¿Son las varices solo un problema estético? El doctor Rubén Rodríguez Carvajal desmonta el mito de una enfermedad que sufre el 40% de la población
El angiólogo y cirujano vascular analiza en Palabras con Salud con Marina Montiel por qué la insuficiencia venosa es mucho más que unas venas visibles, el papel del estrés y el ejercicio, y la terapia extracorpórea que ya trata las varices sin cortes, agujas ni catéteres.
El doctor Rubén Rodríguez Carvajal entrevistado por Marina Montiel en Palabras con Salud.
Las varices arrastran una etiqueta que cuesta quitarles: la de simple problema estético. Sin embargo, detrás de esas venas visibles puede esconderse una enfermedad crónica capaz de provocar dolor, pesadez, inflamación e incluso complicaciones serias si no se trata a tiempo. Sobre ello reflexiona el doctor Rubén Rodríguez Carvajal, angiólogo y cirujano vascular y uno de los especialistas españoles que más ha impulsado la cirugía mínimamente invasiva, en su entrevista con la periodista de salud Marina Montiel en el videopodcast Palabras con Salud.
Durante la conversación, el doctor define su especialidad con una imagen que ayuda a entender su trabajo: “Somos un poco los fontaneros del cuerpo”. Los angiólogos, explica, tratan todas las enfermedades del sistema circulatorio, arterias, venas y sistema linfático, un campo que en las últimas décadas ha vivido una transformación profunda gracias a los procedimientos guiados por catéter y a la búsqueda constante de la mínima invasividad.
Su idea de partida es rotunda: las varices son la punta del iceberg. “No es nada más que la expresión externa de una patología que se genera en el interior”, señala. Esa patología es la insuficiencia venosa crónica, una enfermedad que deja de ser un asunto estético “en el momento que produce dolor o alguna sintomatología: pesadez, cansancio, hinchazón”. La mala circulación de la sangre genera hipertensión en los vasos, y esa presión desemboca en un proceso inflamatorio que muchas veces llega a limitar la actividad diaria del paciente.
El problema, además, es enormemente frecuente. Rodríguez Carvajal recuerda que más del 40% de la población mundial tiene algún tipo de insuficiencia venosa o la desarrolla a lo largo de su vida, y que las mujeres se llevan la peor parte, con un ratio de cuatro casos por cada uno masculino. La explicación es doble: por un lado, un factor evolutivo, el ser humano no está diseñado para vivir erguido sobre dos piernas; por otro, el ambiente hormonal. Los estrógenos, cardioprotectores para las arterias, tienen en cambio un efecto más tóxico sobre la pared venosa y la debilitan con mayor facilidad.
El estrés y el ejercicio, claves para la salud venosa
Uno de los mensajes que el especialista subraya con más fuerza es el peso del estilo de vida. El estrés, advierte, es causa primordial de inflamación, y la inflamación es lo que desencadena todo: hace que las válvulas venosas dejen de funcionar y que la pared de la vena se debilite. Preguntado por qué es peor, el estrés, fumar, dormir mal o no moverse, lo tiene claro: todo acaba confluyendo en la inflamación, pero si hubiera que rescatar una única herramienta, esa es el ejercicio.
“El ejercicio físico es probablemente la panacea de hoy día que tenemos”, afirma. De hecho, cuando le plantean qué hábito cambiaría en toda la población, responde sin rodeos: “Yo les obligaría a todos a hacer deporte”. La actividad muscular, caminar, unos gemelos tonificados, buena movilidad en pies y tobillos, resulta fundamental para bombear la sangre de vuelta y mantener el metabolismo activo.
Tratar las varices sin cortes ni agujas
La conversación también recorre la evolución de los tratamientos, que en apenas dos o tres décadas han pasado de la cirugía convencional al láser, la radiofrecuencia o la escleroterapia con espuma. El siguiente paso lógico, explica, era dejar de invadir el cuerpo por completo: tratar las varices desde fuera, sin ninguna incisión. Y eso, insiste, “ya es realidad hoy día”.
Rodríguez Carvajal fue uno de los pioneros en España de la terapia extracorpórea con Sonovein, la plataforma robótica de la compañía Theraclion basada en ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU). El sistema concentra los ultrasonidos en un punto de apenas tres milímetros y sella la vena enferma desde el exterior de la piel, guiado en directo por ecografía. “No es magia, es tecnología”, resume. El resultado: un tratamiento “sin cortes, sin agujas y sin catéter”.
Las ventajas, apunta, se acumulan: al no haber incisión no hay riesgo de infección ni de sangrado, lo que permite tratar incluso a pacientes de edad avanzada o anticoagulados que no serían candidatos a un procedimiento convencional. Es, además, ambulatorio y con anestesia local. Tanto, que el propio doctor lo ilustra con una escena de su clínica de Marbella: “Tengo pacientes que vienen a hacerse el tratamiento y se van a jugar al golf”.
Mirando al futuro, el especialista apuesta por seguir reduciendo la agresión sobre el paciente y confía en el papel creciente de la robótica y la inteligencia artificial. Recuerda que su maestro le decía que “la cirugía era un poco el fracaso de la medicina” y se muestra convencido de que, en una década, la máquina hará buena parte del trabajo mientras el cirujano supervisa.
De cara al verano, cuando el calor actúa como “un potente vasodilatador” y acentúa la sensación de piernas cansadas, su consejo es doble: no abandonar las medias de compresión y, sobre todo, no normalizar el problema. “En el momento que produce sintomatología hay que abordarlo”, concluye. Porque, como recuerda Palabras con Salud, cuando hablamos de salud, cada palabra cuenta.
La entrevista completa con el doctor Rubén Rodríguez Carvajal ya está disponible en YouTube y Spotify en Palabras con Salud.