Economía

Repsol admite que su accionista Pemex «es una china en el zapato» de la compañía

La petrolera mexicana niega que «promueva o secunde» una segregación del grupo español, pero exige un cambio de rumbo en su estrategia

JAVIER GONZÁLEZ NAVARRO - Actualizado: Guardado en: Economía

El presidente de Repsol, Antonio Brufau, ha reconocido en la junta de accionistas que se ha celebrado hoy en Madrid que Pemex, uno de los principales accionistas de la petrolera con un 9,30% de su capital, es «una china en el zapato» de la compañía que «se soluciona sacándose el zapato». Brufau respondía así a las intervenciones de varios accionistas que han criticado la presencia y actitud de Pemex en el consejo de administración de Repsol y las declaraciones de sus directivos contra su gestión.

Uno de los 16 accionistas que han tomado la palabra ha sido Julio Poulat, en representación de Pemex, quien ha dicho que «en contra de lo publicado, Pemex no tiene intención de promover o secundar acción alguna de segregación de la compañía; al contrario». No obstante, «Repsol no puede abrazar un modelo de negocio estático. La modificación de los estatutos es un blindaje que destruye valor y deja la empresa en manos de una menoría de bloqueo y en una posición de desventaja competitiva». Brufau le respondió que «no se llama blindaje, sino respeto a que se pueda pedir la opinión de los accionistas», frase que fue acogida con grandes aplausos por los asistentes que llenaban el palacio municipal de congresos.

El representante de Pemex se refería al punto 8º del orden del día, que proponía ampliar del 50 al 75% los votos necesarios para que una junta apruebe la posible segregación de sus negocios o el cambio de domicilio social. «Hay que mantener la compañía integrada; de lo contrario, perderíamos todo lo conseguido en 25 años», subrayó Brufau. Además, «si hubiera una operación que es buena, seguro que ustedes la aprueban».

El presidente de Repsol justificó ese cambio estatutario porque «todavía hoy existen riesgos» de que se produzcan operaciones «poco transparentes», como las que se vivieron en los últimos años, en referencia a los intentos del entonces presidente de Sacyr, Luis del Rivero, de hacerse con el control de la petrolera, y antes con la rusa Lukoil, porque «hay mucho ruido y muchas críticas». Por eso, «quien quiera tener una parte del negocio tendrá que lanzar una opa», ha subrayado.

La junta ha aprobado también el acuerdo de compensación con Argentina por la expropiación de YPF, que prevé el pago de un mínimo de 3.640 millones de euros (5.000 millones de dólares) en bonos del Estado argentino. «No es el acuerdo menos malo de los posibles«, como le espetó un accionista, sino «el mejor acuerdo», subrayó Brufau.

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