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Físicos observan por primera vez una misteriosa radiación de los agujeros negros que el genio británico predijo hace 36 años
El Universo está lleno de pares de partículas y antipartículas que se forman y casi inmediatamente se aniquilan la una a la otra. La radiación de Hawking se produce cuando se forman esas parejas, cerca del borde del agujero negro, llamado horizonte de eventos, la frontera más allá de la cual la luz no puede escapar. A medida que el par de partículas atraviesa el horizonte del agujero negro, uno de los miembros de la pareja es aspirado, mientras que el otro queda libre, antes de que sean capaces de «estrangularse» el uno al otro. El efecto observado es la radiación de partículas y la pérdida de masa.
En un agujero blanco
Franco Belgiorno, de la Universidad de Milán, y su colegas, observaron esta radiación en su laboratorio creando lo que se llama un agujero blanco, algo así como el reverso del negro. En lugar de que toda la luz sea aspirada al interior, como ocurre en un agujero negro, el blanco deja escapar materia y energía. Ningún objeto puede permanecer en esa región durante un tiempo infinito.
Los investigadores consiguieron crear el fenómeno mediante el envío de un pulso láser de infrarrojos a través de silicio fundido. Tras descartar otros fenómenos, llegaron a la conclusión de que lo que habían visto era la radiación de Hawking.
Si es que los investigadores están en lo cierto, el hallazgo puede tener importantes implicaciones para el estudio del espacio, hasta el punto de conocer cómo puede ser el fin del Universo.






