictadura (1976-83).

La cita se anuló porque el fiscal, en sentido literal, no podía con su cuerpo. Raspall se puso de nuevo en contacto con el doctor y cuando llegó la furgoneta de la Embajada al Hotel Meliá del barrio de la Recoleta, había ya una ambulancia. El fiscal prefirió (con ayuda) trasladarse en el vehículo oficial que, en rigor, le había ido a buscar para acompañarle a su cita con el ministro. En el vehículo, con dirección a la Clínica Bazterrica, le acompañaron Marta Raspall, la fiscal Rosana Morán Martínez y los consejeros de la Embajada Patricio Rumeu y David Izquierdo.

En la Clínica Bazterrica advirtieron la gravedad del cuadro clínico pero una leve mejoría generó falsas expectativas. Marta Raspall llegó a contemplar la posibilidad de trasladar a Maza a España en algún vuelo pero esa opción quedó descartada dada la gravedad del caso.

El sábado al mediodía bajó a la cafetería de la Clínica y fue allí donde recibió el mensaje fatal del doctor. El médico la conminaba a despedirse, para siempre, de José Manuel Maza. Subió a la habitación, en compañía de personal de la Embajada y le dio su último adiós. La hora de defunción fue las 15.50. La infección, que primero le atacó el riñón y después se hizo generalizada en una septicemia mortal, acabó con su vida.