Top

HISTORIA

La ciudad legado de Carlos III, el «rey alcalde» de Madrid

El monarca ilustrado ordenó urbanísticamente la ciudad para convertir zonas agrestes como el paseo del Prado en el enclave más culto, refinado e imponente de la Villa y Corte

AnteriorSiguiente
  1. 1
  2. 2
  3. 3
  4. 4
  5. 5
  6. 6
  7. 7
  8. 8
  9. 9
  10. 10
  11. 11
  12. 12
  13. 13
  14. 14
  15. 15
  16. 16
Navegue usando los números

Paseo del Prado

Fuente de Apolo en el Paseo del Prado -
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

La actual configuración del paseo del Prado se debe a la iniciativa de Carlos III. A finales del siglo XVIII emprendió un ambicioso proyecto ilustrado para convertir esta zona de Madrid en el enclave más culto de la Villa y Corte. Para ello diseñó un auténtico plan que aunaba la urbanización del terreno –densamente arbolado y en vaguada–, y la construcción de distintos edificios, singulares e imponentes, que estarían dedicados a la ciencia y el conocimiento.

De Cibeles a Atocha, la traza del paseo del Prado –entonces llamado salón del Prado–, fue diseñada por Juan Hermosilla en 1775 con sus dos largos brazos longitudinales y el bulevar central. En el extremo norte se colocó la emblemática fuente de la Cibeles; en el extremo contrario, Atocha, se instaló la fuente de la Alcachofa, aunque el original de ésta se encuentra actualmente en el parque del Retiro. A lo largo del recorrido otras fuentes jalonan el paseo: las de Apolo y Neptuno, y en la plaza de Murillo –entre el Museo del Prado y el Jardín Botánico–, el grupo llamado de las Cuatro Fuentes.

Todas fueron diseñadas por Ventura Rodríguez entre 1777 y 1782, año este último en el que concluyó la urbanización del paseo del Prado. A estos trabajos se sumaron la creación del Jardín Botánico y la construcción del Museo del Prado.

La Cibeles

Fuente de Cibeles- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

Este icono de Madrid se ubica en la plaza a la que da nombre desde 1782. La construcción de la fuente se enmarca en el proyecto ilustrado de Carlos III, que a finales del siglo XVIII promovió la creación de un espacio de categoría urbana y monumental, al estilo de los que ya existían en otros países europeos, y que en el caso de nuestra capital se tradujo en el Paseo del Prado.

El diseño de la fuente, como el de todas las que jalonan el paseo, se debe a Ventura Rodríguez. Esculpida en mármol, la fuente está formada por un amplio pilón circular en cuyo centro, sentada en un trono sobre un carro tirado por leones, aparece la diosa frigia de la fertilidad, con su corona torreada y un holgado manto. En la mano derecha lleva el cetro y en la izquierda la llave de la ciudad.

El escultor francés Roberto Michel labró los leones y Francisco Gutiérrez la diosa y el carro. Los dos niños o amorcillos esculpidos tras el carro son un añadido de 1895, año en que el Ayuntamiento decide trasladar la fuente unos cuantos metros desde su original ubicación, junto al inicio del paseo de Recoletos, y colocarla en su actual emplazamiento, en el centro de la plaza.

El conjunto escultórico tiene un diámetro de 32 metros y una altura de ocho. Desde su privilegiada ubicación, la Cibeles se rodea de cuatro fieles y singulares compañeros: en dirección a la Puerta del Sol se levantan el Banco de España –de 1891 y estilo eclecticista–, y el palacio neoclásico de Buenavista, de 1777. A espaldas de la diosa, el palacio de Linares, hoy Casa de América, que data de 1873, y el monumental palacio de Comunicaciones –sede del Ayuntamiento de Madrid–, obra de Antonio Palacios y Joaquín Otamendi en 1919; más atrás asoma la silueta de la Puerta de Alcalá y a ambos lados de la fuente se abren los paseos del Prado y Recoletos.

La ermita de San Antonio de la Florida

Frescos de Goya en la Ermita de San Antonio de la Florida- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

Ubicada en la glorieta de San Antonio, la ermita que actualmente conocemos fue construida entre 1792 y 1798 por el arquitecto de la Corte de Carlos IV, Felipe Fontana. Se trataba de la tercera iglesia construida sobre el mismo solar, pues ésta vino a sustituir a otra anterior, de Sabatini, que había reemplazado a su vez a otra aún más antigua. La fachada presenta un cuerpo central que se remata con un frontón triangular, y dos cuerpos laterales unidos por la parte posterior.

