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El Papa denuncia la violencia en Siria y pide libertad religiosa en China

Día 25/12/2012 - 17.50h
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Benedicto XVI felicitó la Navidad en 65 idiomas e impartió la bendición «Urbi et Orbi»

afp

Benedicto XVI dedicó a Siria el primer puesto en su discurso de felicitación de Navidad para pedir que cese “un conflicto que no respeta ni siquiera a los enfermos y cosecha víctimas inocentes”. El Papa realizó “un llamamiento para que cese el derramamiento de sangre, se faciliten las ayudas a los prófugos y desplazados, y se alcance una solución política al conflicto a través del diálogo”.

La Navidad es el día de la paz, y el Papa pidió “que brote en la Tierra donde nació el Redentor, y que él conceda a israelíes y palestinos la valentía de poner fin a tantos años de luchas y divisiones, emprendiendo decididamente la vía de la negociación”.

Benedicto XVI mencionó en tercer lugar a Egipto, “la amada tierra bendecida por la infancia de Jesús”, para pedir que los ciudadanos construyan, como el en resto del norte de África, “sociedades basadas en la justicia, el respeto de la libertad y la dignidad de la persona”.

En la lista de países con problemas serios, China apareció en quinto lugar, pero el Papa la mencionó de modo positivo y conciliador pidiendo “que el Rey de la Paz dirija su mirada a los nuevos dirigentes de la República Popular China en el alto cometido que les espera”, de modo que sepan valorar “la contribución de las religiones, respetando a cada una de ellas”, en lugar de perseguir a las que no se doblegan a las órdenes políticas.

El Papa se refirió finalmente a Malí, el este del Congo, Nigeria y Kenia, en un mensaje que, afortunadamente, no tuvo que mencionar ningún conflicto grave en América, Europa, ni Oceanía. Los puntos sangrantes del planeta son Oriente Medio y África, con gran diferencia.

Al término de su discurso, leído en el balcón central de la basílica de San Pedro, el Papa felicitó la Navidad en 65 idiomas, incluidos el hebreo, el arameo y el chino. A los cientos de millones de católicos que hablan español en todo el planeta les deseó en nuestro idioma: “¡Feliz Navidad! Que la paz de Cristo reine en vuestros corazones, en las familias y en todos los pueblos”.

Acto seguido impartió la bendición “Urbi et Orbi”, a “la ciudad y al mundo”, dirigida también a quienes seguían su mensaje por la radio, la televisión e Internet.

Pocas horas antes, el Papa había llegado directamente a sus dos millones largos de seguidores en Twitter. El primer tuit transcribía una de las preguntas que ha recibido: “¿Qué tradición familiar navideña de tu niñez recuerdas todavía?”. La respuesta llegaba en el segundo tuit: “Poner juntos el Nacimiento en mi casa, que tanto nos gustaba. Cada año añadíamos figuras nuevas y usábamos musgo para decorarlo”.

Ese nacimiento familiar, que preparaban los tres hermanos son sus padres, está hoy en el comedor del apartamento del Papa. Lo conservó durante muchos años su fallecida hermana María, antes de pasárselo a él. Su hermano Georg lo verá de nuevo cuando llegue a Roma, el próximo 28 de diciembre.

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