Flavio Briatore no se ha marchado del todo de la Fórmula 1. Demasiadas cuentas pendientes y demasiados negocios en juego. El ex de Renault reclama un millón de euros a la Federación Internacional del Automóvil (FIA) en concepto de daños de imagen. La FIA castigó al italiano a perpetuidad para ejercer en la F-1 después de considerar probado que incitó al auto-accidente de Nelsinho Piquet en Singapur 2008.
Briatore ha presentado un recurso a su sanción vitalicia ante el Tribunal de Gran Instancia de París, que analizará su caso el próximo 24 de noviembre. Estima, en su alegación, que la FIA atendió a motivos personales y no deportivos, debido a su enfrentamiento con el ex presidente del organismo, Max Mosley. «Tenía un excesivo deseo de venganza», ha dicho el ex jefe de Fernando Alonso.
Mosley se marchó de la poltrona el pasado octubre a raíz de un acuerdo con la Asociación de Equipos de la F-1 (FOTA) según el cual él dejaría el cargo a cambio de que las escuderías no organizasen un Mundial paralelo.
El antiguo jefe de Ferrari, el francés Jean Todt, sucedió a Mosley y ayer habló en un comunicado de la FIA: «La FIA rechaza las alegaciones de Mr. Briatore y confirma que la decisión de imponerle la sanción fue adoptada por la mayoría de los miembros del Consejo Mundial».

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