Actualizado Martes , 23-03-10 a las 23 : 47
Enroque de Google contra la censura en la partida de ajedrez comercial y política que mantiene la multinacional estadounidense con el Gobierno chino. La decisión de la compañía de redirigir su portal en mandarín a su nuevo site en Hong Kong no ha supuesto un jaque, ni desde luego mate, al bloqueo de contenidos sensibles que impone el régimen de Pekín en internet, pero sí le ha sacado los colores al poner en evidencia la falta de libertades en este país.
Al igual que ocurre en el continente, la página permite ver algunas fotografías de la matanza de Tiananmen antes censuradas, como la famosa imagen del hombre plantado ante una columna de tanques o incluso una pila de cadáveres en las calles, pero se han vetado otros como «Falun Gong», el culto religioso perseguido por Pekín, la «independencia» del Tíbet o Taiwán y algunos blogs de disidentes.
Y es que Google puede haber mudado su motor de búsquedas a la ex colonia británica, que fue devuelta en 1997 a China y donde hay mayor grado de libertad, pero no puede saltarse la sofisticada «Gran Muralla cibernética» del régimen comunista, que ha silenciado YouTube, Facebook o Twitter.
Además, Pekín no ha tardado en mostrar su airada reacción a la decisión de Google, que seguirá manteniendo su negocio de ventas e investigación en China y algunas secciones en mandarín, como de música o libros. «Estamos indignados porque Google ha violado la promesa escrita que hizo cuando entró en el mercado chino en 2006 de filtrar su servicio de búsqueda». Así de tajante se explicaba hoy a la agencia estatal de noticias Xinhua uno de los responsables de la Oficina de Información del Consejo de Estado (Gobierno), que calificó la decisión de Google de «totalmente errónea».
Poco antes del bloqueo, el portavoz de Exteriores, Qin Gang, aseguraba que «no debería haber ningún impacto en las relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y China, ya que se trata de un asunto meramente comercial a menos que alguien quiera politizarlo». Pese a insistir en que «el mercado chino está totalmente abierto», el pulso entre Google y la censura del régimen puede dañar su imagen internacional y perjudicar a otras inversiones extranjeras en el mercado más dinámico del mundo.
Aun así, Google, que ha renunciado a su 30 por ciento de un mercado con más de 380 millones de internautas y que tendrá 840 en 2013, pretende seguir haciendo negocios en China y comercializar su móvil Android. Habrá que ver la reacción de las compañías chinas y, sobre todo, del público, dividido entre quienes apoyan su rebelión contra la censura y dejan flores en su sede de Pekín y los que, espoleados por el nacionalismo de la propaganda estatal, se han posicionado con Baidu, el portal nacional que copa el 60 por ciento del mercado y será el principal beneficiado por su retirada. «Que Google se vaya al infierno», bramaba un internauta en un foro mientras otro se quejaba de que la firma de Mountain View (California) «ha sido expulsada del tren de la armonía, cuya próxima estación será Pyongyang», en alusión al dictatorial régimen estalinista de Corea del Norte.
Mientras tanto, uno de los 600 empleados de Google en China aseguraba a ABC que la compañía seguía operando «de forma normal», pero que no tendrían problema en encontrar un nuevo trabajo en caso de ser despedidos.
Nuevo escenarioEntre las razones que adujo Google para tomar la decisión de redireccionar su portal a Hong Kong, y que ponía punto y final a las negociaciones que había emprendido con el régimen de Pekín meses antes, no figura la de la censura de forma explícita, pero sí se ha argumentado que la situación en el país asiático estaba empeorando como consecuencia principalmente de los ataques cibernéticos que ha sufrido el todopoderoso buscador en los últimos tiempos, así como por el anuncio reiterado del régimen de Pekín de cortar el acceso a los internautas de YouTube, Blogger, Twitter y Facebook.
Desde algunas organizaciones ya se ha lanzado un mensaje de bienvenida a la decisión de Google. Es el caso del Committee to Protect Journalists: «Damos la bienvenida a esta posición contra la censura y mostramos nuestra esperanza de que todas las empresas de internet que operan en China adopten una posición similar» y agregan, en este sentido, que esperan que Google vaya a más y redoble la presión sobre el Gobierno chino para permitir a sus ciudadanos acceder a las noticias e informaciones que necesitan para ser ciudadanos informados y compremetidos.
Ayuda del Gobierno de ObamaLo cierto es que el escenario de futuro que se abre podría llevar a China a bloquear el acceso de los internautas en este país al nuevo buscador de Hong Kong, lo que podría implicar que Google recurriera al Gobierno de Estados Unidos para obtener ayuda en este conflicto que lleva meses abierto. Por el momento, las autoridades estadounidenses se han limitado a lamentar que China y Google no hayan llegado a un acuerdo que hubiera permitido a la compañía de California mantener intacta su posición en el país asiático.
Quizá Google decida, por el contrario, no tomar ninguna medida al respecto por considerar que tiene «sus manos limpias» y que su interés en el mercado de búsquedas chino no merece continuar con esta lucha. Otra lectura que se puede hacer es que Google haya llevado a cabo esta decisión en previsión de la presión política para combatir la censura en todo el mundo. Hay que recordar en este sentido que los demócratas en el Senado ya han anunciado que van a promover una legislación para exigir a las empresas de internet a tomar medidas para proteger los derechos humanos en países donde se lucha contra las libertades en la Red.
En este sentido, la organización Human Rights ha asegurado que «este es un momento crucial para la libertad de expresión en China, y la responsabilidad recae ahora en otras empresas de tecnología importantes que adopten una posición firme contra la censura». Por esta razón, Google podría haber dado el paso de trasladar su buscador de Pekín y, de este modo, no tener que someterse a esta presión política más tarde.

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