El castellano rural de Miguel Delibes ya tiene su propio diccionario
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El castellano rural de Miguel Delibes ya tiene su propio diccionario

Con 326 palabras que en su amplísima mayoría no aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española, Jorge Urdiales erige una investigación por la vida y obra del vallisoletano

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Jorge Urdiales (Madrid, 1969), de fuertes raíces vallisoletanas y palentinas, licenciado en Filología Hispánica por la Universidad Complutense y doctor «cum laude» en Ciencias de la Información con su tesis «El discurso de carácter popular-rural en la narrativa de Miguel Delibes», talla un monumento literario al maestro con una obra definitiva, deliciosa, imprescindible: «Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes» ( Ediciones Cinca).

El libro se presentará el próximo día 28, a las siete y media de la tarde, en la Fundación Miguel Delibes, de Valladolid, por Germán Delibes de Castro, patrono de la Fundación; Angélica Tanarro, jefa de Cultura de El Norte de Castilla; Joaquín Sastrón Urioste, director de Ediciones Cinca; Alfonso León López, director gerente de la Fundación Delibes; y el autor de tan magnífica obra, Jorge Urdiales@jorgeurdiales

El Diccionario del castellano rural en la obra de Miguel Delibes arroja inédita y resplandeciente luz sobre uno de los aspectos más importantes de la narrativa del inolvidable alma de Castilla, Miguel Delibes, y su lenguaje rural. «Delibes es un hombre de campo que escribe sobre el campo y atiende a su lenguaje». Ésta es la síntesis a la que ha llegado el doctor Urdiales después de trabajar durante años y años sobre el terreno la obra de Miguel Delibes.

Labor detectivesca

Al profesor Urdiales siempre le han fascinado la fuerza y el vigor que toman los valores rurales a través del lenguaje de Miguel Delibes, por lo que decidió emprender una extraordinaria investigación que ha llevado a cabo para descubrir el significado de las 326 palabras que emplea Delibes y que no aparecen en el Diccionario de la Real Academia Española. La tarea ha sido detectivesca.

Pueblo a pueblo, casa a casa, surco a surco, preguntando a los ancianos, Jorge Urdiales ha recorrido las zonas rurales más frecuentadas por Delibes en busca de los significados que hoy se plasman en el Diccionario del castellano rural en la narrativa de Miguel Delibes. Ediciones Cinca edita este sólido trabajo del doctor Urdiales, que recoge y presenta todos los términos rurales, 326, que aparecen a lo largo de la narrativa de Miguel Delibes. Cada palabra se recoge con su significado preciso, su contexto y el libro y la página de la obra de Miguel Delibes en la que aparece. Hacía falta un estudio sistemático así, un ordenamiento y fijación del discurso popular-rural que se da en la narrativa de Delibes, obra de Jorge Urdiales Yuste.

Delibes es un hombre de campo que escribe sobre el campo y atiende a su lenguaje. Así nos lo dejó escrito al afirmar en «Un mundo que agoniza» que al hombre se le arrebata la pureza del agua y del aire pero también se le está amputando el lenguaje.

Jorge Urdiales ha dado con los significados de estos términos populares y rurales después de una dura y tenaz investigación de campo por los pueblos que más ha frecuentado Delibes en su vida. El propio Delibes aporta directamente al diccionario el significado de 45 palabras que eran más o menos desconocidas por las gentes de los pueblos consultados.

Delibes aportó al autor el significado de muchas palabras

Las cartas que aparecen al principio de este diccionario, y que envió el propio escritor a Jorge Urdiales, son una prueba palpable del valor que cobra este diccionario al estar, en parte, confeccionado con las aportaciones de Miguel Delibes. «Este glosario salva la rica porción del castellano que se produjo en una etapa lingüísticamente muy rica de Castilla. Al enriquecer con rigor filológico la obra de nuestro novelista, preserva del olvido lo que fue este modo de vida rural y, por tanto, una porción valiosa de la cultura. La cultura española sería menos rica de perderse el lenguaje popular rural que Delibes inmortaliza en su narrativa», vindica Jorge Urdiales.

Miguel Delibes tomó las palabras del pueblo, y se las devolvió al pueblo, como confesó ante sus paisanos en 1983, al recibir el doctorado «honoris causa» por la Universidad de Valladolid: «Si yo escribo bien es porque vosotros habláis bien y yo os he escuchado». Con su ternura inalcanzable, a Delibes le daban pena los ojos de los jabalíes, ciervos, y liebres. Y abominaba de la palabra global: «¿Qué burla es esa del calentamiento global si hace frío en Burgos».

