Wagner: subvertir el tiempo
Enrique Gavilán - heras
música

Wagner: subvertir el tiempo

El 22 de mayo se cumplen los 200 años del nacimiento de Richard Wagner, compositor del que acaba de publicar un estudio el profesor de la Uva Enrique Gavilán

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La escucha crítica es un desafío. Siempre. Requiere descifrar el discurso musical, comprenderlo, penetrarlo e interrogarlo, dar sentido a la información. Es difícil porque pensar la música es difícil y en nuestro país, además, es también insólito. Por esto es tan valiosa la contribución de Enrique Gavilán a la siempre compleja hermenéutica musical.

El interés de este autor por la Teoría de la historia -concretamente por las relaciones entre teatro e historia- se concreta en la investigación y análisis del mito, en el estudio de las estructuras profundas de la narración, en el desenmascaramiento de las tensiones entre la creación y el contexto que la genera, en el enigma del tiempo. Con tales afectos -y una extraordinaria cultura musical- el abordaje a la producción wagneriana era - sólo y precisamente - una cuestión de tiempo. Sí. En las obras de Wagner el mito, el relato y el tiempo, se alzan ante nosotros -en palabras del propio Gavilán- como rostros que se vislumbran en el fuego.

Bien. El pasado 8 de abril Enrique Gavilán presentó en la librería Margen de Valladolid su último libro, editado por Akal: Entre la historia y El mito. El tiempo en Wagner, una colección de ensayos agrupada en torno a la concepción de la música como dispositivo capaz de anular el tiempo cronológico, de transgredir sus parámetros convencionales y, vaciando el presente, liberarnos - momentáneamente al menos - de la tiranía de su incansable rueda.

El tiempo o, más exactamente, la intervención en la materia del tiempo, es un recurso habitual en la dramaturgia wagneriana y un artificio realmente complejo, como todos los que conforman la obra del compositor. Wagner aprovecha la música para desestabilizar el drama provocando, a través de la escucha, la continua presencia del pasado y la anticipación del futuro; consigue así que el tiempo fluctúe constantemente, que el reloj se reblandezca y olvide su función, lo que sume al espectador de sus dramas en la experiencia de un tiempo sin evidencias, en un «no» tiempo.

Precedentes ensayos

Esta es la tesis de partida de Entre el mito y el tiempo. Los lectores familiarizados con la obra de Gavilán saben que la dislocación del tiempo incubada por la música es un asunto ya tratado en precedentes ensayos, concretamente en los titulados Escúchame con atención. Liturgia del relato en Wagner (Valencia 2007) y Otra historia del tiempo: la música y la redención de pasado (Madrid 2008).

Escribe el autor en el prólogo de Entre la historia y el mito. El tiempo en Wagner que el territorio wagneriano le sirve como zona de pruebas para intentar explicar y explicarse cuestiones de fondo: la angustia frente al tiempo y cómo afrontarla, el valor de lo efímero, de la entrega, del descubrimiento y de la renuncia; el significado del pasado, de aquello que la memoria atesora, administra y ordena. Y junto a esta exposición de ideas, encontramos un deslumbrante recorrido por escritores y filósofos relacionados de una u otra forma con lo wagneriano: Rousseau, Hegel, Wackenroder, Nietzsche, Schopenhauer, Adorno, Thomas Mann, T. S. Eliot...

El texto se vertebra en capítulos independientes pero relacionados, artículos que abordan las claves mencionadas desde la perspectiva que procuran las aportaciones teóricas y musicales de Richard Wagner.

Los capítulos -quince en total- tienen origen diverso: congresos, un encargo de la revista Estudios Nietzsche, otro del Grupo de Investigación Teatral Sagunto, notas al programa para el Festival de Bayreuth o para el Teatro Real.

Los títulos nos alcanzan iluminadores además de sugerentes: «Wagner y el modelo griego», «Historia y ceguera. Friedrich Nietzsche en Bayreuth», «Entre el tiempo detenido y el tiempo redimido: la encrucijada de Tannhäuser», «Las redenciones wagnerianas: la doble singularidad del Grial», «La venganza como drama del tiempo: Hamlet y Hagen», «Música como revelación: Tristan und Isolde», «El género de Parsifal; Lo “indestructible”: laberinto e identidad»...

El resultado final es un texto de corte académico, generador de conocimiento, riguroso y comprometido, que se presenta con la imprescindible relación de notas y referencias para proveer de soporte teórico y crítico al discurso general y a las proposiciones asociadas que son objeto de investigación.

Todo este aparato fructifica en una serie de auténticos hallazgos, relieves que se alzan sobre puntos de vista muy personales, plenos de agudeza y originalidad que vacunan el discurso contra los convencionalismos y los caminos trillados. Por otra parte, la elegancia de la exposición, la precisión del lenguaje, la calidad y el cuidado de la redacción, que esquiva con habilidad las evidentes dificultades - esas de las que hablábamos al comienzo de esta reseña - hacen que navegar por estas páginas y explorar sus referencias sea un auténtico placer.