Turbo rotondas, ¿sabías que hay más de un tipo?

Aunque siguen siendo minoritarias, su concepción disminuye riesgos y agiliza el tráfico. Pero hay que tenere claro su funcionamiento para no «errar el tiro» al usarlas

Madrid Actualizado: Guardar
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Las glorietas, coloquialmente llamadas rotondas, parecen buena solución al problema de las intersecciones en el tráfico rodado, pues su estructura de funcionamiento reduce el tiempo medio de espera de los usuarios, si lo comparamos con una intersección regulada por semáforos. Asimismo, presentan ventajas teóricas como la reducción del número y la gravedad de los accidentes, al no permitir giros a la izquierda (que originan los accidentes más graves). Y por configuración los conductores moderan la velocidad al llegar a ellas.

Sin embargo, y como recuerda Centro Zaragoza, no son pocos los usuarios que encuentran confusa la circulación por las rotondas, con dudas sobre qué carril usar (muchas veces utilizan casi exclusivamente el exterior).

Por ello surgen las llamadas turbo rotondas, en teoría para mejorar la seguridad de las glorietas tradicionales de varios carriles (prácticamente todas las que podemos encontrar) y dotar de sentido a todos ellos.

¿Qué son?

Las turbo rotondas, desarrolladas en 1998 en los Países Bajos por Mr. L.G.H. Fortuijn, surgieron a partir de la necesidad de mejorar la capacidad de las glorietas tradicionales, para evitar los problemas que surgen en su utilización, lo que limita su capacidad y perturba su correcto funcionamiento. Las glorietas de varios carriles se instalaron en intersecciones donde el volumen de tráfico es tan elevado que supera la capacidad de una glorieta de un solo carril. En estas glorietas, en ocasiones, la confusión sobre qué vehículo tiene prioridad al salir de la glorieta conduce a colisiones. El diseño de las turbo rotondas resuelve la cuestión.

Se presentan como una isleta central de forma no circular que canaliza el tráfico desde las entradas y a lo largo de la calzada, según el destino que se quiera seguir. Por tanto, es el conductor quien debe seleccionar a qué salida va a dirigirse antes de entrar a la turbo rotonda.

En ellas no hay carril exterior, causante de situaciones conflictivas que desencadenan en colisión en las glorietas clásicas. Es decir, su diseño elimina la preferencia del carril exterior y todos los carriles pasan a tener utilidad, siendo el propio carril el que guía al conductor desde la entrada a su salida previamente seleccionada. Esto neutraliza el riesgo de golpe lateral. De paso, el radio de curvatura obliga a reducir la velocidad.

Principios de las turbo rotondas

El elemento más importante de la turbo rotonda es el carril en forma de espiral marcado para eliminar la necesidad de invadir el carril adyacente. Como resultado, aumenta la seguridad vial y la capacidad de la propia rotonda. No tienen 2 carriles a lo largo de la rotonda, aunque existen zonas en las que se requieren. Su tamaño es, en general, comparable al de una rotonda estándar de dos carriles, con un diámetro aproximado de 50 metros.

En ellas hay un solo carril que se aproxima a la turbo rotonda y que se divide en varios carriles de giro. Los conductores deben elegir su carril de giro (y, en última instancia, su destino) antes de entrar, pues una vez dentro no hay posibilidad de invadir el carril adyacente; es decir, el conductor, una vez elegido el carril de circulación, no podrá cambiarse.

A todo ello, los vehículos salen de la turbo rotonda sin verse implicados en situaciones de colisión fronto-lateral por invadir el carril adyacente. También utilizan espirales en lugar de círculos, para dirigir el tráfico desde la entrada hasta la salida.

Hay que tener en cuenta que las turbo rotondas no están diseñadas para peatones. Este nuevo planteamiento de glorieta ubica los pasos para peatones fuera del anillo y, según la calzada, un poco distanciados para favorecer su visibilidad y seguridad, al tener los vehículos reducida su velocidad de paso por el propio diseño de la intersección.

En las turbo rotondas existentes se ha observado que los peatones incumplen en ocasiones las normas, no respetando los lugares y pasando directamente a través de la turbo rotonda. Circular por ellas no es difícil, pero sí diferente a lo que estamos acostumbrados, tal vez por su diseño novedoso o por el segundo carril que aparece de repente en mitad de la rotonda.

Tipos de turbo rotondas

Las hay señalizadas o no. Las primeras tienen más capacidad que una glorieta de un único carril, pero no tienen tanta como una turbo rotonda señalizada.

Las turbo rotondas sin señalizar suelen tener 2 ó 3 carriles por ramal de entrada, mientras que las señalizadas presentan entre 4 y 6 carriles por ramal de entrada. El ramal de salida nunca tiene más de 2 carriles.

Las turbo rotondas sin señalizar se usan en glorietas donde un único carril no proporciona la capacidad necesaria para la intersección. En este tipo el carril de entrada se divide en múltiples carriles de giro cuando se acerca a la rotonda. Utilizan 2 ó 3 carriles de entrada en cada ramal y 1 ó 2 carriles de salida.

Como norma, al acercarse a la rotonda los conductores deben elegir el carril adecuado para entrar. Al no haber semáforos, los conductores deben ceder el paso a los vehículos que ya están en la rotonda.

Ya dentro, no se cambia de carril porque están separados por divisores. Así, los vehículos que circulan por el carril derecho se ven obligados a salir; el siguiente carril interior ofrece la opción de salir o continuar circulando por la rotonda.

En las turbo rotondas señalizadas la capacidad de circulación de vehículos más elevada; pueden conectar varias calzadas de elevado volumen de tráfico.

Al acercarse a ellas, la señalización guía al conductor por su carril apropiado. Las señales que indican qué carril coger son claras y los conductores tienen tiempo para leerlas y elegir el carril adecuado.

Una vez en la turbo rotonda, los vehículos permanecen en sus carriles hasta que salen. Los que van a la izquierda comienzan en la parte más interior y circulan por casi toda la rotonda antes de salir. Y los que han de girar a la derecha comienzan a circular en la parte más exterior; son los que menos tiempo permanecen en la intersección. Aquellos que pretenden ir recto circulan entre los que giran hacia la derecha y los que lo hacen a la izquierda. Como en las turbo rotondas sin señalizar, circulan en espiral de la entrada a la salida.

Por otra parte, como en las turbo rotondas no es necesario utilizar varios carriles de circulación, los delimitadores de carril se pueden elevar ligeramente. Estos inducen a que los vehículos se mantengan en su carril, reduciendo colisiones fronto-laterales al entrar y salir de la rotonda.

Ventajas

Una turbo rotonda reduce el número de puntos de conflicto de 16 a 10 al eliminar los conflictos por la invasión del carril adyacente. Un beneficio adicional es que el tráfico que circula en la dirección principal solo ha de considerar un carril antes de entrar, por lo que son más seguras.

Estudios comparativos de la capacidad de una turbo rotonda frente a la de una rotonda convencional de 2 carriles concluyen que la primera admite entre un 25% y un 35% más de tráfico, según su volumen, el diseño de la obra y el comportamiento del conductor.