Cristina Rodríguez hace galletas por encargo para comuniones, bodas y otros eventos
Cristina Rodríguez hace galletas por encargo para comuniones, bodas y otros eventos - abc

Hogar dulce hogar

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Una familia toledana muy golosa con seis hijos en edad escolar y mucha creatividad son los ingredientes de una iniciativa: Sweet Home. En la cocina de casa, Cristina Rodríguez, la madre, era la encargada de hacer repostería casera, hasta que descubrió las galletas personalizadas, que pasaron de endulzar cumpleaños y otras celebraciones familiares a ser encargadas para bautizos, comuniones, simples reuniones de amigos o presentaciones de nuevas empresas.

«Por la vida juntas» es el blog que Cristina tenía con su hija Carmen, «para escribir sobre cualquier cosa», y que ahora ha pasado a ser la plataforma de difusión de esta «empresa». En apenas un par de semanas, tendrán a punto el dossier que les facilitará la tarea a la hora de recibir encargos.

Todos colaboran: «mi hijo José me diseña las tarjetas de visita y el dossier, Carmen lleva la página de Facebook, Pablo e Ignacio me ayudan a envolver y Cris y Santi no dejan de preguntar: ¿me puedo tomar una galleta, porfi? Son los catadores oficiales. Así que, cuando se me rompe alguna o no me vale, hay tortas...», cuenta Cristina. Su segunda hija, Carmen, además es un estímulo más para Cristina porque es celíaca, por lo que entre su dulce oferta, también hay galletas sin gluten. «Me produce pena que los celíacos, que cada vez son más, no puedan tomar dulce, y con lo golosos que somos en casa me interesaba que ella pudiera tener sus galletas de celíaca. Es difícil encontrar un buen pan o una buena galleta y nosotras estamos muy contentas por haber encontrado la fórmula para que salgan deliciosas», cuenta Cristina.

Los ingredientes utilizados son todos naturales: mantequilla, azúcar, huevo, vainilla y un poquito de leche, a lo que se le suma la decoración, principalmente con glasa (azúcar glas y claras de huevo) y utilizando técnicas como la del papel de azúcar o la decoración con fondán, una pasta de modelaje. Los tamaños pueden variar y una galleta de unos siete centímetros puede costar unos 2,50 euros, aunque depende de la cantidad que se encargue porque «hay descuentos». «Para el último evento, la presentación de una nueva empresa en la que las galletas llevaban su logo, nos encargaron unas 70 unidades, que es la cantidad más grande que hasta ahora nos han pedido», afirma Cristina. Eso sí, por mucho que los encargos aumenten, Cristina lo tiene claro y «cada galleta se hará de forma artesanal, con cuidado y será de calidad, porque llega a una persona y no se puede hacer corriendo».

Por algo el nombre de esta idea es Sweet Home, «nombre y logo que les gustó a mis hijos porque en mi casa siempre hay un olor dulce que ahora aumenta con esta estupenda aventura de trabajo en la que estamos poniendo toda la creatividad e ilusión».