Se da la circunstancia de que, coincidiendo en el tiempo con estas reuniones de diciembre, la Fiscalía renunció a formular acusación contra los directivos del periódico. El 27 de enero de ese año, el mismo fiscal, Miguel Ángel Carballo, había pedido que se confirmaran los procesamientos al considerar que pertenecían, como los del macrojuicio de Ekin, a organizaciones no violentas «integradas y subordinadas a la estrategia de ETA contra el Estado español».
Once meses después, el fiscal ya no veía indicios de que los directivos hubieran contribuido a los fines de la banda o legitimado sus acciones criminales. Ya en abril de 2010 la Audiencia Nacional absolvía a los cinco acusados del diario (llegaron a juicio con la acción popular en solitario) en una sentencia en la que se calificaban las tesis acusatorias de «meras especulaciones».
Respecto a Udalbiltza, el pasado 22 de enero también la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional absolvía en bloque a los veinte acusados de integración en ETA al afirmar que la asamblea de electos de Batasuna es «un proyecto nacionalista pero no terrorista». A diferencia de «Egunkaria», en este caso la Fiscalía mantuvo la acusación hasta el final, si bien anunció su intención de no recurrir ante el Tribunal Supremo la sentencia absolutoria.
Sin noticias de «Gorburu»
Por otra parte, y en relación con el «caso Faisán», fuentes jurídicas señalaron que ninguno de los tres emisarios de Rodríguez Zapatero en las negociaciones con ETA han revelado al juez el significado del término «Gorburu», que aparece en las actas de ETA como una persona a la que los negociadores atribuían determinadas opiniones. Eguiguren, Moscoso y Gómez Benítez aseguraron ante Ruz que desconocen a qué o a quién se refiere.





