¿Es el homínido de Siberia la décima especie humana?
Esqueleto robusto de Neanderthal (i) junto al del humano moderno en el Museo Americano de Historia Natural / Reuters
Actualizado Sábado , 03-04-10 a las 13 : 08
«¿Lo has visto?» José María Bermúdez de Castro, uno de los directores del yacimiento de Atapuerca, recibía la noche del miércoles la llamada emocionada de su colega Eudald Carbonell. Los arqueólogos estaban impresionados por el artículo publicado en la revista Nature que anuncia el hallazgo en el sur de Siberia de los restos de un tipo de homínido desconocido de hace 40.000 años. «Es muy emocionante, un descubrimiento paleontológico fantástico que puede estar entre los diez más importantes de la década», afirma Bermúdez. Aunque no podemos poner nombre a este inesperado homínido del que no teníamos noticia hasta el momento, sí sabemos lo que no era. Los investigadores han analizado el ADN mitocondrial de un hueso de la mano, procedente de la cueva rusa de Denisova, y se han encontrado que su secuencia es muy diferente de las humanas actuales y de las neandertales. «Sin duda, es algo distinto, a ver cómo encajamos esta nueva pieza».
El hallazgo ha revolucionado al equipo de Atapuerca, que dedicará parte del día a analizar el trabajo realizado por Johannes Krause, del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva (Leipzig, Alemania), para conocer cómo afecta a la teoría de la evolución humana en Europa y Asia. «En principio, debemos hablar de una especie desconocida, como hacen los autores del estudio, muy precavidos, y no de una nueva, porque sólo se ha encontrado una falange», explica Bermúdez de Castro. «Para hablar de una nueva especie nos haría falta una mandíbula o un trozo de cráneo que permitan realizar un estudio comparado».

A juicio del experto, esta extraña especie puede haber formado parte de una población residual que se mantuvo aislada en el centro de Siberia, una zona de difícil acceso, durante miles y miles de años sin contacto con los neandertales ni con el hombre moderno, algo similar a lo que pudo haber ocurrido con el famoso hombre de Flores encontrado en la isla de Indonesia del mismo nombre, e incluso con el Homo antecessor de un millón de años descubierto en Atapuerca, aislado en la Península Ibérica por los Pirineos.
Una extensa familiaPero, ¿dónde colocamos al homínido de Siberia en el árbol evolutivo? Bermúdez de Castro cree, con todas la cautelas que requieren este tipo de investigaciones, que quizás nos encontremos ante la décima gran especie humana. Por grado de aceptación, en el grupo reconocido por toda la comunidad científica se encuentran el Homo sapiens (el hombre moderno), el neanderthalensis, el erectus, el habilis -aunque hay quien rechaza esta especie-, el heidelbergensis y el ergaster (versión africana del erectus). Le sigue, según explica el arqueólogo, un segundo grupo más polémico que agrupa al Homo antecessor, el Hombre de Flores y el georgicus (los primeros humanos que salieron de África). A estos nueve se añadiría ahora el de Siberia y podría haber un undécimo, el Cepranensis, aunque sólo sus descubridores defienden su existencia.

¿Es el homínido de Siberia la décima especie humana?
El exterior de la cueva Denisova / Bence Viola
Bermúdez no confía en que podamos conocer el aspecto de la criatura de Siberia sólo con un estudio de ADN. «Para eso hacen falta huesos. Aunque tuviéramos el ADN nuclear no sería fácil realizar una reconstrucción, aunque sí sería posible conocer algunos rasgos». ¿Y si el equipo del Max Planck se hubiera equivocado y nos hubiera dado, aún si quererlo, gato por liebre? «En ciencia, todos nos podemos equivocar, pero Svate Pääbo -que también ha participado en la investigación- es un autor de reconocido prestigio internacional y aceptamos como bueno lo que escribe».
Para el especialista, el homínido de Siberia se encuentra entre los diez hallazgos paleontológicos más importantes de la década. El primero, dice, es sin duda la aparición de Ardi, el Ardipithecus ramidus, un antepasado de los humanos actuales que prosperó en lo que hoy es Etiopía hace casi cuatro millones y medio de años, y el segundo, el Homo antecessor. «La evolución humana se pone emocionante», afirma el arqueólogo. «En un futuro, si se realizan nuevas excavaciones, podremos encontrar hallazgos impresionantes».

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