POLÍTICA

Trasvase del Ebro: el gigantesco proyecto que no pasó de ser una piedra

El pacto que se ha suscrito para el trasvase Tajo-Segura no es la antesala de una hipotética «resurrección» del trasvase del Ebro. El PP aragonés lo subraya, y su pacto con el PAR lo blinda

Aznar colocó la primera piedra del trasvase del Ebro en febrero de 2004. Zapatero derogó el proyecto cuatro meses después
Aznar colocó la primera piedra del trasvase del Ebro en febrero de 2004. Zapatero derogó el proyecto cuatro meses después - efe
ROBERTO PÉREZ - Zaragoza - Actualizado: Guardado en: Aragón

Iba a costar más de 4.000 millones de euros, pero no pasó de ser una piedra, la que se colocó simbólicamente como inicio de unas obras que nunca tuvieron continuidad. Están a punto de cumplirse los diez años de la colocación de aquella primera piedra en Almería, en el extremo sur de la gran tubería que iba a tomar aguas del Ebro a su paso por la provincia de Tarragona para distribuirlas en la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería.

El proyecto de trasvase del Ebro está enterrado desde entonces, y así seguirá, según el PP aragonés. Es el mensaje que, con nitidez, ha lanzado esta semana el Gobierno aragonés que preside Luisa Fernanda Rudi. El pacto sellado el pasado miércoles entre el ministro de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, y los gobiernos de Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid, la Comunidad Valenciana y Murcia para reactivar el trasvase Tajo-Segura no será la antesala de una hipotética «resurrección» del controvertido trasvase del Ebro hacia la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería.

Los populares levantinos nunca han querido dar por muerto este proyecto, pero sus compañeros de Aragón no quieren ni oír hablar de él. Lo recuerdan con poca simpatía, porque les acompañó como una sombra en sus derrotas electorales en Aragón entre finales de los años 90 y principios de la década de los 2000. Unas derrotas que, a la postre, supusieron el inicio de su particular «travesía por el desierto» en la política aragonesa hasta que Rudi ganó las elecciones autonómicas de mayo de 2011 y formó gobierno de coalición con el PAR.

Ese pacto que le permitió recuperar el Ejecutivo autonómico se vio precedido de un acuerdo de gobernabilidad entre populares y aragonesistas que avaló personalmente Mariano Rajoy. Y, expresamente, en dicho acuerdo se incluye como uno de los compromisos esenciales el cumplimiento del artículo 19.3 del vigente Estatuto de Autonomía de Aragón. Este artículo es nítido al obligar a las instituciones aragonesas a «velar especialmente para evitar transferencias de aguas de las cuencas hidrográficas de las que forma parte la Comunidad autónoma».

Inaugurado por Aznar, derogado por ZP

El PP de Aznar aprobó el trasvase del Ebro en el año 2001 y en febrero de 2004 Aznar colocó la primera piedra del pretendido trasvase en su extremo sur, en Almería. Pero ese mismo año Rodríguez Zapatero llegó a La Moncloa y el PSOE se apresuró a derogar dicho proyecto, que hasta entonces aparecía incluido en la ley del Plan Hidrológico Nacional. En junio de 2004, cuatro meses después de que elPP hubiera colocado la primera piedra del trasvase del Ebro, el PSOE daba carpetazo al proyecto.

Hace menos de un año, el Tribunal Constitucional desestimó los recursos presentados pro los gobiernos valenciano y murciano contra aquel decreto de derogación. Pero antes de que el TC se pronunciara, el PP aragonés —y también su dirección nacional— habían dado por bueno el carpetazo. Preferían no reabrir la caja de los truenos que suponía ese proyecto, que ni apareció como compromiso en el programa con el que el PP concurrió a las elecciones generales de 2008, ni en el programa marco del partido, como ha venido subrayando en los últimos años.

El pacto suscrito el miércoles entre el ministro Arias Cañete y las comunidades autonómicas del Tajo-Segura ha sido aprovechado por el PSOE en Aragón para volver a apuntar hacia elPP a vueltas con el trasvase del Ebro. Han pedido al Gobierno de Rudi que se exprese de forma «clara y rotunda» contra cualquier hipotética reactivación de este proyecto. Y el Ejecutivo aragonés ha vuelto a insistir en que es imposible que se resucite el trasvase del Ebro.

Rechazo sin matices

Rudi viene insistiendo desde hace años en que, además, en la cuenca del Ebro no sobra agua, sino que faltan embalses, los que quedan todavía por construir del Pacto del Agua de Aragón que se remonta a 1992. Por si quedaba duda, el Ejecutivo de Rudi se ha expresado con contundencia para advertir que ni es posible ni se aceptaría reconsiderar el trasvase del Ebro. Lo dijo por boca de su consejero de Medio Ambiente, Modesto Lobón: «No al trasvase del Ebro bajo cualquier hipótesis». «El ministro habla de que hay que estudiar (este tipo de cuestiones); que estudie lo que quiera, pero nuestra postura es no al trasvase del Ebro, porque estamos convencidos de que no sobra agua», afirma Lobón. Y remacha, aludiendo a la «foto de familia» que se hizo tras el pacto del Tajo-Segura el pasado miércoles: «Que se hagan las fotos que quieran, pero el trasvase del Ebro, desde el Gobierno de Aragón, no».

Toda la actualidad en portada

comentarios