La planta es de cruz griega, con altares laterales. Pero la aparente modestia del templo contrasta con el enorme interés que suscita. Destaca primeramente por su popularidad local, como centro de atracción de una romería a la que las solteras acuden en petición de novios; no es esta vertiente popular sin embargo la que ha dado a la ermita su fama universal, sino los extraordinarios frescos con que Francisco de Goya pintó sus techos: «El ciclo de los Milagros de San Antonio» decora la cúpula, pechinas y crucero, mientras que «La adoración de la Trinidad» cubre el ábside.

El genio aragonés estaba ya completamente sordo cuando aceptó el encargo del ministro Jovellanos, lo que no le impidió crear para Madrid una de las mejores pinturas murales de todos los tiempos, en un derroche de color y expresividad. Los restos de Goya reposan en esta ermita desde 1919. Ante el peligro cierto de que el humo de las velas deteriorara los frescos, el culto se celebra en el edificio gemelo que Juan Moya levantó al lado desde principios del siglo XX.

San Francisco El Grande

Iglesia de San Francisco El Grande- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

La actual iglesia de San Francisco el Grande –en la plaza de San Francisco–, se levantó sobre el solar de un primitivo convento que se derribó en 1760 y que, según la leyenda, había sido fundado por el propio San Francisco de Asís en el siglo XIII. La decisión de sustituir la vieja iglesia por una nueva e imponente partió de Carlos III; el proyecto finalmente elegido fue el de fray Francisco Cabezas, aunque fueron Francisco Sabatini y Miguel Fernández quienes lograron culminar las obras en 1784.

La gran dificultad a superar fue sustentar la gran media naranja de la cúpula, que con sus 33 metros de diámetro se aproximaba al modelo del panteón de Roma y constituía aún una proeza arquitectónica inédita en España.La fachada del templo, clasicista y curva, presenta tres arcos de medio punto sobre los que se abren los ventanales del coro; las dos torres-campanario, en conjunción con la linterna de la cúpula, intensifican la verticalidad del soberbio edificio.

En el interior, la iglesia presenta una planta circular con capillas adosadas y una decoración íntegramente rediseñada en el último tercio del siglo XIX, en la que –a instancias de Cánovas del Castillo–, confluyeron las obras de estimables artistas. Ello incluye una Inmaculada de Mariano Salvador de Maella y, sobre todo, el espléndido «San Bernardino predicando», de Francisco de Goya. En la parte derecha de la iglesia, prácticamente asimilada al conjunto de San Francisco el Grande, se encuentra la valiosa Capilla del Cristo de los Dolores de la Venerable Orden Tercera.

El Jardín Botánico

Jardín Botánico de Madrid- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El Jardín Botánico, en el paseo del Prado, se creó por orden de Carlos III en un momento histórico de gran interés por las ciencias naturales. Los responsables de llevar adelante el proyecto fueron Francisco Sabatini, arquitecto real, y Juan de Villanueva. A este último debemos también el Museo del Prado –inicialmente previsto como Gabinete de Historia Natural–, y el Observatorio Astronómico, edificios ambos de la misma época y ubicados en el mismo entorno que el Jardín Botánico. Los trabajos comenzaron en 1774 y la inauguración oficial se produjo en 1781.

La Puerta Real, en el paseo del Prado, es obra de Sabatini y está formada por un gran arco de medio punto flanqueado por dos columnas dóricas. La puerta de la plaza de Murillo, atribuida a Villanueva, es el actual acceso al jardín y figura entre lo mejor del neoclasicismo madrileño. También es de resaltar la elegante verja que rodea el recinto por sus fachadas al Prado y a la plaza de Murillo. La extensión dedicada al jardín, de traza ortogonal, se dividió en tres niveles o terrazas ajardinadas, en lo alto de las cuales se construyó un edificio que constaba de un invernadero con columnata dórica, la cátedra de botánica y un herbario.

En 1942 el Botánico es declarado Jardín Artístico y en 1974 hubo de ser cerrado debido a su estado de abandono. Pocos años más tarde fue restaurado por los arquitectos Antonio Fernández Alba, Guillermo Sánchez Gil y el paisajista Leandro Silva. Las obras de restauración fueron inauguradas en 1981, y en 1993 se abrió el moderno invernadero de exhibición. Este espacio puede considerarse un museo «vivo», en el sentido literal de la expresión, ya que permite admirar ejemplares de numerosas especies botánicas, incluidos los árboles centenarios o las variedades de flores de su importante rosaleda.

Jardines y Palacio de Alameda de Osuna

Parque de El Capricho de Alameda de Osuna- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

También conocidos como Jardines y palacio de la finca del Capricho, el parque se ubica en la Alameda de Osuna, alcanzando una extensión cercana a las 18 hectáreas. La finca fue adquirida por los duques de Osuna en 1783. El jardinero galo Juan Bautista Mulot –que había trabajado en el Petit Trianon de Versalles–, llevó adelante la traza de los jardines, para los que ideó un diseño paisajista de tipo inglés, con arquitecturas simbólicas tales como el templo de Baco, el Abejero o la Gruta.

