Gran Premio de Austin: Vettel, como siempre
Sebastian Vettel, con el Red Bull en Austin - reuters
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Gran Premio de Austin: Vettel, como siempre

El alemán consigue su octava victoria consecutiva, récord absoluto en la F1; Alonso finalizó quinto y subcampeón mundial

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La Fórmula 1 da la razón a sus críticos en este final de temporada insulso y tedioso. No sucede nada que no esté previsto en el guión, al menos en lo relativo a las cuestiones sustanciales, las que acaparan la atención del público. No hay ningún tipo de disputa respecto a la victoria, que siempre cae del lado de Vettel y de la misma manera cada fin de semana. Un sábado potente que lo ubica en la pole y le permite poner tierra de por medio después de ejecutar una buena salida. Como en Austin. El alemán consiguió su octavo triunfo consecutivo, en una secuencia de récord en la historia de la Fórmula 1. Fernando Alonso acabó quinto.

Como siempre, salió mal Mark Webber. Tendrá muchas virtudes el australiano y le habrán tratado de pena en Red Bull en el espejo con su compañero y niño mimado, pero su rendimiento es inferior al de Vettel. En Austin empezó a la pata coja, una salida deficiente que lo relegó a la cuarta posición.

Alonso perdió una plaza frente a la rabia de Sergio Pérez, el azteca despedido de McLaren que juega en casa en la texana localidad tan próxima en la memoria y en la historia a su pueblo, México. Compuesto el acordeón (Vettel, Grosjean, Hamilton, Webber, Hulkenberg, Pérez y Alonso), solo el accidente de Sutil en la primera vuelta alteró la carrera sentenciada desde el principio.

Apareció el coche de seguridad para animar el cotarro, pero eso solo retrasó unos minutos la estampida de Vettel. Como cada domingo, apretó el paso, estableció un puente de seguridad de varios segundos y dijo hasta luego, Lucas.

Condenó a los demás a pelear por las sobras, como sucede cada fin de semana en este Mundial sin interés. En el momento en que afianzó su renta en más de diez segundos, Vettel ya descansó tranquilo porque Grosjean no le podía coger. Un tostón con todas las letras.

Alonso consiguió rebasar a Sergio Pérez gracias a una agraciada maniobra en el garaje de Ferrari, a un cambio de ruedas supersónico (2,6 segundos) y a la constancia del piloto español. Alonso enseñó su colmillo más tarde en un estupendo adelantamiento en la pista a Hulkenberg, lo que le entregó la quinta plaza. Poco más que contar de un gran premio y de un Mundial que pierde toda la emoción los domingos, justo cuando más debería excitar al personal.