Sascha Arango, en una imagen promocional
Sascha Arango, en una imagen promocional - seixbarral

Sascha Arango: «Mentir es una de las formas más interesantes de comunicación»

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Si Matt Damon se convirtió en el reflejo cinematográfico de Tom Ripley, a Sascha Arango (Berlín, 1959) no le importa reconocer que su Henry Hayden, turbio protagonista de «La verdad y otras mentiras» (Seix Barral), encajaría a la perfección en el pellejo de Michael Fassbender. «Acabo de entregar el guión y tengo algunos actores en mente, pero quién sabe», relativiza este guionista alemán reconocido por su trabajo en la serie «Tatort» y que acaba de estrenarse en la novela con un thriller que toma impulso en aquella red de falsedades que tan hábilmente tejió Patricia Highsmith para mostrar su fascinación por la mentira y sus alrededores.

«La mentira siempre me ha interesado, su psicología. Mentir es un acto creativo, requiere muchos recursos cerebrales», relata un Arango que, pese a lucir la etiqueta de debutante, ha conseguido que su estreno narrativo se haya paseado triunfal por las ferias de Londres y Leipzig, vaya a traducir en 16 países , y esté a pocos pasos de convertirse en película.

Y todo gracias a Henry Hayden, un escritor superventas que no ha escrito jamás una línea y con el que este autor alemán de padre colombiano traza un triángulo amoroso y editorial al tiempo que replica el malvado encanto de Ripley. «Cuando Patricia Highsmith inventó a Ripley fue una de mis grandes revelaciones. Ahí estaba, de repente, el malo encantador, el bueno malo, así que en el centro de todas mis películas se encuentra esa maldad», señala Arango.

«Creo que en todos nosotros hay mucho de Henry», añade a propósito de un personaje que, haciendo de la mentira su razón de ser, se ha convertido en escritor de gran éxito sin haber escrito una sola línea: él se limita a hacer suyo y firmar lo que su esposa Martha, alérgica al reconocimiento, escribe de forma compulsiva. «He aprendido que los artistas de verdad crean para sí mismos. No prestan atención a otras cosas. Simplemente no pueden dejar de hacerlo», expone el autor.

La cuna de la ficción

Pero Henry, queda claro, no es artista. O, en cualquier caso, solo es un artista de la mentira que se maneja a través de este thriller psicológico salpicado de comedia, noir e identidades superpuestas, echando tierra sobre su pasado y, sobre todo, tratando de no echar a perder su provechoso presente cuando su secreto editorial tropieza con los primeros cadáveres. «Henry puede ser amable y encantador, pero también aterrador, astuto y malvado. No es un hombre elocuente, pero cuando se siente amenazado, se convierte en alguien muy brillante», explica un autor para el que «la mentira es la cuna de la ficción».

«No mentimos a propósito: queremos decir la verdad, pero simplemente no sale a la luz. Mentir siempre me ha parecido una de las formas más interesantes de comunicación», añade el autor, que además de contener el aliento a la espera de que el libro salte a la gran pantalla —«en cuanto acabé el libro me dije: esto es una película», reconoce—, prepara ya una segunda entrega de «La verdad y otras mentiras». «La ficción significa invención. Todo viene de ahí. Mentir es reemplazar la verdad», zanja.