Incendios: la «plaga» de cada verano
Los ecologistas demandan mayor inversión en prevención - ABC
CAMPAÑA 2013

Incendios: la «plaga» de cada verano

Hay mucha humedad en el suelo, pero también mucho combustible. Se amplia el presupuesto y se refuerza a Canarias

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Las pantallas del Centro de Coordinación de Información Nacional sobre Incendios Forestales muestran cuando lo visitamos hace unas semanas una imagen de nuestro país sin puntos calientes y un índice de peligro bajo en general, salvo dos pequeños puntos en Mallorca y el norte de Extremadura, donde el riesgo ese día era alto, en función de la humedad del suelo, las temperaturas y el viento en esas zonas, según explica Elena Hernández, quien trabaja en la sala de control.

Desde esta sala, parecida a la de la Dirección General de Tráfico, pero de incendios, se controlan los fuegos activos gracias a las imágenes captadas por dos satélites de la NASA, al tiempo que otra aplicación de la Agencia Estatal de Meteorología informa del riesgo de incendio de las distintas zonas del territorio y de la evolución de las masas de aire.

Y es que todas estas variables son muy importantes para decidir qué refuerzo mandar y qué brigada entrará en acción, dice José Ramón González, director de Programas del centro. «La peor situación es lo que nosotros llamamos los tres treinta, esto es, temperaturas superiores a 30ºC, humedad inferior al 30% y viento superior a 30 km/h. Entonces estamos en alarma absoluta y hay que extremar la seguridad».

La peor situación: 30ºC; humedad inferior 30%; viento superior 30 km/h Todos los ojos están puestos en estas pantallas desde el pasado 15 de junio, cuando el Gobierno activó el operativo contra incendios forestales y que presentó el ministro de Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, quien explicó que «el dispositivo asegura la máxima cobertura con medios de gran capacidad que se envían a solicitud de las comunidades autónomas».

No hay que olvidar que en España las competencias sobre los incendios forestales las tienen las autonomías, pero el Estado cuenta con 37 bases, 27 de medios aéreos y diez Brigadas de Refuerzo de Incendios Forestales (BRIF), por todo el territorio nacional, para intervenir como refuerzo y en lo que se llama «ataque ampliado», esto es, intervenir en los incendios que no se pueden apagar en una primera intervención.

Un nuevo anfibio

El dispositivo cuenta en total con 66 medios aéreos, de los que 21 son propios (17 aviones anfibios y 4 helicópteros de vigilancia) y 45 están contratados con empresas privadas. Entre las novedades de esta campaña está la ubicación de un avión anfibio con capacidad de 3.100 litros en La Gomera y está a punto de cerrarse el contrato para la adquisición de otro anfibio, pero de los de mayor capacidad, 5.500 litros, que el ministro dijo espera se incorpore a la flota a lo largo de la campaña.

En total, se han destinado 130 millones de euros, 27 más que el año pasado, de los que 25 corresponden a la compra del nuevo anfibio y dos a la partida de extinción y prevención, en concreto se trata de gastos de personal, pues se está incrementando la duración del contrato de las BRIF para que realicen tareas preventivas.

«Estamos alargando el tiempo de trabajo de las BRIF para así también consolidar personal cualificado que conviene tener en puestos de trabajo fijos. Ahora están en 10 meses, que es más que el año pasado. El objetivo es llegar a todo el año contratados», explicó el ministro. Todo para evitar que se repita un año como el pasado, el peor del decenio, con más de 200.000 hectáreas quemadas. Las previsiones para este año no están claras: hay mucha humedad en el suelo, pero también mucho combustible porque «los pastos están altos».

Desde la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), el jefe del área de Climatología, Antonio Mestre, explica que en la mitad norte de la Península los suelos están muy húmedos o incluso saturados, sobre todo en la región cantábrica, y algo menos en Galicia, norte de Castilla y León, cuenca del Ebro y zonas altas de los sistemas montañosos, mientras que en el centro y en el sur los suelos ya están secos, aunque se han desecado más lentamente que otros años.

2012, un año terrible

Hasta el momento se ha quemado solo un 10% de la superficie que se quemó en el mismo periodo del año pasado. Hasta el 31 de mayo, solo se ha producido un gran incendio, de un total de 1.831 siniestros, y la superficie quemada ha sido de 7.217 hectáreas, mientras si analizamos los mismos meses del año pasado la situación era bien distinta, con 10 grandes incendios de más de 8.600 incendios y un total de 65.675 hectáreas quemadas.

