¿Qué es el Código Adam?

PEDRO RODRÍGUEZ | WASHINGTON
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El 27 de julio de 1981 empezó como un día de compras para la familia Walsh. Revé y su hijo Adam, de seis años, fueron a un gigantesco centro comercial situado en la localidad de Hollywood (Florida). Mientras buscaba una lámpara, la madre dejó al pequeño durante unos minutos en la sección de juguetes de los grandes almacenes Sears. Dos semanas después, la cabeza de Adam Walsh apareció en un canal a doscientos kilómetros de distancia. Nunca se pudo encontrar ni el resto de su cuerpo ni tampoco a su asesino.

El padre, John Walsh, se ha convertido desde entonces en una figura clave en la defensa de los niños víctimas de actos criminales. Además de inspirar legislación federal para facilitar la búsqueda de menores desaparecidos, presenta el programa de televisión «Los más buscados de América», que estos días celebra su edición número mil con una entrevista al presidente Obama. El espacio ha servido para capturar a más de 1.100 fugitivos y localizar a 43 menores desaparecidos.

Como homenaje a Adam Walsh, la empresa de grandes superficies comerciales Wal-Mart estableció el «Código Adam» en 1994. Un protocolo de seguridad con una serie de medidas a tomar cuando se pierden niños en edificios públicos. El código ha sido asumido por casi 90.000 establecimientos en Estados Unidos -desde supermercados a museos- y su aplicación es obligatoria en las instalaciones del gobierno federal.

Versión española

Por asentimiento, el Senado de España aprobó ayer una propuesta del PSOE para establecer un protocolo similar en grandes superficies comerciales. Aunque varios grupos parlamentarios no han dejado de solicitar la ampliación de esta iniciativa a playas, estaciones de tren, aeropuertos y parques de atracciones. El proyecto ha sido inspirado por la angustiosa experiencia sufrida por un padre, Felipe Moreno.

La versión aprobada por la Cámara Alta insiste en que las nuevas tendencias de consumo y ocio favorecen cada vez más «la afluencia masiva de familias con menores a espacios amplios y altamente frecuentados que puede propiciar descuidos, extravíos y desapariciones en cuestión de minutos o incluso segundos, provocando una gran angustia en sus familiares». Y básicamente plantea cómo actuar una vez que padres o acompañantes se dan cuenta del extravío de un menor.

Junto al Código Adam, en Estados Unidos también se utilizan las alertas Amber como respuesta cuando la Policía sospecha de un posible secuestro de menores. El sistema (America´s Missing: Broadcasting Emergency Response) fue inspirado por el caso de Amber Hagerman, una niña de nueve años que en 1996 secuestrada y asesinada en Texas. Y consiste en la divulgación de avisos inmediatos a través de estaciones de radio y televisión. Además de mensajes distribuidos por telefonía móvil y las redes de paneles electrónicos de carreteras normalmente utilizados para informar del tráfico.