A partir de 1795, el encargado de la Alameda fue el jardinero Pierre Prevost. Así, el complejo fue ampliándose con nuevos elementos paisajísticos y arquitectónicos. Entre los primeros cabe destacar el canal navegable, el lago, varios estanques y el laberinto. Entre los segundos se encuentran el palacio de los Duques de Osuna –construido entre 1792 y 1795 por Mateo Guill y Manuel Machuca–, y el Casino de Baile, levantado en 1815 en el extremo oeste del jardín inglés según el proyecto del arquitecto Antonio López Aguado.

Muerta la duquesa, su nieto mandó erigir en su memoria el conjunto de la Exedra en la plaza de los Emperadores. En esa misma época –entre 1834 y 1844– se transformó la fachada al jardín del palacio y se construyeron el puente de hierro y la fortaleza. La finca fue adquirida por el Ayuntamiento de Madrid en 1975. En 1985 fue declarada Bien de Interés Cultural.

La Real Casa de Aduanas

Casa de Aduanas- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El edificio del Ministerio de Hacienda, que se levanta en la calle de Alcalá, fue encargado por Carlos III al arquitecto italiano Francisco Sabatini, uno de los artistas más prestigiosos del siglo XVIII, que dejó también su impronta en el Palacio Real. De estilo neoclásico e inicialmente proyectado y utilizado como Casa de Aduanas, se construyó entre 1761 y 1769. Desde 1845 es sede del Ministerio de Hacienda.

El edificio tiene una estructura simétrica con tres patios, uno central porticado –que da acceso a una escalera imperial de piedra–, y dos laterales en la parte anterior divididos por un gran vestíbulo.La fachada tiene un diseño palaciego italiano, de piedra y ladrillo, y está compuesta por un primer cuerpo de zócalo almohadillado en el que se abren tres entradas bajo arcos de medio punto; encima de la puerta central se observa un balcón corrido sobre el que aparecen la Fama y un genio sosteniendo el escudo regio.

Un segundo cuerpo, rematado con una amplia cornisa, incluye dos pisos y un ático con pequeñas ventanas. En 1944 Miguel Durán Salgado realizó una ampliación del inmueble, utilizando para la nueva fachada del edificio auxiliar la portada del destruido palacio del Marqués de Torrecilla, obra de Pedro de Ribera.

Museo del Prado

Museo del Prado- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El Prado, uno de los grandes museos de pintura del mundo, fue concebido inicialmente por Carlos III como Gabinete de Historia Natural. Como buen ilustrado, el monarca encargó a su arquitecto, Juan de Villanueva, una serie de edificios singulares para ser destinados a la ciencia. Así, Villanueva proyectó el actual museo, el Jardín Botánico y, ya en el Retiro, el Observatorio Astronómico. El proyecto de la actual pinacoteca fue aprobado por Carlos III en 1785. Está considerado como el trabajo más importante de su autor y la obra más ambiciosa del neoclasicismo español.

Villanueva diseñó un edificio longitudinal que seguía el eje de una luminosa galería rematada a ambos lados, e interrumpida, en su centro, por tres cuerpos de mayor volumen: la rotonda en el extremo norte, con bellas columnas jónicas y bóveda semiesférica de casetones en su planta principal; el cubo sur, frente al Botánico, que se articulaba en torno a un patio; y el cuerpo central, que recordaba a una basílica romana, alargada y rematada por un ábside curvo.

Tras la Guerra de la Independencia –periodo durante el que lo construido fue utilizado por los ejércitos de Napoleón como cuartel de caballería– Fernando VII continuó las obras, destinando ya el edificio a Museo Real de Pinturas, según su primera denominación oficial. En la fachada al paseo del Prado, en la conocida como Puerta de Velázquez, se observa un frontis de orden dórico que incorpora el relieve del ático, y las estatuas y medallones alegóricos al rey Fernando VII como protector de las ciencias, las artes y la técnica.

El museo se inauguró el 19 de noviembre de 1819 y en 1918 el arquitecto Arbós realizó la primera ampliación, construyendo dos pabellones en la zona trasera. Posteriormente hubo otras dos ampliaciones a cargo de Muguruza, la primera, y de Chueca Goitia, la segunda.

El Palacio de Villahermosa (Museo Thyssen)

Museo Thyssen- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El Museo Thyssen-Bornemisza se encuentra instalado en el palacio de Villahermosa, una elegante edificación neoclásica que se ubica en la plaza de las Cortes –con vuelta al paseo del Prado–, y que fue rehecho sobre el emplazamiento de un palacio barroco anterior. La construcción actual se conformó entre 1783 y 1807 y debe los planos originales a Silvestre Pérez, aunque fue Antonio López Aguado quien llevó adelante las obras.

