Sábado 10, octubre 2009 - Últ. actualización 9:18h
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Miércoles, 30-07-08
Con corbata -siguiendo la recomendación del presidente del Congreso de los Diputados, José Bono-, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, detalló ayer en la Cámara Baja su Plan de Ahorro Energético: dos bombillas de bajo consumo por casa; reducción de un 20 por ciento de la velocidad máxima de circulación en las cercanías de las grandes ciudades y las circunvalaciones; fomento de vehículos eléctricos o híbridos y limitación de la temperatura de los edificios públicos a 26 grados en verano y a 21 en invierno. Trajeado por imperativo protocolario, Sebastián aseguró que el plan de eficiencia energética costará 245 millones de euros, una cantidad que permitirá combatir, en su opinión, los elevados precios del petróleo, que en el último año ha duplicado su valor y ha encarecido la factura energética en 17.000 millones de euros. Si el plan de Sebastián resultara eficaz -lo que a tenor de las propuestas parece difícil-, España ahorraría entre 5,8 y 6,4 millones de toneladas equivalentes de petróleo, aproximadamente entre 43 y 47 millones de barriles. Las medidas del Gobierno, inspiradas en las que tomó Fidel Castro hace unos años -está por ver si en función de la evolución de la iniciativa es necesario echar mano de una versión actualizada de la olla frijolera-, han despertado polémica, lo que obligó al ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, a matizar que la reducción de la velocidad máxima en las ciudades no se aplicará sin consenso. En la imagen, Sebastián se quita la corbata al término de su comparecencia de ayer. -Economía
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