El eco cordobés de Cernuda
Pablo García Baena y Antonio Rivero Taravillo, antes de hablar de «Cántico» y Cernuda - VALERIO MERINO

El eco cordobés de Cernuda

Cosmopoética recuerda el número que «Cántico» dedicó al autor en 1955, y que rompió el silencio en torno a su obra

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DESPUÉS llegarían los azulejos con sus versos en su ciudada natal, la difusión de sus libros de poesía y la consagración del magnolio que aparecía en «Ocnos» como un árbol asociado a su obra y a su sensibilidad, pero en el año 1955, el nombre de Luis Cernuda estaba tapado por un manto de silencio. El poeta sevillano, de cuyo fallecimiento se cumple este año medio siglo, llevaba exiliado desde el comienzo de la Guerra Civil y en España se volvió a hablar de él gracias a la iniciativa de un grupo de escritores cordobeses en una revista cuyo nombre ya es mítico: «Cántico». Cosmopoética unió ayer a dos de sus protagonistas, Pablo García Baena y Luis Cernuda, para hablar de aquella histórica revista que consiguió que los amantes de la poesía y los escritores volviesen a hablar del autor de «La realidad y el deseo».

Antonio Rivero Taravillo, poeta, traductor y biógrafo de Luis Cernuda, compareció junto con Pablo García Baena para hablar de aquel número histórico, que los expertos consideran fundamental para conocer la difusión de Luis Cernuda, que crecería muchísimo con los años hasta ocupar el lugar preminente que hoy tiene.

Así, repasaron la historia de un número de «Cántico» que en realidad era doble, ya que aunaba en un solo volumen la extensión de dos: los números 9 y 10 de la segunda época, que se había iniciado poco antes. Llevaba las fechas de abril a noviembre del año 1955, y ya desde la primera página anunciaba su intención de ser un homenaje a Cernuda, comenzando por la portada de Miguel del Moral.

Toda la revista estaba dedicada al autor y tenía la virtud de reunir a casi todos los poetas vivos más importantes de la época, lo que además era una muestra de la importancia y el prestigio que había tomado «Cántico».

Así, estaban Vicente Aleixandre, Manuel Altolaguirre, José Antonio Muñoz Rojas y José María Pemán, que envió un soneto: «¿Qué viento hay en tu voz para que arrases mi sueño así para sembrar tu sueño?». La revista incluso recuperaba un texto de Federico García Lorca sobre el poeta sevillano, pero era mucho más que una colección de poesías.

García Baena recordó durante su intervención la gestación de esta revista y antes el aprecio de un escritor con el que compartían no pocos elementos: el cultivo de la memoria, el anhelo de libertad y el refinamento en la estética. El poeta recordó cómo un texto de Cernuda, «El César», abría esta publicación que sirvió para dar nuevo aprecio a la poesía del autor.

Vicente Núñez

Fiel a su voluntad de poner luz sobre la obra de Luis Cernuda, se dedicó al análisis, y para ello se incorporó, como recordaron los participantes en la sesión de ayer, uno de los escritores que antes y mejor comprendió al autor de «Ocnos». Era Vicente Núñez, en la lista oficiosa de Cántico ya desde hace años. El poeta de Aguilar de la Frontera, que mantuvo correspondencia con Cernuda y al que reconoció como uno de los que mejor le habían entendido, aporta un texto «sobre tres temas cernudianos»: «La soledad cerrada», «El tiempo en la memoria» y «Amor color de olvido».

El propio Pablo García Baena se sumó a los textos con «Divagaciones sobre la Andalucía de Cernuda», igual que Ricardo Molina, Mario López, Juan Bernier, Julio Aumente y un joven Fernando Quiñones.

Fue el colofón a Cosmopoética en la jornada de ayer, que siguió mezclando voces del mundo y distintos acentos. Así, la argentina Cristina Domenech habló de sus experiencias con los presos en las cárceles argentinas, en un testimonio que tuvo tanto de desgarro humano como de calidad poética. En Orive, Carlos Marzal y Carlos Clementson hablaron sobre la antología preparada por el primero de poesía taurina, y que lleva por título «La geometría y el ensueño».

Por la noche, la poesía emergente volvió a tomar la voz, con María Mercromina y María Pizarro para dejar claro que el festival de los poetas del mundo en Córdoba sigue teniendo quien lo continúe.