Entrevista Fernando Alonso: «Hoy me toman el pelo, pero pronto dirán otra cosa»

El piloto español habla en exclusiva para ABC, no se desespera en su peor momento y teme que la F1 se desvanezca en España si él se retira

Entrevista: 
Fernando Alonso: «Hoy me toman el pelo, pero pronto dirán otra cosa»
JOSÉ CARLOS CARABIAS Montmeló - Actualizado: Guardado en: Deportes Fórmula 1

El sol cae a plomo en los aledaños del hotel Hilton a pocos metros de la playa en Barcelona y Fernando Alonso se cala unas gafas negras Kimoa con cristales azules. Sonríe y bromea con su mánager respecto a las preguntas que le pueden caer en esta sesión. Aunque no lo parece por el tono distendido del encuentro, el tipo más influyente en un deporte-industria que mueve miles de millones vive horas difíciles. A los 35 años, y después de 15 en la Fórmula 1, está lejos de reeditar los cursos dorados de los dos títulos mundiales y de montar a España sobre cuatro ruedas. Alonso habla con el sosiego de la experiencia y el dominio del tablero. Dice haber aprendido a ser paciente, no consumir rumores de internet y mantener una visión realista del futuro que le espera. Da por hecho que seguirá en 2018 en busca de un coche que le permita luchar. Probablemente no será el McLaren-Honda con el que zozobra cada fin de semana. Antes de salir séptimo en el Gran Premio de España en Montmeló el protagonista concedió una entrevista a ABC.

—¿Cómo está?

—Estoy muy bien. Profesionalmente es una temporada difícil, ya que hemos cambiado las normas de la Fórmula 1 y había muchas esperanzas de recobrar la competitividad en McLaren-Honda. No ha sido así. Nos hemos quedado estancados, da especial rabia perder esa oportunidad y tener que sufrir en posiciones retrasadas. Ese punto lo queremos cambiar cuanto antes, la temporada es larga, tenemos tiempo si las cosas se hacen bien y ojalá encontremos el camino.

—¿Cómo se puede explicar un deporte en el que el mejor piloto es el último?

—Bueno, no soy el último. Ni el penúltimo. Estoy el trece en las cronos, a mitad de tabla. Es un deporte en el que la máquina cuenta muchísimo. Es como si pones a uno de los mejores tenistas a competir con una pala de ping pong en Roland Garros. Tampoco me siento el mejor, solo tengo confianza en mí mismo.

—Siempre le acusaron de impaciente, pero lleva tres años esperando la progresión de McLaren-Honda. Y no llega.

—Siempre ha habido mitos que se alimentan entre sí, y que a veces quieren crear una imagen de ti, una percepción que seguramente luego se desmonta. Habrá gente que siempre haga ruido, pero serán una minoría. Un día dicen que no tienes paciencia, aunque se demuestre que trabajas siempre al máximo posible. Otro día dicen que no soy un hombre de equipo, aunque esté siempre al lado, como sucedió en Bahréin cuando no corrí y fui a dar ánimos. Al año siguiente se propaga que si el coche va mal, te vas a ir, etc, etc, y aquí estoy. Durante un tiempo se callan, pero saldrán por otro lado seguro.

—Otro de los mitos dice que ya compite sin motivación, o por dinero… Se le presenta como un veterano camino de la jubilación.

—Pues explico las cosas con hechos. Lo más importante es estar ahí siempre, compitiendo, luchar siempre, ganar a tu compañero de equipo, al que pelea contigo en igualdad de condiciones. Trato de demostrar siempre mi implicación con cualquier proyecto. No tengo necesidad de hacer muchas de las cosas que hago. Podría correr en Fórmula 1, viajar cada quince días y desentenderme, pasase lo que pasase. Pero me esfuerzo al máximo siempre. Pensaba que podría ganar en 2017, pero tendrá que ser en 2018. Me motivo con retos imposibles como las 500 millas de Indianápolis, y en un futuro lo que venga. Trabajo en otros aspectos de la vida, inversiones que haces, el karting... Es un no parar. No tengo ninguna necesidad de hacer lo que hago, no saco ningún beneficio. Simplemente amo el deporte y amo lo que hago.

