Spirit puede presumir de numerosos éxitos durante seis largos años explorando la superficie de Marte, hasta que quedó atrapado en una trampa de arena, en un área conocida como Troy. La NASA pasó diez meses intentando liberarlo. El pasado mes de febrero se dio por vencida, y decidió convertir al vehículo en una estación científica fija. Pese a ser incapaz de moverse, Spirit no ha defraudado a los responsables de la misión, y ha logrado un nuevo descubrimiento sobre lo más buscado en Marte: el agua.
El equipo científico del Spirit observó que bajo las ruedas del vehículo, cerca de la superficie, el suelo estaba formado por capas de estratificación con diferentes composiciones, lo que les ha llevado a pensar que finas láminas de agua procedentes de escarcha, hielo o nieve pudieron haberse filtrado en el terreno.
Inclinado sobre su eje
La filtración pudo haber sucedido durante los cambios climáticos cíclicos en los períodos en que Marte se muestra más inclinado sobre su eje. Es posible que el agua se filtrara en la arena, llevando minerales solubles a zonas más profundas que los menos solubles. La inclinación del eje varía en escalas de tiempo de cientos de miles de años.
Los minerales cerca de la superficie incluyen hematitas, sílice y yeso. Los sulfatos férricos, que son más solubles, parecen haber sido disueltos y arrastrados por el agua. Ninguno de estos minerales está expuesto en la superficie, cubierta por arena arrastrada por el viento y el polvo. «La falta de exposición en la superficie indica que la disolución de los sulfatos de hierro debe ser un proceso relativamente reciente, ya que el viento ha modelado sistemáticamente el paisaje en la región que Spirit ha estado examinando», ha explicado Ray Arvidson, principal investigador de los rovers gemelos Spirity y Opportunity.









