Imagen de «Device 6»
Imagen de «Device 6» - ABC

El regreso de los videojuegos escritos

Los juegos de compañías independientes, las aplicaciones para móviles y los «e-books» han despertado de nuevo el interés por la ficción interactiva y las aventuras conversacionales

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Los videojuegos de gran presupuesto hoy imitan al cine. Las posibilidades tecnológicas cada vez mayores permiten un fiel reflejo en historias de ciencia ficción o en dramas personales, con total realismo en las emociones de los rostros, en luces y colores. En los inicios de los videojuegos, sin embargo, las aventuras no pretendían copiar a las películas; la tecnología no lo permitía. Su imagen creativa estaba en los libros, en la letra escrita de las novelas. Los juegos de compañías independientes, las aplicaciones para móviles y los libros electrónicos han despertado de nuevo el interés por la ficción interactiva.

Las aventuras conversacionales hoy no son exactamente como en los años ochenta, cuando vivieron su época dorada. Entonces, en las más exigentes, el jugador debía escribir en el teclado comandos de acción a preguntas planteadas por la computadora, a veces a un ritmo frustrante, como por ejemplo: «La puerta está cerrada, ¿qué haces?> Abrir puerta > La puerta está cerrada, ¿qué haces? > Coger llave y abrir puerta > La puerta está abierta, ¿qué haces? Entrar a la habitación». Y seguir y seguir lleno de paciencia y de imaginación. El texto árido dio paso cada vez más a ilustraciones, luego a personajes interactivos, y al final a las aventuras gráficas, donde el ratón arrinconó definitivamente a las teclas.

Nuevas obras escritas

Los nuevos videojuegos basados en la escritura están más enfocados a la interacción directa con una mécanica sencilla y, sobre todo, más ágil. La historia sigue siendo una narración litararia, pero el jugador no necesita escribir directamente, aunque sí leer mucho y, sobre todo, pensar. Cada vez son más los títulos que han sido acogidos por crítica y público. El videojuego « Device 6», lanzado a finales del año pasado, ha ido ganando popularidad a lo largo de 2014 hasta ser uno de los más vendidos en la tienda de aplicaciones de Apple. Una historia de misterio con estética de James Bond, adornado con ilustraciones, pero basado en la narración escrita repartida en capítulos. Los enigmas se despejan frase a frase mediante decisiones acertadas.

El juego « A Dark Room» es todavía más esquemático. El jugador debe mantener vivo un fuego en habitación en un entorno compuesto exclusivamente por caracteres. La abstracción es absoluta, pero también la lógica y la jugabilidad a partir de la respuesta a los sucesivos textos. [Se puede jugar gratis desde el ordenador a « A Dark Room», en inglés]. No son casos aislados. Los estudios británicos Inkle se dedican desde hace tres años a crear juegos interactivos con aire de cuento. Aplicaciones de juegos para móviles que aúnan las ilustraciones con la literatura, con la base de textos como conductor de la acción. Ya cuenta con un nutrido catálogo de juegos.

Ficción interactiva

Con un espíritu de la serie clásica «Elige tu propia aventura», la ficción interactiva también ha regresado tímidamente a la literatura, facilitado por los libros electrónicos y los dispositivos táctiles. Las páginas de diarios como « The New York Times» ya recogen reseñas de títulos para «e-books» escritos para una lectura no lineal. Es el caso de «Blood & Laurels», una novela sobre la Antigua Roma, con posibilidad de dirigir las motivaciones de los personajes. Las ambiciones estilísticas de estas obras, en manos de autores en proceso de experimentación, están todavía lejos de Julio Cortázar y su «Rayuela».

En España, la ficción interactiva está circunscrita prácticamente al ámbito educativo. Son numerosos los ejemplos de herramientas para «aprender jugando», pero la literatura como arte apenas ha salido del campo amateur, al igual que las clásicas aventuras conversacionales ochenteras en castellano, mantenidas durante décadas con vida por el Club de Aventuras AD.

Los mejores exponentes de las nuevas aventuras textuales están aún en inglés, pero su avance hablará cada vez mejor español si autores hispanohablantes se suman con obras ambiciosas. No hay que olvidar que España, a finales de los ochenta, vivió precisamente su edad de oro como desarrolladores de videojuegos con soberbias aventuras textuales como «La Diosa de Cozumel».