El enigma de la «partícula de Dios», resuelto en 2012
Primeras colisiones de partículas a muy alta energía en el LHC - Reuters

El enigma de la «partícula de Dios», resuelto en 2012

Científicos del LHC creen que en un año podrán determinar la existencia del bosón de Higgs, uno de los grandes misterios de la Física

londres Actualizado:

Los físicos del acelerador de partículas más potente del mundo, el LHC, ubicado cerca de Ginebra (Suiza), están convencidos de que, a finales de 2012, podrán determinar si existe o no el teórico bosón de Higgs, conocido como «la partícula de Dios», buscado durante décadas y cuyo descubrimiento puede ayudar a esclarecer el misterio del origen y la formación del Universo.

«Estoy bastante seguro de que hacia finales de 2012 tendremos una respuesta a la pregunta de Shakespeare sobre el bosón de Higgs: ¿existe o no?», ha señalado Rolf-Dieter Heuer, director general del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) en la Royal Society, la academia de ciencias británica.

Uno de los asuntos a los que se dedica el CERN es a intentar aclarar por qué algunas partículas tienen masa, un asunto que preocupa a los físicos desde hace décadas. La clave del enigma se cree que reside en el bosón de Higgs, una particúla subatómica propuesta por el físico británico Peter Higgs en 1964.

Este bosón de Higgs hasta ahora imposible de detectar es una de las últimas piezas que faltan del modelo estándar, teoría elaborada hace unos 40 años por los científicos para describir todas las partículas y fuerzas del universo en una única teoría.

Instantes tras el Big Bang

Una de las primeras tareas asignadas al Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN, también conocida como la «máquina de Dios», fue progresar en la búsqueda de ese hipotético bosón. «A finales de 2012, o hemos descubierto el bosón de Higgs del modelo estándar, si existe, o descartaremos su existencia», ha añadido Fabiola Gianotti, portavoz del más grande colisionador, de nombre Atlas, del CERN.

En el LHC, situado a 100 metros de profundidad bajo la frontera franco-suiza, haces de protones son acelerados a velocidades cercanas a la de la luz en un anillo de 27 km de diámetro. Circulando en sentido opuesto, los protones entran en colisión a temperaturas muy elevadas (hasta 100.000 veces la del Sol). El objetivo es recrear las condiciones de energía intensa de las primeras fracciones de segundos después del Big Bang, hace 13.700 millones de años.

De esta sopa primordial pueden surgir nuevas partículas que podrían resolver misterios y ampliar nuestra comprensión fundamental de la materia.

Explicar la materia oscura

Otros enigmas distintos al del bosón de Higgs siguen pendientes. La materia conocida sólo representa 4% del contenido del universo. Los físicos buscan partículas que puedan explicar la «materia oscura», que constituiría el 23% del universo. El resto se atribuye a una «energía oscura» también desconocida.

Europa, con el LHC, y Estados Unidos, con el Tevatron del Fermilab de Chicago, se han lanzado en una competencia para descubrir el bosón de Higgs, lo que podría ser coronado con un premio Nobel.

A fines de abril, habían circulado rumores, según los cuales el CERNhabría detectado la sombra de un bosón de Higgs. Pero se trataba de un resultado provisional parcial, objeto de filtraciones en un blog internet, que resultó falso, ha precisado Gianotti. «No tenemos ninguna prueba de un bosón de Higgs, desgraciadamente».