Apuntar a la realidad

Visto en su conjunto, este Diccionario elaborado con mano maestra por Jorge Urdiales, que por su contenido centra la atención en particulares aspectos del discurso narrativo de Miguel Delibes, logra que los valores populares rurales tomen fuerza y vigor. El estudio del léxico popular-rural suscita la atención y lleva a valorar positivamente lo que está detrás de él. «Con este diccionario creo haber apuntado al fondo de las realidades que nombra este léxico y sus expresiones», explica el autor. Se trata de una obra imprescindible para todos aquellos lectores que se recrean con la narrativa del autor de El camino, El hereje, Cinco horas con Mario,… y, en general, para todos aquellos que disfrutan con el lenguaje rural y que quieran profundizar en el conocimiento de la lengua española.

Los antepasados paternos de Jorge Urdiales viven entre los valles de los ríos Esgueva y Duero, escenario rural frecuentado por Miguel Delibes entre cazador y atento observador de la lengua popular. Urdiales es profesor de Lengua y Literatura española de la Institución Educativa SEK y ha publicado otros dos libros sobre Miguel Delibes: «Diccionario de expresiones populares en la narrativa de Miguel Delibes» y «Aprende a redactar con Miguel Delibes».

Premio de Periodismo «Provincia de Valladolid» 2011, en sus trabajos y divulgaciones ( www.jorgeurdiales.com) Jorge Urdiales parte de la constatación de Delibes de que «al hombre, ciertamente, se le arrebata la pureza del aire y del agua, pero también se le amputa el lenguaje». Con el propósito, por su parte, de impedir el empobrecimiento del castellano para que no se pierda una rica porción de la lengua española, la popular-rural, rescata el Diccionario rural del maestro Delibes.

Decálogo rural de Delibes

Como una muestra de este magnífico Diccionario, Jorge Urdiales nos facilita el siguiente decálogo de Miguel Delibes. Cada término se presenta con la definición de las palabras, tal y como aparecen en la obra, una con la definición de Delibes, otra con el añadido de la definición de otro diccionario.

1. Zahurdón

(Los santos inocentes, p. 15) (...) se acostaba a la abrigada de los zahurdones o entre la torvisca (...)

Zahurdón: conjunto de maleza, espinos, árboles pequeños, zarzas, etc. que forman una especie de pared. Es más alto que la cerviguera y es empleado por labradores y cazadores para ponerse al agrego en días de viento. (Investigación de campo).

2. Trasera

(Las ratas, p. 15) El Pruden asomó por la trasera abotonándose los pantalones.

Trasera: adj. Puerta trasera del corral, por donde entran tractores, carros, animales, etc. Sinónimos: Accesoria, carretal, carretera, portona. (Diccionario del Castellano Tradicional)

Trasera: Puerta grande que da entrada al corral. Puede constar, a su vez, de una puerta pequeña llamada portajón, para que pasen las personas. (Investigación de campo)

(El disputado voto del señor Cayo, p. 127) Se dirigió hacia una trocha bajo las hayas, en la trasera del templo,

3. Trapunta

(Europa parada y fonda, p. 56) (...) la ropa tendida a sacar en la calle o la trapunta a airear constituyen la fe de vida del italiano humilde-,

Trapunta: Lo que no se lava. Colchas, mantas. (Miguel Delibes, 13 de agosto de 2003)

4. Ganchito

(Diario de un cazador, p. 38) (...) Tochano dijo que lo que procedía era dar unos ganchitos, primero en la ladera y luego arriba, en los chaparros.

ganchito.

1. m. Esp. Aperitivo ligero y crujiente, de forma alargada o de gancho, generalmente hecho con maíz o patata.

Ganchito: Miguel Delibes define lo que son los ganchitos en El último coto p. 24: Y hablo de ganchitos en su acepción más exacta, es decir, unos ojeos a lo pobre, sin pantallas (las escopetas se disimulan tras un majano o un cardo), banderolas, ni disciplina; basta una tropilla de media docena de chavales para patear el terreno como Dios les da a entender. (Investigación de campo)

(Diario de un cazador, p. 83) Dimos tres ganchitos de salida y caímos dos liebres, dos perdices y una torcaz.

(Diario de un cazador, p. 188) En el segundo ganchito, los Currinches nos colocaron en la cortada de un camino.

(El libro de la caza menor, p. 81) Hace pocos meses, en un ganchito que dimos en Villafuerte (...)

