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Cerco popular y legal a la «agresividad» fiscal de Starbucks, Google y Amazon

Día 08/12/2012 - 11.22h
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UK Uncut, un colectivo de protesta contra los recortes sociales, llama a convertir hoy 44 establecimientos británicos de Starbucks en guarderías y albergues para los «sin techo»

La principal organización cívica contra los recortes sociales del Reino Unido, UK Uncut, ha convocado para hoy protestas en 44 locales de Starbucks, que quieren transformar en refugios para personas sin hogar y guarderías para madres con el objetivo de denunciar la relación entre lo que califican de «evasión fiscal» de Starbucks y el impacto social de las políticas de austeridad. «Es un escándalo que el gobierno siga permitiendo a multinacionales como Starbucks evadir millones en impuestos mientras recorta servicios vitales como albergues de transeúntes, guarderías y centros de atención a la violación», aseguran en un comunicado.

El gobierno británico anunciaba esta semana que la era de la austeridad se prolongará hasta 2018, y aprobaba un nuevo paquete de recortes en las prestaciones sociales de 4.500 millones. En este contexto, una ciudadanía hastiada de sacrificios y una clase política necesitada de «cabezas de turco» centra cada vez más la atención en el corrosivo fenómeno de la evasión fiscal.

«Starbucks y otras corporaciones evasoras de impuestos, incluidas Google y Amazon, se enfrentan a una creciente indignación pública», aseguran desde UK Uncut.

Ofensiva contra los gigantes tecnológicos

Los organizadores mantuvieron su convocatoria a pesar de que Starbucks anunció este jueves que pagaría 25 millones más en impuestos en los próximos dos años. «Sabemos que no somos perfectos, pero hemos escuchado a nuestros clientes y empleados», aseguraba el gigante cafetero en un comunicado. «No es más que un intento desesperado de desviar la atención», denuncian desde UK Uncut.

En las últimas semanas, el Reino Unido ha situado en la diana de sus inspectores fiscales a tres gigantes de la economía global: Starbucks, Google y Amazon. Un informe de la Comisión de Cuentas Públicas de la Cámara de los Comunes presentado el lunes pasado califica de «inmoral» la ingeniería societaria e impositiva que permite a estas tres compañías pagar un impuesto de sociedades mucho menor que otras empresas.

«Empresas globales con enormes operaciones en el Reino Unido y que les generan niveles de ingresos significativos están logrando pagar muy poco o nada en concepto de impuesto de sociedades, y es un escándalo y un insulto para las compañías e individuos británicos que pagan su parte justa», declaraba la presidenta de la comisión parlamentaria, la diputada Margaret Hodge.

Por su parte, el ministro de Finanzas, George Osborne, advertía este miércoles en el marco de su esperado Discurso de Otoño –en el que tradicionalente el canciller perfila las prioridades económicas del gobierno– que «debemos ser muy claros en estos tiempos en que luchamos contra el déficit: no está bien que los ricos o las multinacionales eviten pagar los impuestos que les corresponden». Según el informe parlamentario, «Google explicó en sus respuestas que minimizan el pago de impuestos dentro de la letra de la ley y que las regiones con bajos tipos impositivos o los paraísos fiscales influyen la localización de las empresas del grupo».

Alemania, Francia y Australia investigan a Google

La agencia tributaria británica, que reforzará con más abogados y más recursos presupuestarios su unidad contra la evasión fiscal, acaba de ordenar una revisión de las declaraciones de impuestos del gigante californiano de los últimos seis años (2005-2011).

Reino Unido se suma así a las investigaciones abiertas ya en países como Alemania, Francia e Italia por posible evasión fiscal. En 2011, Google pagó solo 7,4 millones de euros en impuesto de sociedades a las arcas británicas con un volumen de negocio de 490 millones de euros, según el Parlamento. Hace dos semanas, Australia anunciaba también la revisión de su legislación tributaria para evitar que empresas como Google sorteen el impuesto de sociedades australiano –30%- derivando sus beneficios a Irlanda, con un tipo del 12,5%.

Como explicaba el responsable del Tesoro australiano, David Bradbury, «mientras los acuerdos publicitarios se firman con Google Australia, en realidad ellos compran la publicidad a una filial de Google radicada en Irlanda», país en el que Google tiene su sede europea. Bradbury explicó cómo en la compleja estructura fiscal y societaria de la empresa con sede en Mountain View (EE.UU.) los beneficios son canalizados a filiales en Holanda, «que a su vez los derivan a otra compañía del holding en las Islas Bermudas, donde no hay impuestos a las empresas».

Bermuda tiene un impuesto de sociedades del 0% y era una de las 38 jurisdicciones identificadas como «paraísos fiscales» en un informe del año 2000 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). Google ha defendido siempre que actúa «dentro de las leyes que definen los políticos». El creciente cerco a esta ingeniería societaria y fiscal se centra en conductas calificadas no necesariamente como delictivas sino como una optimización tributaria «agresiva», según la terminología de la OCDE-. «La mayoría de la gente paga sus impuestos», aseguró Osborne, «pero demasiadas [personas y sociedades] evaden impuestos ilegalmente o eluden impuestos agresivamente», advirtió. «Es a por estos a por los que vamos», ha anunciado.

Protestas contra Starbucks

Amazon, que emplea a 15.000 personas en el Reino Unido, pagó en 2011 2,2 millones de euros en concepto de impuesto de sociedades tras realizar ventas por valor de 4.150 millones. Facebook, por su parte, pagó menos de 300.000 euros por un volumen de negocio de 24 millones. El impuesto de sociedades en Gran Bretaña oscila entre el 22-24%. Pero, por ahora, la empresa que focaliza la frustración de una ciudadanía británica sometida a fuertes recortes es Starbucks. La compañía cafetera, mientras reivindicaba la buena marcha del negocio en Reino Unido en sus comunicaciones a los inversores y accionistas, ha declarado pérdidas en 14 de los quince años que lleva operando en Gran Bretaña, y solo ha pagado 10 millones en impuesto de sociedades desde 1998. El año pasado su rival Costa pagó 22 millones en un solo ejercicio.

La presión–y el riesgo a la reputación corporativa de una marca cuyos productos no son tan necesarios en la vida de las personas como los de Google- ha sido tan fuerte que su consejero delegado en Reino Unido, Kris Engskov, anunciaba este jueves, en un gesto sin precedentes, que Starbucks pagará 25 millones adicionales de impuestos en los dos ejercicios siguientes. Y lo hará renunciando a las deducciones fiscales que obtiene por su compleja estructura societaria, según la cual Starbucks UK –que tiene una cuota de mercado del 32%- incurre en pérdidas contables gracias a las transferencias de precios que obtiene pagando un «premium» del 4,7% a su división holandesa –responsable de tostar el grano- y del 20% a su filial suiza, a quien compra el café.

Para evitar que las empresas multinacionales puedan mantener este «menú a la carta» con sus impuestos –«tratar los impuestos como un donativo caritativo no es la solución», denuncia el diputado conservador Richard Harrington– el gobierno británico ha anunciado que insertará una cláusula general «anti-abuso» en su legislación y que, en paralelo, llevará este asunto al ámbito internacional. Según ha anunciado Osborne, Londres hará de la reforma de las normas fiscales internacionales la prioridad de la presidencia británica del G-8 el año que viene.

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