Un grupo de niños entrando en el colegio
Un grupo de niños entrando en el colegio - juan josé jiménez

Impartir una asignatura combinando dos idiomas, más ventaja que obstáculo

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Combinar idiomas en la enseñanza de una misma asignatura en la escuela no dificulta el aprendizaje, según ha demostrado un estudio realizado por el centro internacional «Basque Center On Cognition, Brain and Languaje» (BCBL) en colaboración con la Universidad de Bangor, en Reino Unido.

Habitualmente los centros de enseñanza de casi todo el mundo donde coexisten más de una lengua suelen impartir cada asignatura en un solo idioma y se evita mezclar ambos. Esta norma, conocida en inglés como «one subject, one languaje» (una asignatura, una lengua), establece que para un correcto aprendizaje cada materia se debe impartir en un solo idioma.

El estudio del BCBL ha puesto a prueba ese precepto y ha demostrado que aprender nuevos conceptos en una sola lengua no conlleva ninguna ventaja frente a hacerlo en un contexto bilingüe real, ya que quienes los aprenden en dos lenguas los adquieren exactamente igual.

Para poder demostrar esto, el doctor Duñabeitia, en colaboración con los investigadores Eneko Antón del BCBL y el doctor Guillaume Thierry, de la universidad de Bangor, realizaron dos experimentos incluidos en el estudio que acaba de ser publicado en la revista «Plos One».

El primero de ellos se llevó a cabo con 50 adultos bilingües, con una competencia similar en dos lenguas, en este caso euskera y castellano. El segundo se realizó con 50 niños bilingües en edad escolar y el experimento era el mismo para los dos grupos. Se buscaba descubrir si había alguna diferencia respecto a los adultos derivada de la edad y el contexto de los sujetos estudiados, con el fin de poder generalizar los resultados al ámbito escolar.

Un bilingüismo más real

Se les presentó un test de aprendizaje de conceptos en el que primero se les mostraba una serie de objetos desconocidos asociados a dos definiciones cada uno, y más tarde debían enlazar las definiciones con los objetos correspondientes. Además, todos los participantes tuvieron que completar diferentes tareas de memoria para investigar cómo se habían adquirido los conceptos.

Los participantes se dividieron en dos grupos. A uno de ellos se le mostraron definiciones que combinaban frases en las dos lenguas, mientras que al otro grupo se le ofrecieron definiciones en una sola lengua.

Los dos experimentos tuvieron un resultado muy parecido, tanto los que lo hicieron en un idioma, como los que lo hicieron en dos. Se descubrió que los tiempos de reacción y las tasas de error eran similares en ambos, independientemente de si la explicación de cada concepto había sido puramente monolingüe o bilingüe.

«Este estudio demuestra que acercar la realidad lingüística de la escuela a la que impera en la sociedad no tiene un impacto negativo en el resultado de los procesos educativos, y en cambio sí favorece un bilingüismo más real. A la luz de estos resultados, parece que la regla de un idioma por asignatura es un hábito que no cuenta con base científica alguna, y este estudio supone un nuevo ejemplo de cómo la neurociencia cognitiva puede contribuir a mejorar los procesos educativos», señala Duñabeitia.

Después de este estudio, los investigadores van a intentar generalizar estos resultados en las sociedades y ambientes donde el bilingüismo no es equilibrado y a colegios donde se usa como lengua vehicular pero no se habla habitualmente en la comunidad.

Esta investigación ya se encuentra en una segunda fase por la que se estudiará cómo reacciona el cerebro de los sujetos que toman parte del aprendizaje multilingüe, cómo se consolida lo aprendido en cada caso y, una vez que se han descartado los perjuicios derivados de aprender conceptos en dos lenguas, se estudiará si esto proporciona alguna ventaja a medio y largo plazo.