Las jóvenes promesas que el fútbol acabó convirtiendo en «juguetes rotos»
Con apenas 14 años Freddy Adu debutó en la Liga estadounidense - AP
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Las jóvenes promesas que el fútbol acabó convirtiendo en «juguetes rotos»

La llegada de Odegaard al Real Madrid ha disparado la euforia en torno a su prometedor futuro. Sin embargo debe saber el joven noruego que no siempre las expectativas se cumplen

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La llegada de Odegaard al Real Madrid ha disparado la euforia en torno a su prometedor futuro. Sin embargo debe saber el joven noruego que no siempre las expectativas se cumplen

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  1. Freddy Adu

    Con apenas 14 años Freddy Adu debutó en la Liga estadounidense
    Con apenas 14 años Freddy Adu debutó en la Liga estadounidense - AP

    La historia de Freddy Adu, el chico ganés nacionalizado norteamericano, es francamente vertiginosa. Descubierto por un cazatalentos desde muy temprana edad, su cara empezó a ser conocida cuando a los 13 años fue el máximo goleador y mejor jugador de un torneo juvenil en Italia. Sin apenas tiempo para digerirlo, pronto fue elegido por el DC United en la primera posición del 2004 MLS SuperDraft, para acto seguido convertirse en el jugador más joven en debutar en la Liga estadounidense.

    En esa época grandes equipos como el Manchester United o el Inter de Milán se interesaron en hacerse con sus servicios. Considerado como un fenómeno deportivo, Adu firmó un contrato con Nike por un monto superior al millón de euros. Con solo 17 años jugó un partido amistoso con la selección absoluta frente a Sudáfrica. Sin embargo y a pesar de todas las expectacitvas creadas, nunca gozó de continuidad en EE.UU. y acabó recalando en Portugal. De ahí pasó por varios equipos del continente europeo sin gozar del protagonismo que se le presuponía.

  2. Flemming Povlsen

    Povlsen fue el '9' de la Dinamarca que ganó la Eurocopa de 1992
    Povlsen fue el '9' de la Dinamarca que ganó la Eurocopa de 1992 - ARCHIVO

    A finales de la década de los 80, Flemming Povlsen se abría paso en el mundo futbolístico a pasos agigantados. Al igual que Martin Odegaard, esta joven perla danesa también aterrizó en el filial del Real Madrid... aunque con «solo» 20 años. Marcó 10 goles en 40 partidos y sin llegar a debutar en el primer equipo obtuvo el billete para jugar con la selección danesa. Después de pasar por Alemania y Holanda, volvió al país teutón para convertirse en el fichaje estrella del Borussia de Dortmund. Su momento culmen llegaría con la consecución de la Eurocopa de 1992, convirtiéndose en la punta de lanza de la sorprendente campeona.

    La vida le sonreía hasta que en abril de 1993 la desgracia se cruzó en su camino. La rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla le apartó de los terrenos de juego durante varios meses y la fatalidad iba a cobrar todavía más fuerza cuando en septiembre del año siguiente volvió a tener la misma lesión, pero esta vez en la otra rodilla. En 1995 tuvo que decir adiós al fútbol, aunque regresaría tres años después para jugar en el modesto Brabrand, el club de su ciudad natal. Aquel rubio que tocó el cielo con los dedos en Suecia ya nunca volvería a ser el mismo.

  3. Sinama Pongolle

    Sinama Pongolle, en su presentación como jugador del Recreativo de Huelva
    Sinama Pongolle, en su presentación como jugador del Recreativo de Huelva - EFE

    Todo era sinónimo de éxito en el año 2001 para Sinama-Pongolle. Nombrado mejor jugador del mundial juvenil de Trinidad y Tobago, por delante de un emergente Fernando Torres, las puertas del estrellato se le abrieron de par en par cuando el Liverpool materializó su fichaje. Pero nada más lejos de la realidad. Su paso por el club de Meryside nunca compensó la expectación generada, viéndose obligado a cambiar de aires rumbo al Blackburn Rovers y posteriormente al Recreativo de Huelva.

    En el decano del fútbol español logró remontar el vuelo gracias a una muy buena temporada, lo que le valió su pase al Atlético de Madrid. Pero a la sombra de Forlán y Agüero el jugador francés nunca pudo desplegar sus cualidades en la capital española. Traspasado al Sporting de Lisboa, Sinama Pongolle tampoco aprovechó allí su intento por regresar a la élite y prosiguió su gris travesía a través de varios clubes en horas bajas, entre ellos el Zaragoza.

  4. Pepe De La Sagra

    De La Sagra debutó en el Atlético de la mano de Radormir Antic
    De La Sagra debutó en el Atlético de la mano de Radormir Antic - ARCHIVO

    José Antonio De La Sagra lo tenía todo para llegar a ser el dominador del centro del campo del Atlético de Madrid. Formado en la cantera del club rojiblanco, fue Radomir Antic quien le hizo debutar en el primer equipo durante la temporada 94/95. Aunque su calidad estaba fuera de toda duda, la competencia que tenía con jugadores de la talla de Simeone le cerró las puertas a marchas forzadas.