(El último coto, p. 24) Jesús Reglero nos invitó ayer a unos ganchitos en Coruñeses,

(El último coto, p. 66) Decididamente estos ganchitos en monte cerrado no me van.

(El último coto, p. 102) Festejamos la Inmaculada con unos ganchitos al conejo.

5. Morrete

(Las perdices del domingo, p. 18) (...) a buen paso para empujar las perdices a los tomillos de los cerros y altozanos que presiden cada cazadero. En esos morretes, apenas abrigados,

Morrete: Pico bajo con mucha piedra en la parte superior. (Investigación de campo)

6. Desventrado

(El disputado voto del señor Cayo, p. 158) El cono de luz de los faros enfocó, entre la fronda, las primeras casas derrumbadas de una aldea sin vida:

Miró por la ventanilla, a la última luz, los tejados vencidos, los pajares desventrados, la yedra agrietando los muros, las pilas de piedras en las callejas enlodadas:

Desventrado: Reventado, arpado. Cuando se metía la paja en el pajar, se la pisaba para que cupiese más. Esto hacía que el pajar cogiese mucha presión y las paredes podían ceder. La paja en los pajares, al estar así de prieta, ejercía más presión que el grano. (Investigación de campo)

7. Sacavinos

(Las ratas, p. 30) Con el jerez o el tinto no lo harías así. Con el jerez o el tinto dejarías dos varas pulgares, dos yemas y un sacavinos, ¿oyes?

Sacavinos: n.m. Sarmiento que se deja en la parte baja de la cepa para, una vez crecido, plantarlo como cepa nueva. (Diccionario del Castellano Tradicional)

Sacavinos: Localismo sobre ramas que repodan en la vid. (Miguel Delibes, 26 de julio de 2005)

Sacavinos: Palo que se deja largo al podar la cepa, sabiendo que el primer año no dará vino pero al segundo sí. (Investigación de campo)

8. Araña

(Viejas historias de Castilla la Vieja, p. 49) (...) uno podía pescar cangrejos con reteles, como es de ley, o con araña, esparavel o sencillamente a mano, mojándose el culo, como dice el refrán que debe hacer el que quiera comer peces.

araña. (Del lat. aranĕa).

1. f. Arácnido con tráqueas (…)

Araña: Especie de araña de metal para pescar cangrejos. (Miguel Delibes, 1 de octubre de 2003)

Araña: Alambre de unos 20-30 cm. para pescar cangrejos que se dobla en forma de círculo. Por cualquiera de sus extremos se pinchan las lombrices hasta cubrir todo el alambre. Posteriormente se doblan los extremos del alambre y se unen. En uno de ellos se engancha el hilo que sirve para echar y sacar del río la araña. También se le pone algo de peso (una piedrecita) al alambre para que no quede flotando. (Investigación de campo)

9. Acerico

(Las guerras de nuestros antepasados, p. 207) (...) agarró la horca, como si fuera un acerico, oiga.

acerico. (Del dim. de *hazero, almohada, y este del lat. vulg. *faciarĭus, de facĭes, cara).

m. Almohada pequeña que se pone sobre las otras grandes de la cama para mayor comodidad.

Acerico: Almohadilla para clavar alfileres. Se solía hacer en casa con cualquier retal que hubiese sobrado. Dentro se metía arena muy fina porque con la arena los alfileres no se oxidan. Finalmente, se cosía la tela que recubría la arena. En otras casas se metían, en lugar de arena, granos de cereal, etc. (Investigación de campo)

10. Agavillar

(Las guerras de nuestros antepasados, p. 275) P.P.- ¡Ya ve qué iba a hacer! Agavillarme en la carrasca y aguardar.

agavillar.

1. tr. Hacer o formar gavillas.

Agavillar: Hacer gavillas de las mieses. Juntarse en cuadrilla. (Diccionario General de la Lengua Castellana)

Agavillar: Hacer gavillas. Juntarse en cuadrillas. (Diccionario Ilustrado de la Lengua Española)

Agavillar: Hacer las gavillas. Este trabajo solía hacerlo el segador, aunque en ocasiones lo hacía el mochil (muchacho mandadero de los mozos de campo o segadores). Las recogían para hacer haces de mies. Contrapeaban las espigas de forma que quedaran cruzadas al hacer el haz para atarle debidamente con sogas de esparto con dos nudos a la punta. En este caso, Delibes da otro significado al verbo agavillar. Lo transforma en verbo reflexivo y supone amonarse, encogerse, ocultarse. (Investigación de campo)