Hace 40 años Martin Cooper hizo la primera llamada desde un móvil
El ingeniero norteamericano Martin Cooper, Premio Príncipe de Asturias 2009 - efe

Hace 40 años Martin Cooper hizo la primera llamada desde un móvil

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Si consigues un invento que está llamado a cambiar el mundo, ¿quién sería la primera persona a la que se la harías saber? Posiblemente muchos pensarán que a sus respectivas parejas, pero muchos sacarían pecho ante sus enemigos. La primera llamada a través de un dispositivo móvil, que este miércoles cumple 40 años, la realizó Martin Cooper a su rival para hacerle saber que había conseguido lo que, hasta el momento, ambos trabajaban arduamente para conseguirlo.

Pero ha sido él cuyo nombre se ha instalado en las páginas de la Historia, la misma que en un principio no reconoció a Antonio Meucci como inventor del teléfono en 1857. Había ideado un aparato que le permitía comunicarse con su mujer, afectada de reumatismo, mientras ella se encontraba un piso arriba de su domicilio. Como no disponía del dinero suficiente como para patentarlo, la idea se quedó solo en eso hasta que Alexander Graham Bell se apresuró, años después, a construirlo y patentarlo unas horas antes que su compatriota Elisha Gray.

Algo parecido sucedió, pero al revés, un siglo después, cuando el teléfono perdió sus hilos para poder ser utilizado por la calle o lejos de tu domicilio. Hace cinco décadas, el único lugar donde podía encontrar un teléfono inalámbrico comercial era en el salpicadero del coche de un alto ejecutivo, el cual se conectaba a un baúl lleno cables que se tenía que cargar en el maletero. En medio de una pugna con Bell Labs, Motorola dio un paso adelante: se llevó el gato al agua y transformó esa primitiva telefonía inalámbrica en telefonía móvil.

Paseando por las calles de Manhattan llamó al teléfono fijo de Joel Engel, un colega de la empresa competidora, para hacerle saber que había conseguido lo que ambos ansiaban. «No le hizo mucha gracia», llegó a decir. Ya era una realidad. Lo hizo con un prototipo de Motorola DynaTac 8000X, aunque se tardó una década en lanzarlo al mercado. La reacción de los viandantes fue de asombro y desconcierto. Cooper, entonces con 44 años, era un ilusionado ingeniero, algo que ha mantenido en la actualidad ya que, pese a sus largos 84 años, no concibe la vida sin trabajar. Aquel «ladrillo» de 794 gramos de peso, tenía unos 33 centímetros de altura, 4.5 de largo y 8.9 de grosor. Ese hito histórico fue portada en julio del 73 en la prestigiosa revista «Popular Science».

El concepto de comunicación móvil utilizando una red celular no era nuevo. Había proyectos en 1947, en Bell Labs, departamento AT&T, el único operador norteamericano hasta entonces. Pero fue posible cuando la tecnología lo permitió. En el momento adecuado, en el sitio adecuado, en el lugar adecuado. Sin esa conjunción de factores la idea no hubiera podido ser desarrollada. El objetivo era reducir el peso de tal manera que pudiera ser transportado por las personas fácilmente.

Cuatro décadas después, en la actualidad, junto a su esposa Arlene Harris, Cooper -Premio Príncipe de Asturias en 2009- dirige Dyna LLC, una incubadora de proyectos relacionados con el desarrollo de las redes de telefonía, una industria que ha cambiado radicalmente y, posiblemente, en dos décadas nada tenga que ver con lo que vemos actualmente en un mercado lleno de «smartphones» y cuyo futuro pasa por dispositivos más adaptados a la persona. Quién sabe cuántos nuevos Google Glass o iWatch están al caer.