Los presos políticos cubanos que rechacen viajar a España y decidan permanecer en la Isla serán los últimos en salir de la cárcel. Así se lo comunicaron las autoridades castristas al ministro Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien la pasada madrugada se reunió en Nueva York con su colega cubano, Bruno Rodríguez.
EFE
Moratinos ha acompañado a Zapatero en su estancia en Nueva York
Esta semana llegarán a nuestro país otros cuatro presos de conciencia -Nelson Molinet Espino, Héctor Raúl Valle Hernández, Miguel Galván Gutiérrez y José Miguel Martínez Hernández-, pertenecientes al llamado Grupo de los 75, que han ido siendo excarcelados en las últimas semanas, tras un acuerdo del régimen con la Iglesia Católica en Cuba y la intervención del Gobierno español. Con ellos serán ya 40 los disidentes que han recibido una licencia extrapenal y el permiso para viajar a España junto con sus familiares, que superan en total los 200.
Se les ha preguntado a todos
De los encarcelados durante la llamada Primavera Negra de 2003, muchos de ellos vinculados al Proyecto Varela que lidera Oswaldo Paya, quedaban en prisión 52 al ponerse en marcha el acuerdo para las excarcelaciones. A todos se les ha preguntado si deseaban viajar a España y, al parecer, según fuentes opositoras, en torno a una decena han dicho que no y que prefieren permanecer en su país.

ÓSCAR DEL POZO
Algunos de los presos cubanos que han llegado ya a España
Ayer, fuentes del Ministerio español de Exteriores indicaron que existe el compromiso de que estos saldrán igualmente de las prisiones, pero que serán los últimos en hacerlo. Hasta la fecha ninguno de los que han expresado su deseo de seguir viviendo en la Isla ha quedado en libertad. Las mismas fuentes expresaron su convencimiento de que Cuba cumplirá su compromiso, que se extiende, según dijo el propio Moratinos en su momento a todos los presos de conciencia. La definición de cuántos son los que reúnen esa condición, es algo más difícil de determinar, pero se recuerda que Amnistía Internacional cifraba su número en torno a los 70, en los que incluía los que no tienen delitos de sangre, de forma que, si se completan las excarcelaciones en marcha, quedarían una veintena que reunirían la condiciones para quedar en libertad. Los grupos opositores consideran que el número es más elevado.




