Averías motor coche por aceiteCinco graves averías por ahorrar con el aceite del motor

No usar el lubricante recomendado por el fabricante del coche acorta la vida del motor drásticamente

Los vehículos equipados con filtros antipartículas en el escape son especialmente sensibles al tipo de aceite usado

MadridActualizado:

El aceite del motor es un elemento clave, esencial para conservar en perfecto estado la mecánica de un automóvil. Su misión no es solo mantener lubricadas las piezas sometidas a rozamiento, pues también debe arrastrar la suciedad que genera la combustión y, sobre todo, refrigerar las partes internas del motor.

De ahí que Autocasion.com advierta que intentar ahorrar en la calidad del aceite sea el camino más corto para sufrir una avería grave. La diferencia de precio en una lata de 5 litros de aceite entre uno de calidad y otro barato es, como mucho, de 80 euros. Pero los problemas que puede generar un mal lubricante pueden multiplicar por 100 ese importe. No tiene sentido pretender ahorrar 80 euros al año o cada 20.000 km —según el plan de mantenimiento especificado por el fabricante— y arriesgarse a padecer alguno de las siguientes percances:

1. Gripado del motor: un mal aceite puede no soportar las exigencias de nuestro propulsor y generar grumos, espumas o disoluciones que obstruyen los conductos de lubricación o eliminan las propiedades antifricción del aceite. El resultado más extremo es que alguna de las bielas o los pistones se agarroten y lleguen a romper por completo la mecánica. Un motor nuevo tiene un precio medio de 4.000 euros, pero en ciertos casos se puede multiplicar por dos o por tres este importe.

2. Averías con el filtro anti partículas: los diésel equipados con DPF (FAP o filtro antipartículas) son especialmente sensibles al tipo de aceite usado. Si no utilizamos el lubricante con las especificaciones marcadas por el fabricante, lo más seguro es que acabemos estropeando la mecánica. El motivo es que en estos motores el aceite debe mantener sus propiedades pese a contener un elevado nivel de cenizas y de combustible diluido en él. Una avería en el filtro antipartículas supone de 1.000 a 5.000 euros.

3. Roturas de turbo: un elemento del motor sometido a temperaturas extremas y que gira a muchísimas revoluciones. Si el aceite no tiene buen aguante frente a la temperatura y se carboniza fácilmente, o forma espumas que reduzcan la presión en el circuito de lubricación, la vida del turbo se acorta drásticamente. Un turbo nuevo puede llegar a costar 2.500 euros, en el caso de los motores modernos con geometría variable eléctrica.

4. Roturas de árbol de levas y válvulas: algunos propulsores son especialmente sensibles y sus fabricantes exigen unas cualidades específicas en el aceite que homologan para sus modelos. Por ejemplo, los coches del grupo Volkswagen con diésel de inyección bomba sufren desgaste prematuro de los árboles de levas si no se aplica el aceite especificado. No es el único caso. Los modernos sistemas de distribución con taqués hidráulicos son muy sensibles a la calidad del lubricante. Cambiar un árbol de levas y los taqués de las válvulas supera los 1.000 euros de media.

5. Pérdida de garantía: no utilizar el aceite recomendado por el fabricante exime a éste de cualquier avería que se produzca, con lo que el vehículo quedaría desprotegido.