Cómo usar el Metro para calentar pisos

Empresas, instituciones y universidades se unen para sacar provecho de la energía del subsuelo

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Hace apenas unas décadas, la basura de las ciudades se amontonaba en el extrarradio. Ahora, de ella se obtiene electricidad y gas natural. Esta filosofía es la misma que mueve el proyecto Madrid Subterra: conseguir que con el calor generado en el Metro se puedan calentar viviendas, o con la energía de las depuradoras, ahorrar en la factura eléctrica. «El subsuelo urbano es un yacimiento de energía limpia que ahora se ignora o se desperdicia», recuerda el ayuntamiento.

Así que para no seguir permitiéndonos ese lujo, la alcaldesa Ana Botella presentó ayer la Asociación Madrid Subterra, donde el Gobierno local se une con las universidades Complutense y Politécnica de Madrid; con los colegios oficiales de Ingenieros de Caminos, de Ingenieros de Minas y de Ingenieros de Telecomunicación; y con las empresas Acciona, CEPSA, Eneres Tecnológica, Etralux, Gas Natural, OHL y Valoriza.

Todas juntas, empresas, universidades, colegios profesionales y Administración municipal, se encargarán de materializar las ideas sobre métodos de explotación energética del subsuelo. Cada año, se hará una convocatoria de ideas, de la que se seleccionarán las 10 mejores propuestas. Éstas recibirán una formación intensiva, se les diseñará un plan de trabajo y se las convertirá en proyecto. Y de ellas, las dos mejores cada año pasarán a una incubación en un vivero de empresas, para desde ahí ponerse a funcionar. «Esta es una carrera sin retorno», sentenció Ana Botella.

Una carrera en la que Madrid lleva años corriendo: ya existe recogida mediante turbinas del agua de las depuradoras, para generar energía; y en la calle Margaritas, la EMVS tiene un edificio de viviendas que aprovecha la geotérmica para calentarse. O en la «metrolinera» que la Comunidad de Madrid tiene para recargar vehículos eléctricos con la energía generada en el frenado del Metro.

Madrid sigue la estela de otras ciudades del mundo donde también llevan tiempo intentando encontrar la fórmula para hacer rentable la obtención de energía del subsuelo. Nueva York por ejemplo consigue electricidad del flujo de la presión del agua. Y en Viena, se trabaja en el aprovechamiento del calor del Metro para las viviendas. Y en Helsinki, hay sistemas de calefacción para barrios enteros a partir de la energía calorífica generada por el tratamiento de las aguas residuales. Parece ciencia-ficción, pero sólo es cuestión de tiempo. Como explicaba ayer el arquitecto Juan Herreros, «La utopía es un lugar que no existe porque hay que construirlo».