Joaquín Leguina posa junto a Gallardón, Cifuentes, Aguirre, y Gonzalez - EFE | Vídeo: La Comunidad de Madrid celebra su fiesta hoy ATLAS

Joaquín Leguina: «El PP sabía lo de Cifuentes, como todos, y la llevaron al matadero»

El socialista cree que la expresidenta ha sido víctima de sí misma: «Tiene un problema de conducta, un problema psicológico importante»

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Joaquín Leguina es el primer presidente de la Comunidad de Madrid, el más longevo (1983-1995) y el único indemne de escándalos de corrupción o de tipo personal. Ha sido el único expresidente que ha acudido a la celebración del 2 de Mayo.

—Cómo está el patio, presidente. Sus cuatro sucesores han caído en desgracia al estar salpicados de lleno o de refilón por escándalos.

—Es triste para la institución que represento, pero no todos son iguales. Creo que el asunto de Ruiz Gallardón va a quedar en nada (ha sido citado a declarar como investigado por la trama del Canal de Isabel II). Lo que pasa es que un fiscal le debe tener un especial cariño (dice, irónico) y le persigue. Pero no quiere decir que acabe condenado. Es una cuestión mediática.

—Aguirre se fue por vergüenza...

—Sí, por su selección del personal.

—De ver a González en prisión.

—Exacto. Y Cristina Cifuentes sabía quién era Ignacio González y ha ejercido una venganza contra él.

—¿Y cree que ha pagado por ello?

—El problema de Cifuentes es un problema de selección de personal. Esto que ha salido lo sabía todo el mundo. Si hubieran analizado el currículum de esta señora sabrían que no podía ser presidenta de la Comunidad. Que no podía ser la presidenta que va a hacer la gran regeneración del PP.

—¿Lo sabía el PP?

—Naturalmente. Si vas a poner a una persona de presidenta de la Comunidad tienes que saber quién es. Lo sabían, la llevaron al matadero.

—¿Ha sido víctima de sí misma?

—Tiene un problema de conducta, por decirlo suavemente. Es un problema psicológico importante. Hurta dos cremas. Hombre, por favor... Ella es de una familia acomodada, su padre era general del Ejército. Que su currículum universitario era un desastre lo sabía todo el mundo.

—¿Quién pudo guardar ese vídeo?

—No lo sé, pero la anécdota la conocía todo el mundo.

—¿En manos de quién estamos? Alguien buscó vendetta...

—Sí. Pero si tú no has robado no te cogen. Es evidente que alguien se ha guardado ese tiro para disparar en el momento adecuado. Quienes sabían de esto eran la gente del PP.

—¿Cree que Rajoy pudo saberlo?

—¡Cómo no lo va a saber! Si lo sabían las secretarias. Si lo sabía yo, ¡cómo no lo va a saber el presidente del Gobierno! Yo lo he oído en los pasillos...

—¿Debe mantener el acta de diputada en la Asamblea?

—Yo la entregaría.

—¿Se siente orgulloso de ser el único presidente sin mácula o triste?

—Estoy bastante triste por esta historia. He sido el presidente de más larga duración, 12 años. Hay que preservar la dignidad y buena forma de una institución. No podemos meter la institución en el agujero. Haces un daño a las instituciones que no se merecen.

—¿Qué opina de la Universidad Rey Juan Carlos?

—Lo que he opinado siempre, que nació malparida. Nunca debió nacer. Se empezó nombrando a dedo, el señor Gustavo Villapalos se peleó, no dialécticamente, sino con las manos... Es una universidad hija de Villapalos, y todo lo que ha tocado está enmerdado.

—¿Es posible reflotar su prestigio?

—Hay miles de alumnos, y profesores de gran prestigio. Hay que salvarlos.

—¿Cree que Cifuentes se arrepentirá de cerrar el Consejo Consultivo?

—Para limpiar no sé qué... Para hacer daño a los demás. Concretamente a mi persona, que era el más viejo. Me ha hecho un daño importante. Sobre todo a la gente que trabajaba allí. Con esa idea de que voy a regenerar... Dios mío... Los grandes predicadores acaban siempre muy mal. Hay que hacer las cosas sin tanto predicamento. Ella siempre ha sido una mujer colgada de los medios de comunicación...

—¿Cómo ve el caso de «La Manada»?

—Las sentencias no solo se aceptan, se respetan. Ha sido un juicio a puerta cerrada. Me fío mucho más de los jueces que han visto los vídeos, que han escuchado a la supuesta víctima y a los victimarios, que de la gente que sale a la calle gritando. Estamos a punto de cargarnos la presunción de inocencia y la independencia de los jueces. Nos estamos cargando la democracia. No estoy en absoluto de acuerdo con estas respuestas en la calle. Sí con que se puedan criticar las sentencias, naturalmente.

—El ministro se equivoca, entonces, señalando al juez Ricardo González.

—Se lo podía haber ahorrado. Si ese señor sigue allí es porque no le han quitado. Me fío mucho más de ese juez que de cualquiera que esté en la calle. Ha estado durante meses trabajando en la sentencia. Me he leído su voto particular y no es una mierda.