    Tras emigrar al Barcelona B, consiguió resucitar la estrella que había en él y acabó firmando por el Boavista portugués. Sin embargo su salida al país luso supuso el comienzo del fin de una carrera que una nunca llegó a despegar del todo. A partir de aquí, se movería por modestos equipos de poco peso hasta que por fin en el año 2011 decidió colgar las botas en las filas del Alome Guardamar, integrante de la 3ª división valenciana.

  5. Sergio Marrero

    Sergio Marrero empezó a consumir drogar durante su etapa como futbolista
    Sergio Marrero empezó a consumir drogar durante su etapa como futbolista - abc

    A mediados de los años 80, un pelotero se abría paso en las filas de la UD Las Palmas. Su perfil aunaba la inteligencia de un envidiable lector de juego con el talento innato del cuero pegado al pie. No era de extrañar entonces que Sergio Marrero llamara pronto la atención de los clubes punteros de España. Pero el fútbol esta vez no sería la lápida del futbolista: la mala vida del jugador caminaba de la mano de sus actuaciones memorables. Los rumores sobre el consumo de drogas y alcohol se dispararon e incluso se vio obligado a faltar a varios entrenamientos.

    El club insular le colocó un chófer para evitar que se ausentara, pero el problema seguía persistiendo los días que no tenía la obligación de jugar al balompié. En esas condiciones, la directiva empezó a plantear su venta hasta concretarse finalmente al Atlético de Madrid por una cantidad cercana a los 30 millones de pesetas. En la capital madrileña tampoco despuntó y su carrera solo saltó al primer plano mediático cuando Jesús Gil lo despidió de forma fulminante. El difunto presidente por fin se había enterado de un hecho totalmente incompatible con cualquier tipo de práctica deportiva.

  6. Bojan Krkic

    Bojan, durante su etapa en la Roma
    Bojan, durante su etapa en la Roma - EFE

    Cuando a mediados de 2007 la Federación Española de Fútbol decidía solventar el «caso Bojan Krkic», el joven prodigio de la cantera culé, pretendido entonces por el seleccionador sub 21 de Serbia, Djukic, para jugar con la selección centroeuropea y, de paso, cerrarse las puertas de la selección española, nadie auguraba un futuro tan mediocre como el que ha tenido de aquel tiempo hasta aquí. Iñaki Sáez, de acuerdo con el ya fallecido Luis Aragonés, convocó al futbolista juvenil del Barcelona para que jugara quince minutos frente a Georgia y dejar así sellada su nacionalidad futbolística para toda la vida.

    Solo unos meses antes, Frank Rijkaard había apostado por un delantero cuya carta de presentación eran los más de 800 goles logrados tras su paso por las diferentes categorías inferiores de La Masía. Su progresión no parecía tener techo y prueba de ello fue el debate generado en relación a su no inclusión en la lista para la Eurocopa de 2008. Sin embargo, el tiempo pasó y Bojan no logró nunca hacerse un hueco en el once blaugrana. Con la llegada de Guardiola, las puertas se le cerraron definitivamente. Luis Enrique se lo llevó a la Roma, pero nunca terminó de explotar. Su periplo en el Calcio se extendería una temporada más tras confirmarse su cesión al Milan. Otra cesión al Ajax de Amsterdam y un traspaso el pasado verano al Stoke City terminan de conformar un curriculum que siempre se recordará por lo que pudo ser y no fue.

  7. Royston Drenthe

    Royston Drenthe, en las instalaciones del Hércules
    Royston Drenthe, en las instalaciones del Hércules - ABC

    El caso de Royston Drenthe es otro ejemplo más de que la cabeza no siempre camina de la mano del talento. Su llegada a la cima fue tan efímera como fulgurante su caída a los infiernos, cuyo último capítulo es su reciente fichaje por el Kayseri Erciyesspor, equipo de la Superliga turca. Elegido «Golden player» de la Eurocopa Sub-21 de 2007, fue ese mismo verano cuando se concretó su pase al Real Madrid por 13,5 millones de euros. Nada más aterrizar en la capital española, Drenthe salta al primer plano noticioso por dos acciones totalmente antagónicas: estrella su coche cerca de la Plaza de toros de Ventas y anota un golazo desde fuera del área ante el Sevilla, en el primer partido oficial que juega en el Santiago Bernabéu.

    Sin embargo, su díscolo carácter no viene acompañado por el rendimiento deportivo que se le presuponía. No entra en los planes de Bernd Schuster, Juande Ramos, Manuel Pellegrini y José Mourinho, razón que le obliga a abandonar la disciplina blanca y agarrar el petate rumbo a Alicante en calidad de cedido. En el Hércules tampoco consigue remontar el vuelo y acaba saliendo por la puerta de atrás después de varios encontronazos con la directiva y la afición. El Everton inglés adquiere sus servicios en 2011 y un año más tarde se marcha al Alania Vladikavkaz ruso, con el que acabaría descendiendo de categoría. Un fugaz regreso a la Premier League en las filas del modesto Reading completaba su frustrado balance hasta el actual mercado de invierno.