Un soldado británico controla su brazo biónico con la mente
Garthwaite hace jardinería con su brazo biónico - EFE

Un soldado británico controla su brazo biónico con la mente

Los cirujanos conectaron los nervios que recorrían su extremidad amputada con sus músculos del pecho

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Andrew Garthwaite perdió la totalidad de su brazo derecho durante un bombardeo en la provincia de Helmand (Afganistán) contra los talibanes, en septiembre de 2010. Durante meses, su vida cambió drásticamente ante la incapacidad de realizar tareas tan cotidianas como preparar un café. Gracias a la evolución de la ciencia, este soldado británico de 26 años ha podido recuperar la movilidad mediante una de las prótesis de brazo más avanzadas del mundo que controla con su mente.

La extremidad derecha de Garthwaite se desprendió a la altura de su hombro. Los cirujanos tomaron las puntas de los nervios que habrían seguido a lo largo de su brazo hasta su mano y las conectaron con los músculos de su pecho. Una conexión electrónica une esta área con su brazo biónico.  

“Tomamos todos los nervios que iban a su brazo y los dirigimos a su pecho. Cuando piensa en mover su mano, su brazo o sus dedos los diferentes músculos de la pared de su pecho se activan”, explica el cirujano OskarAszmann.

Tras una operación de seis horas para implantar la prótesis a su cuerpo en un centro médico en Viena y dos años aprendiendo a moverla y a agarrar objetos, a día de hoy puede prepararse por sí mismo un sándwich de mermelada o plantar unas flores. El año pasado condujo un coche y volvió en su moto, aseguran desde el Centro de Rehabilitación Médica de Defensa en HeadleyCourt, Surrey.

“Siento como que el brazo estuviera sobre mi pecho. Cuando pienso en abrir la mano, porque eso es lo que hago, pensar en hacer algo con este lado, la mano se abre. Y además tengo un truco para las fiestas, puedo dar la vuelta a la mano 360 grados, lo que funciona genial en los cumpleaños de los niños”, bromea Garthwaite.

El enfoque revolucionario ha sido aclamado como un gran avance en la biónica y la rehabilitación, ya que proporciona a los pacientes el control natural sobre su miembro artificial. Para agarrar, una unidad en la prótesis de mano acciona el pulgar, el índice y el dedo medio juntos, con el anular y el meñique siguiente.

"Es un gran paso adelante en prótesis para poder dar a alguien un control intuitivo”, comenta GillianConway,un protésico que ha tratado al soldado durante los últimos dos años.

Arder en llamas

Garthwaite todavía recuerda cómo en cuestión de segundos escuchó una fuerte explosión y su brazo comenzó a arder en llamas hasta que acabó por desprenderse. Reconoce que tampoco tiene mucho sentido mirar atrás.“Con una camisa de manga larga, ni se nota que es una prótesis. Excepto cuando hace ruido. Ha sido un largo viaje con algunos momentos muy duros. Pero ahora sólo pienso en la preciosa Navidad que voy a pasar con mi mujer y mi familia”.

A pesar de los excelentes resultados, los médicos que tratan a este tipo de pacientes reconocen que se trata de una compleja cirugía, que además requiere tiempo, paciencia y energía para aprender a utilizar la extremidad ya que el crecimiento del nervio en el músculo del pecho puede tardar hasta tres años. Tampoco se puede obviar el elevado precio de estos tratamientos. El brazo artificial de Garthwaite costó 60.000 libras, pero fue financiado por el Ministerio de Defensa.

Por mucho esfuerzo, perseverancia y momentos frustrantes derivados del arduo camino hacia la recuperación de su brazo, Garthwaite no tiene ninguna duda de que ha valido la pena.