«Estos cinco primeros meses han sido benévolos; a partir de ahora, en función de las temperaturas y el régimen de vientos estaremos en un escenario u otro», dice Cañete. Pero los expertos advierten de que la campaña no termina hasta el 15 de octubre, ahora empieza la parte más cruda del verano, como hemos podido comprobar estos últimos días, si bien las previsiones que para la estación ha realizado Aemet auguran un verano algo más fresco de lo que la estación nos tiene acostumbrados en los últimos tiempos, según el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología, Alejandro Lomas.

Un verano más fresco

Lomas explicó que la predicción para el verano no da tendencias significativas, lo cual puede traducirse en que será un verano normal y por tanto no deberían darse las anomalías térmicas que se han dado en los últimos veranos. El verano pasado fue entre 2 y 3ºC más caluroso de lo normal, teniendo en cuenta el periodo de referencia 1971-2000, y los modelos apuntan a que este año será más fresco que el anterior. Y es que precisamente los trimestres veraniegos más cálidos se han dado en los últimos años: el de 2012 fue el cuarto trimestre veraniego más cálido de la serie histórica desde 1961, después de los correspondientes a los años 2003, 2005 y 2009.

Por tanto, no será tan caluroso como lo que estamos acostumbrados los últimos años, pero esto no significa que no vaya a haber verano, sino que se moverá en los valores normales. No obstante, no hay que olvidar que el 90% de los incendios forestales son provocados. En este sentido, no parece que las condenas por incendios acompañen a la lucha que desde otras instituciones se lleva a cabo contra los incendios forestales. Aunque es cierto que la mayor y mejor investigación de las causas ha permitido aumentar el número de encausados, sentencias y condenas por este delito en los últimos años, las condenas todavía siguen siendo insuficientes.

Durante la campaña de 2013 un nuevo anfibio se ubicará en La GomeraAsí, según refleja la última Memoria de la Fiscalía General del Estado (los datos de 2012 aún no están disponibles), en el año 2011 hubo 2.306 procedimientos judiciales en incendios forestales, frente a los 1.780 de 2010. En 2011 hubo 93 sentencias condenatorias, tres menos que en 2010. Estas cifras suponen que solo son condenados menos del 1% de los responsables de los incendios forestales en España.

En este sentido, la reforma del Código Penal que ultima el Gobierno pretende modificar la definición de tipos penales para endurecer las penas para los pirómanos y cambiar el sistema de enjuiciamineto de estos delitos para que sean los jueces ordinarios y no un jurado los que juzguen estas causas. «Espero que con los cambios en el Código Penal modificando la ley del jurado para que sean los tribunales ordinarios quienes juzguen los casos de incendios la buena labor que hace el Seprona (Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil) se pueda traducir en condenas», dijo Arias Cañete.

Más prevención

Aunque la vía penal no debe ser ni la única ni la principal herramienta para atajar el problema de los incendios forestales, aunque resulte fundamental para frenar la criminalidad. En la prevención está la virtud. Por eso desde las organizaciones ecologistas reclaman mayor inversión en prevención. Así, el informe «Bosques vulnerables a grandes incendios», de WWF España y Fundación AXA, presentado hace unos días, revela que entre 2011 y 2012, se destinaron 9 millones de euros en prevención, lo que supone una reducción del 76% respecto a lo invertido en 2008 y 2009, mientras que los presupuestos dedicados a la extinción se han mantenido más o menos constantes.

«Gastamos mucho en apagar incendios y muy poco en evitar que se produzcan. Las inversiones en prevención y en extinción de incendios deberían ir en paralelo», ha apuntado el Secretario General de WWF España, Juan Carlos del Olmo. Según esta organización, la escasa prevención condena a los bosques españoles a sufrir grandes incendios (GIF). En el año 2012, en el 0,2% de los incendios forestales ardió el 64% de la superficie forestal. Aunque apenas suponen el 0,2% del total, queman anualmente de media en España el 41% de la superficie.

El riesgo de sufrir un GIF está relacionado con la orografía y la meteorología, pero también con la cantidad de combustible presente en los montes. El abandono del medio rural y el cese de las actividades forestales, así como la ausencia de planificación -sólo el 13,1% de la superficie forestal nacional cuenta con planes de gestión- han convertido los montes españoles en un polvorín.

«Los incendios no son un maleficio, si se cartografían, cuantifican e identifican los puntos de alto riesgo del territorio español, la superficie quemada se podría reducir en un 50 por ciento», añadió Juan Carlos del Olmo. Sin embargo, la tragedia continúa año tras año y la media de hectáreas arrasada anualmente en la última década es de 125.000, lo que supone el 0,05 por ciento de la superficie española. De seguir a este ritmo, en 100 años se quemarían todos los bosques españoles.