Ibiza ST 1.6 TDI, un Seat muy sensato

Aunque su carrocería es familiar, casi no lo parece por lo dinámico de sus líneas. Eso sí, es nítidamente más capaz que la de los Ibiza de 3 o 5 puertas, y aunque está claro que frente al último sube más de 700 euros, para familias o usuarios que requieran un plus de versatilidad es la solución definitiva, sobre todo con el equilibrado motor de gasóleo 1.6 TDI de 105 CV probado.

e.c.
madrid Actualizado:

Seat ha dado en el clavo con el Ibiza ST, variante familiar de la oferta Ibiza. En el pasado ya contó con un modelo parecido, el Córdoba Vario, pero sin duda el nuevo modelo es más atractivo y, sin duda, muy resolutivo.

Es evidente que no todos los compradores de un Ibiza necesitan un coche como éste, y que además frente a su equivalente de 5 puertas, igualando motor (1.6 TDI 105) y acabado (Sport), existe un salto de 730 euros (como refleja la ficha técnica sobre estas líneas, el precio de la combinación probada es de 19.250 euros). Sin embargo, cualquier familia que haya fijado su atención en aquel bien puede, siquiera de refilón, sopesar éste, por otra parte ideal para usuarios que requieran un modelo donde introducir con facilidad, por ejemplo, una bicicleta de adulto. Además, lo dinámico de una siluetapseudo Sportback invita a olvidar la «pesadez» de antiguos familiares, y si encima se opta por opciones como el pack Sport Plus (480,65 euros), que apareja llantas de aleación de 17 pulgadas (algo exageradas, todo sea dicho) junto a sensores de lluvia y luces (con función Coming Home incluida), retrovisor fotocromático, Bluetooth, puerto USB y sensor de parking trasero, el aspecto final puede ser tan atractivo como atlético.

El habitáculo del Ibiza ST es coherente para 4 adultos, o bien para 2 y 3 niños. El puesto de conducción es el del resto de la gama, con un diseño un tanto sobrio compensado por una envolvente consola (de flancos acentuados en los que a veces se tropieza al acceder), una posición de volante perfecta (como el asiento, ajusta en altura y extensión), buenas calidad y ergonomía... y puntos mejorables como un sistema de audio engorroso para cambiar de emisora.

En las plazas traseras no sobran centímeros ni en las cotas longitudinal (hueco para las piernas) ni vertical, pero no es algo crítico. A cambio, su maletero es estupendo. Ofrece 430 litros básicos, que son 1.16o si vencemos las plazas traseras (de serie, partidas en secciones asimétricas, tanto en el respaldo como en la banqueta). El hueco, de 95 cm de anchura y 50 de altura hasta el cubremaletero (83 medido hasta el techo), luce formas regulares y accesibles (plano de carga a 62 cm del suelo), muy aprovechables. Si se abate el asiento trasero (obliga a mover ligeramente las plazas delanteras para que los reposacabezas posteriores no molesten) se dispone de un espacio longitudinal aproximado de 1,50 metros, lo que no está nada mal. No faltan, de paso, ganchos para estibar la carga adecuadamente o una práctica bandeja extraíble, bajo el estor, que permite dejar unos guantes o algún otro enser.

Seat ofrece el Ibiza ST, un modelo que se puede valorar como alternativa a los monovolumen más pequeños por su mejor comportamiento rutero, con motores de gasolina de 85 y 105 CV (éste turbo), además de los diésel TDI de 75, 90 y, como en este caso, 105 CV/250 Nm. Lo cierto es que la opción analizada ofrece un funcionamiento magnífico, muy compensado sin llegar a ser «un tiro», y en todos caso capaz para un coche que tarde o tremprano viajará cargado. Y eso que el TDI de 90 CV es muy buena alterantiva, como el gasolina más enérgico.

Buenas aceleración desde parado y reprís, suficiente velocidad punta (casi 190 km/h)... Durante la prueba ha arrojado un promedio de entre 5 y 6,5 l/100 km conduciendo de forma desenfadada por ciudad y fundamentalmente autovía, alejado de los 4,2 que anuncia el fabricante pero a nuestro juicio correcto. Eso sí, la autonomía no es elevada a partir de un pequeño depósito de 45 litros.

Ligado a una caja de cambios manual de 5 marchas de tacto técnico y directo, el Ibiza ST presume de dinámica. La calibración de suspensiones es firme, sobre todo con la combinación de llantas y acabado probados, pero no resulta incómodo, seco o rebotón, y además muestra una frenada progresiva y contundente, una dirección bastante rápida y un ajustado balanceo cuando se abordan virajes a buen ritmo. En esto, sin duda, un acierto.

Por último, la dotación de serie es suficiente: 6 airbag, ESP, amarres Isofix para sillas infantiles, climatizador (de un solo ambiente), alumbrado con función cruce, retrovisores eléctricos y calefactados... Para hacerlo más «sabroso» el fabricante ofrece condimentarlo con faros bixenón (728 euros), techo eléctrico (otro tanto), tapizado de cuero (1.158 euros)...