—¿Cuál es el problema de Honda y sus motores escasos?

—La complejidad de los motores de Fórmula 1 actuales no tiene nada que ver con un motor normal. No hay una relación clara. Digamos, por poner un ejemplo, que una marca de coches no debería tener ventaja respecto a una universidad. Aunque estos no hayan hecho nunca un motor, el nivel de ciencia que hay detrás y de complejidad es tal que una marca de coches no puede garantizar que construya un buen motor. Desde el primer año se subestimó un poco la complejidad de este motor y hemos ido a remolque el resto de los años, incluido éste.

—A pesar del cambio de normativa técnica…

—Había cambio de normativa en las ruedas, el chasis, la aerodinámica, pero en el motor se mantuvo más o menos la normativa. No hubo los cambios suficientes. Mercedes y Ferrari dieron con la tecla sobre el funcionamiento de los motores… En Fórmula 1 lo normal es contratar a los mejores ingenieros y los demás copian. Nadie inventa una cosa espectacular. Sin embargo, Honda se ha mantenido fiel a su filosofía y han tardado un poco, demasiado, en darse cuenta de que necesitan información de fuera.

—¿A corto plazo, cuál es el objetivo?

—No podremos respirar tranquilos hasta que los dos McLaren acaben las carreras con continuidad. Vivimos un momento difícil, pero tenemos capacidad para reaccionar.

—¿Qué aprende de las derrotas?

—He estado quince años en Fórmula 1 y he ganado dos Mundiales. Por tanto, para todos los pilotos la ecuación correr/ganar siempre sale a perder. Casi todos estamos acostumbrados a competir y no ganar carreras. Aprendes a seguir firme en tus convicciones, a aprovechar el tiempo en que no ganas para desarrollar otras habilidades, preparar el coche, optimizar el simulador, mejorar entradas en boxes, pit stops, las salidas... Te aseguras de que todo esté perfeccionado al máximo hasta que lleguen las prestaciones del coche para que ese día tú no tengas fallos.

—¿Siente que le están esperando tanto tus partidarios como tus detractores?

—Bueno, no lo sé. No pienso en nada más que no sea el trabajo, el equipo, las prestaciones del coche. Es difícil en el mundo que vivimos, una vorágine, estar pendiente de lo que esperan los seguidores o los que quieren que pierdas. Al final, intentas abstraerte un poco. Los fans quieren verme en el podio y disfrutar. Y los que no son fans, pues esperarán lo contrario. Y supongo que esperarán con miedo a que vuelva a ganar otra vez.

—¿Siente que hay una especie de mantra por salvar al soldado Alonso en la Fórmula 1?

—Me siento sorprendido. Si ahora están luchando por el título Vettel y Hamilton, me sorprende que no se hable ni una palabra de ellos. Es raro. Mercedes y Ferrari son los mejores equipos y todas las noticias son de Alonso. Luego voy a correr a Indianápolis, una carrera que según ellos dicen es menor, y solo se habla de eso. Y la Fórmula 1 queda en una esquina ahí apartada. Por tanto, es sorprendente que después de tantos años de profesión, de luchar arriba y otras veces no tan arriba, se hable más de mí. Y eso me halaga.

—¿Acepta la broma? En internet es el rey de los memes…

—Claro, me gusta bromear. En mi círculo íntimo me toman el pelo con situaciones como la de la silla en Brasil tomando el sol. Hay que saber reírse en los malos momentos. Hemos creado unos emoticonos con imágenes de mi vida y el de la silla se lleva la palma. Hoy me toman el pelo, pero pronto dirán otra cosa.

—¿Qué le dicen su padre y su madre?

—A ver, he competido 32 años en automovilismo y he ganado tres mundiales. Por tanto, 29 años no he ganado. Mi padre y mi madre me dicen si quiero cenar tortilla o filete a la plancha, no me dicen nada de las carreras…

—¿Las 500 millas simbolizan la necesidad que tiene de ganar?

