Cómo te puede ayudar un máster a encontrar empleo

La oferta de másteres se ha cuadruplicado en una década y la cifra de alumnos se dispara. Son una buena apuesta para acceder al mercado laboral, afianzar una carrera o emprender un camino de reinvención

MADRIDActualizado:

En la vertiginosa revolución tecnológica que vivimos, cursar un máster es un factor diferenciador que nos hace más competitivos. No cabe duda de que supone una puerta al mercado laboral tanto para jóvenes que buscan su primer empleo como para veteranos que quieren cambiar de puesto de trabajo, reciclarse o ascender en la empresa. Las ventajas que proporciona esta formación son muchas: supone un plus en el currículo, mejora y profundiza conocimientos, amplía la red de contactos; sirve para especializarse en un área concreta o para reciclarse o adquirir nuevas competencias que ayudan a escalar posiciones de mayor responsabilidad en una compañía... «El mundo está cambiando a tal velocidad que si alguien piensa que solo basta con estudiar una carrera para encontrar salidas laborales está muy equivocado», cuenta Coral González, presidenta de la Comisión de Dirección de Personas de la Asociación Española de Directivos (AED).

Desde luego, los que cursan uno de estos postgrados parecen encontrar antes su sitio en el mercado laboral. Un estudio realizado este año por la Agència per a la Qualitat del Sistema Universitari de Cataluña sobre todas las universidades catalanas (tanto privadas como públicas) demuestra que 9 de cada 10 titulados de máster trabajan antes de cumplirse dos años desde la finalización del curso. Además, a tiempo completo (8 de cada diez) y con una media de ingresos mensuales de 2.176 euros. Las mayores tasas de empleo se registran en áreas relacionadas con las nuevas tecnologías; enfermería y salud; educación; economía, empresa y turismo; arquitectura y tecnología industrial; comunicación y psicología. Hay que tener en cuenta que en algunas profesiones de estas ramas los máster son habilitantes, es decir, hay que hacerlos para ejercer. Son los casos de los profesores de ESO y Bachillerato, abogados, psicólogos clínicos y arquitectos.

El máster se ha convertido en la mejor herramienta de la enseñanza superior para tener proyección laboral y profesional. De hecho, según datos de Adecco e Infoempleo, el 38% de las empresas que requieren titulados universitarios en sus ofertas de trabajo valora positivamente los estudios de postgrado. Y así lo creen también muchos estudiantes. Una encuesta realiza entre los usuarios del portal «Avanza en tu carrera» reveló que el 72,4% de los entrevistados considera que realizar estos cursos ayuda a encontrar empleo. «Una persona con máster demuestra que tiene inquietudes y que no se ha quedado en la formación base», dice Esther Ponce, directora de Spring Professional del Grupo Adecco. Además, los empleados con esta formación disfrutan de salarios más elevados: pueden llegar a ganar hasta un 54,4% más sobre quienes tienen una preparación inferior.

Un valor más para todos

Pero no solo es un valor añadido para jóvenes que buscan salidas laborales, también para empleados que ya tienen experiencia. «El mundo se está transformando y los negocios también. El big data, las realidades virtuales, las nuevas tecnologías están cambiando la forma de dirigir a las personas, la gestión financiera... Por eso, hay que estar continuamente reciclándose, y los directivos también. Una persona que compagina un máster con el trabajo demuestra una actitud muy proactiva y comprometida con su desarrollo profesional», afirma Coral González, de AED.

Estos cursos significan un complemento a la formación de grado, aportan «una visión más práctica que las carreras, que suelen estar muy enfocadas a la teoría, y una mayor cercanía con la empresa», cuenta Ponce. «Dota de unas competencias que el grado no da», añade Pilar Herreros, vicerrectora de Estudios de la Universidad Complutense de Madrid. Por no hablar de un importante grupo de contactos que se mantiene a través de las redes de antiguos alumnos o Alumni en las que las opciones profesionales se multiplican.

De todo esto son muy conscientes el ámbito educativo y empresarial. De hecho, en la última década la oferta de máster no ha dejado de crecer y su número se ha cuadruplicado: de 829 que se impartieron en el curso 2006-07 a 3.801 en 2016. También el número de alumnos que realizan estos estudios se ha disparado: de 16.609 alumnos que se matricularon en 2006-2007 a 184.745 el pasado año.

Se trata de una formación fácil de implantar, que se puede adaptar rápidamente a las necesidades del mercado laboral o a las necesidades de mejora que tenga una titulación, ya que su duración suele ser de un año. «Mientras que en los grados se requieren entre 4 y 6 años para tener un análisis claro de sus debilidades. A cambio, el máster necesita un profesorado muy especializado y con una experiencia investigadora y/o profesional demostrada en el área de conocimiento de ese plan de estudios. Algo de lo que no disponen todas las universidades», afirma Herreros.

Con tantas bondades, lo complicado es elegir entre la amplia y variada oferta de máster que existen. «Lo más importante es saber qué es lo que uno quiere obtener del curso», recomienda Herreros. Después, hay que fijarse en otras variables, dice Amelia Díaz, vicerrectora de Docencia y Ordenación Académica de la Universidad de Barcelona: «Las posibilidades de empleo a las que le permitirá acceder, las metodologías docentes utilizadas teniendo en cuenta que las tienen un contenido práctico elevado suelen ser más efectivas y valoradas, la calidad y el prestigio del centro y de los docentes, la existencia o no de programas de prácticas o bolsas de trabajo para titulados...».

Los más valorados

Según un estudio de Adecco e Infoempleo, las empresas de servicios jurídicos son las que más valoran que los candidatos cuenten con formación de postgrado, un requisito que aparece en el 14% de sus ofertas de empleo, tres puntos más que el año anterior (10,9%). Tras ellas, es el sector de la banca e inversión el que más demanda esta titulación (9,7% de las ofertas) y después Recursos Humanos (8%). Les siguen: consultoría, sanidad, maquinaria, comercio, metalurgía y mineralurgia, inmobiliairas, química, industrial, construcción y logística.

Pasaporte a puestos de responsabilidad

La valoración de los estudios de máster está directamente relacionada con la categoría profesional. Se requiere en más del 13% de las ofertas para cubrir puestos directivos, en el 8% para técnicos y en el 7,8% para mandos intermedios. Cifras que bajan al 3% de las ofertas cuando se trata de empleados. Se valoran principalmente los programas que doten de conocimientos de gestión y dirección, y los especializados en tareas que se deben desempeñar.

Los MBA siguen marcando diferencias

Con más de cien años de historia, los MBA (Master in Business Administration) siguen siendo muy valorados, un nivel que se pide en el 45,7% de las propuestas para cargos directivos y mandos intermedios. Solo el 17% de ofertas para técnicos requiere esta titulación.

Diferencia entre postgrado y máster

El concepto postgrado abarca cualquier formación realizada después del grado, mientras que el máster es un tipo de postgrado de nivel y, generalmente, coste y duración superior. Para el máster es obligatorio contar con un título de grado o similar (y recibe el título de magíster, excepto en el caso de profesionales experimentados sin título, que reciben un certificado de aprovechamiento). En ocasiones, los nombres experto o especialista corresponden a un tipo de postgrado. En el caso de los másteres oficiales, se regulan, en primera instancia, por la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA) y, después, por el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT), homologables con el Espacio Europeo de Educación Superior y están especialmente indicados, por ejemplo para la investigación o posterior acceso al doctorado, mientras que los títulos propios están aprobados por las universidades e instituciones especializadas. Otra división es el máster habilitante, que es obligatorio para que ejerzan, entre otros, abogados, ingenieros, profesores de ESO y psicólogos.