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¿Qué diría cualquier español si le ofrecieran una casa de 45 metros cuadrados por 20.000 euros? ¿Y si el precio incluyera dos habitaciones totalmente amuebladas y una cocina absolutamente equipada? Probablemente, en los tiempos de crisis económica que vive España, nadie lo creería. Sin embargo, esta posibilidad la brinda la empresa «Tumobilhome», que en una exposición llevada a cabo este fin de semana en Madrid ha presentado lo que consideran «una nueva forma de vida», hogares prefabricados para tiempos de recesión económica.
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Las moradas, que están construidas con materiales como planchas de PVC o una imitación de pared, ofrecen «multitud de ventajas» con respecto a una casa hecha de ladrillo, según explican los representantes de la empresa: Luis Martín, Enrique Navarro y Robert Caley.
«En España hay mucha gente que no tiene dinero para comprar una casa de ladrillo, y éstas son una alternativa perfecta» afirman casi al unísono mientras muestran orgullosos el interior de una de las viviendas, el cual no tiene nada que envidiar a cualquier construcción tradicional.
Gran diferencia económica
Nada más pasar el umbral de la puerta de entrada, llama la atención el grado de similitud que tienen éstos hogares con cualquier piso cotidiano. Con suelos, puertas de madera y paredes que recuerdan al ladrillo, parece imposible que se esté dentro de un hogar prefabricado.
«Estas casas te modifican la vida, pero hay que cambiar el chip, porque hasta ahora lo único que nos han vendido es que hay que tener un buen trabajo y meterse en una hipoteca de 40 años» explica Navarro. «Esto es otra cosa distinta, que como es nueva le tenemos miedo, pero poco a poco la sociedad se está dando cuenta de que es posible tener una casa y una parcela por un precio razonable»
«Una casa de 45 metros con dos o tres habitaciones puede costar 20.000 euros»
Desde la empresa, ven también la inversión en éstos hogares como una forma de tener más libertad económica para el ocio. «Ahora, el meterte en una hipoteca y estar pagándola durante 30 o 40 años te lastra para toda la vida» completa Navarro. «Además, te condiciona otras muchas cosas que no vas a poder hacer: viajes, tener un coche, pagar el colegio de tus hijos o tomarte unas cervezas».
Los precios de estas casas, varían dependiendo del tamaño y la distribución que desee el comprador, pudiendo elegir desde una vivienda dedicada para el ocio con unas habitaciones, salón, cocina y baño más pequeños por 8.900 euros, hasta la construcción más cara, cuyo coste es mayor. «Es cierto que pueden alcanzar hasta los 50.000 euros, pero hay que tener en cuenta que si valen ese precio es por que son más grandes que muchos pisos, con 3 habitaciones, salón, comedor, baño y más de 80 metros» determina Caley.
Otras ventajas
Sin embargo, además del claro ahorro económico, estas viviendas también cuentan con otras ventajas. Una de ellas es la posibilidad de poder transportarlas al lugar que prefiera el comprador en menos de 48 horas. A pesar de esta capacidad de movilidad, los vendedores insisten en diferenciarlas de sus primas lejanas, las roulotte: «la gente se cree que estas casas son como una caravana porque es a lo que más se parecen» explica uno de los responsables de la exposición, «pero ni mucho menos, estas viviendas son perfectamente habitables y no tienen nada que ver con las dimensiones reducidas de una caravana».
La casa se lleva hasta el comprador en 48 horas
Por otro lado, también, y según afirman los promotores, muestran una gran versatilidad con respecto a la distribución interior de las habitaciones, la cual puede ser transformada en cualquier momento sin necesidad de obras. «Es bastante menos trabajoso modificar los tabiques en estas casas que hacerlo en una de ladrillo, aquí tu mismo con una llave allen puedes cambiar los paneles de sitio en 3 o 4 horas y adaptar el espacio a tu gusto. No hacen falta costosas obras de varias semanas».
Ideales para tiempos de crisis
Y es que, al parecer, la venta de este tipo de viviendas, que entraron en España hace 20 años de manos de franceses e ingleses, los cuales hoy en día hacen uso de ellas en sus respectivos países, se está disparando debido a la precaria situación económica española.
La llegada de éstas casas a España se produjo hace 20 años
Los números, parecen apoyar esta nueva forma de vivir, la cual está empezando a ser seguida sobretodo por andaluces y madrileños.
Además, mientras que hace unos años, el 80% de los compradores adquirían éstas casas con la finalidad de utilizarlas para el ocio, en la actualidad, más del 50% de las familias que las compran es para utilizarlas diariamente.
Al parecer, la época del ladrillo podría quedar atrás en poco tiempo si la población se anima a hacer uso de estas viviendas, sin embargo ¿estaremos preparados?