—No. Tengo un porcentaje bajísimo de posibilidades de ganar. Me tomo Indianápolis como un reto, en primer lugar, conducir un coche tan diferente a los fórmula 1, adaptarme al óvalo y, sobre todo, disfrutar de un evento único, donde más gente se une para vivir un espectáculo. Creo que son 400.000 personas en el circuito. Ni la SuperBowl logra esas cifras. Soy piloto de F1, soy piloto de carreras y vivir las 500 millas tiene que ser algo espectacular. Claro que quiero ganar al bajar la visera, pero me lo tomo como una experiencia y como una forma de vida.

—Son coches que alcanzan velocidades estratosféricas. ¿Nunca piensa en la muerte?

—No. Nunca pienso en nada negativo cuando estoy conduciendo. Al revés, siempre quieres ir un poco más rápido. Me gusta más la Fórmula 1 que las 500 millas. En un F1 a veces te sientes indestructible, crees que nunca te pasará nada.

—En 2006, 2007 incluso 2008, Barcelona se colapsaba con la Fórmula 1. Hoy, con sus resultados, no existe esa atmósfera. ¿Cree que este deporte se desvanecerá en España cuando se vaya?

—Espero que no, pero sí, tengo ese miedo.

—Puede pasar…

Sí, puede pasar. Las señales que tenemos son esas. Cuando van bien las cosas, ves una reacción de la gente. Cuando van mal, ves otra. En afluencia de público, en noticias generadas en la Fórmula 1. Lo vimos en los test invernales. Con los cambios de reglamentación había muchas esperanzas. El primer día había muchísima gente en el circuito. El segundo día, como fue mal el primero, ya se vio mucha menos gente. Es un deporte muy bonito y espectacular, tengo miedo a que se desvanezca, que pase lo que dices. Y no quiero que eso suceda..

—¿Hará algo?

—Intentaré ayudar lo máximo posible en todo a Carlos Sainz. Necesitamos que se suba a un coche bueno para que la gente se enganche. Necesitamos que la cantera de pilotos sea la mejor posible porque hay ese miedo, sí, que la F1 baje mucho.

—Usted es un viajero por obligación. ¿Cómo ve a España desde esa óptica?

—La veo bien. De todos los lugares a los que viajo, no hay ninguno que se parezca a España. No sé si es porque soy español, creo que tenemos una suerte tremenda de vivir donde vivimos, de gozar con los privilegios que tenemos. Podemos compararnos con cualquier país del mundo, no cambiaría a España por ninguno. Desde fuera la gente tiene una visión mejor de la que tenemos nosotros mismos. Estuve en Indianápolis y la gente me decía, qué bonito es España, y el norte, y Santiago de Compostela, y Barcelona, Mallorca y Canarias. Hay una percepción de que somos unos privilegiados. En cuanto tienen unas vacaciones se vienen a España. Dos mecánicos del equipo de Andretti vinieron de luna de miel a España. Muchos tienen la visión de que en España tenemos un pequeño paraíso, por el clima, las tradiciones, la fiesta…

—¿Qué piensa cuando saltan casos de corrupción política?

—No sé. No sigo el día a día. Sé que hay casos, pero como los habrá por desgracia en muchos otros países. Seguramente en el futuro se podrán mejorar las cosas.

—Es un ciclista experimentado. ¿Cuál es su opinión de los atropellos a corredores?

—Seguramente que tiene solución. Es fundamental encontrarla lo antes posible. He leído que hubo 400 muertes de ciclistas en la última década. Es una cifra completamente inaceptable para nuestro día a día, seas o no ciclista. La solución es clara: respeto al ciclista y la educación vial. En nuestra fundación y nuestro circuito es una de las primeras iniciativas que hemos puesto en marcha, Tenemos karts, bicis, trazados… Inculcamos el respeto al ciclista desde una edad muy joven. Pasar a 1,5 metros o esperar a la siguiente rotonda es lo normal. Lo que no es normal es lo que vemos cada día en las carreteras. Eso hay que pararlo.

Toda la actualidad en portada

comentarios