Semana SantaEstas son las averías más frecuentes en los desplazamientos cortos

Los trayectos cortos aceleran el desgaste de determinadas partes y piezas del vehículo

La batería, el aceite, el turbo o los filtros antipartículas son los que más sufren en estos movimientos

MadridActualizado:

En Semana Santa aumenta la concentración de desplazamientos cortos en coche, un particular «calvario» para las mecánicas. En este sentido, Autocasion.com alerta sobre:

1. Averías con el filtro antipartículas: los desplazamientos cortos, sobre todo estos días que aún hace frío, no permiten que el motor alcance su temperatura óptima de funcionamiento. Esto provoca efectos negativos para el filtro antipartículas, pues la mecánica emite más humos y combustiona peor, lo que produce más cenizas que taponan el filtro. Tampoco alcanza la temperatura necesaria para su regeneración y no puede hacer sus correspondientes «autolimpiezas». Todo ello aumenta la probabilidad de avería en el sistema FAP (o DPF). Para evitarlo, lo mejor es no hacer recorridos cortos con el coche. Si no queda otra, en cuanto se pueda, nada mejor que hacer una pequeña escapada por alguna zona despejada de tráfico y llevar el coche con el motor algo «alegre» de revoluciones, las luces encendidas, la luneta térmica conectada y la calefacción y el aire acondicionado al máximo. Así el sistema ganará temperatura y ayudará a las citadas regeneraciones.

2. Roturas de turbo y desgastes del motor: el aceite lubricante tarda en llegar a todos los rincones del motor, sobre todo cuando hace frío, porque su viscosidad es mayor y le cuesta fluir. Es vital evitar aceleraciones bruscas o someter a mucha carga al propulsor durante los 15 primeros minutos tras el arranque. Si el coche lleva Start & Stop (sistema de parada y arranque del motor para semáforos y otras detenciones), mejor desconectarlo para que suba más rápidamente la temperatura de la mecánica y el aceite lubrique mejor. Esto es aún más importante en coches con turbo.

3. El aceite se degrada rápidamente: si queda poco para el siguiente cambio, es mejor adelantarlo a estas fechas. Los frecuentes arranques en frío se hacen con exceso de combustible en los cilindros. Esto provoca que las paredes internas del motor se «laven» y queden sin lubricación, lo que contamina el aceite y acorta su vida útil. Para no acabar con una avería grave en la mecánica, es mejor que, puestos a afrontar los recorridos cortos tan habituales en estas fechas, cambiemos el aceite con anterioridad.

4. Problemas con la batería: los frecuentes arranques y las bajas temperaturas provocan que la batería sufra. Como además no se mantiene el motor encendido mucho tiempo -y, por tanto, el alternador no puede recuperar del todo su carga-, es probable que tengamos problemas con la batería. Si ha notado que le cuesta arrancar o que la intensidad de la luz interior a veces baja sola es cambiarla antes del viaje. También conviene desactivar el start & stop, lo que evitará que la batería sufra más de la cuenta.