«El momento clave para parar aquello fue la aparición pública aquella noche del Rey»
Lo que vino después es de sobra conocido por todos nosotros, aquella imagen de la intentona de golpe de Estado dio la vuelta al mundo, como era de esperar, dado el interés que despertaba una España que estaba poniendo en práctica su transición democrática. El momento clave para parar aquello fue la aparición pública aquella noche del Rey, del Jefe del Estado, comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas y titular del poder moderador que le otorga la Constitución. Nuestro Rey, con un excelente criterio, se dejó asesorar por el entonces secretario general de la Casa del Rey, Sabino Fernández Campo, que había sido secretario al menos de cinco ministros del Ejército, y que fue aconsejando al Rey de las llamadas más apropiadas. Todas funcionaron, aunque la comunicación con Valencia debió de ser muy delicada ya que la orden de que los tanques saliesen a la calle estaba dada. Una vez resuelta la situación, creí que era conveniente abandonar el edificio de forma ordenada para dar a la opinión pública una imagen en positivo de sus representantes y solicité al presidente del Congreso, Landelino Lavilla, que levantara la sesión.
El Rey, al día siguiente, tuvo la acertada idea de convocar una serie de reuniones, a alguna de las cuales fui invitado a asistir, para evitar que todo lo que se había logrado el día anterior lo fuese a estropear cualquiera. Fue decisivo su papel a la hora de frenar el intento de los golpistas y fortalecer el sistema democrático. El 23-F de 1981 es un día que los españoles no debemos olvidar por la suerte de tener un Rey como el que tenemos y cuyo papel ha sido, e incuestionablemente sigue siendo, esencial para todos lo que creemos en la libertad y en la democracia.