La fachada, de ladrillo y piedra berroqueña, compone una magnífica muestra de la arquitectura civil neoclásica, con todo su rigor, sobriedad y armonía. En cuanto al interior, fue totalmente modificado en 1975, cuando el inmueble es adquirido por una entidad bancaria. En la década de los noventa, siendo ya propiedad del Estado español, el palacio de Villahermosa es finalmente elegido para albergar las pinturas de la colección privada Thyssen-Bornemisza, que se disputaban otras importantes ciudades del mundo. Para acondicionarse a su nuevo uso, el inmueble se sometió a la adaptación dirigida por Rafael Moneo.

El observatorio astronómico

Real Observatorio Astronómico en el parque de El Retiro- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

Ubicado en el Cerrillo de San Blas, la zona más alta del parque del Retiro, el Observatorio Astronómico fue mandado construir por Carlos IV, poniendo en marcha la idea de su padre, Carlos III. Las obras le fueron encomendadas al arquitecto neoclásico Juan de Villanueva y comenzaron en 1790, coincidiendo con el inicio de la enseñanza oficial de la astronomía; la invasión francesa, en 1808, se produjo antes de la conclusión del Observatorio y lo dejó al cabo prácticamente destruido, ya que fue utilizado como fortaleza por las tropas napoleónicas.

Años después de concluir la guerra de la Independencia, y siguiendo las instrucciones de Isabel II, se comenzaron los trabajos de restauración, que terminaron en 1845 de la mano del arquitecto Narciso Pascual y Colomer. El Observatorio es una de las muestras más significativas del estilo neoclásico español. Es de planta cruciforme, con un gran salón ochavado central, que está precedido por un pórtico de orden corintio del que fue artífice Colomer. La cubierta está coronada por cuatro torrecillas y un templete jónico circular. El edificio fue restaurado en 1979 por el arquitecto Antonio Fernández Alba.

El Oratorio del Caballero de Gracia

Nave central del Real Oratorio del Caballero de Gracia- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El Oratorio del Caballero de Gracia, en la calle homónima, se edificó entre 1786 y 1799 a instancias de la congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento, que había sido fundada por el italiano Jacobo de Grattis; es a este caballero, precisamente, al que alude el nombre del pequeño templo. El oratorio, que venía a sustituir a otro anterior, fue construido por Juan de Villanueva y es uno de los edificios neoclásicos más interesantes de Madrid.

Se le declaró Monumento Nacional en 1956. En el interior, reducido pero de gran belleza, las columnas corintias con fustes de granito separan la nave central de las laterales, mucho más estrechas. Sobre el crucero se eleva una cúpula elipsoidal cubierta por frescos de Zacarías González Velázquez y pueden destacarse asimismo los casetones que decoran la bóveda de cañón y la capilla mayor. El «Cristo de la Agonía» del altar mayor, obra de Sánchez Barba, se encuentra entre la mejor imaginería religiosa del siglo XVII.

En cuanto al exterior, la fachada principal fue diseñada por Custodio Moreno en 1826 según el canon clásico, con dos columnas jónicas, vano y frontón triangular. La trasera de oratorio quedó al descubierto cuando se abrió el primer tramo de la Gran Vía, por lo que el arquitecto Carlos de Luque creó una fachada a esta nueva calle en 1916; su actual fisonomía, con un arco triunfal sobre el ábside, fue diseñada por Feduchi. La escrupulosa restauración de su interior se debe a Chueca Goitia.

Real Casa de Correos

Real Casa de Correos- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

La actual sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid, en la Puerta del Sol, se construyó bajo el reinado de Carlos III –entre los años 1766 y 1768–, para albergar la Casa de Correos. En 1847 el edificio pasó a acoger las dependencias del Ministerio de la Gobernación y después de la guerra civil fue sede de la Dirección General de Seguridad. Obra del arquitecto francés Jaime Marquet, su construcción fue el desencadenante urbanístico de la creación, a mediados del siglo XIX, de la actual Puerta del Sol.

La construcción es de planta rectangular con dos grandes patios. En el centro se encuentra el gran portón de entrada formando un arco de medio punto sobre el que sobresale, apoyado en cuatro grandes ménsulas con forma de cabeza de león, el balcón corrido del segundo cuerpo, que cuenta con una sola planta y un ático. Encima del balcón se levanta un altorrelieve con leones, trofeos y el escudo real de Carlos III. La elegante composición del edificio se vio alterada un siglo después con la construcción de la torreta central, en la que se instaló elfamoso reloj que anuncia cada 31 de diciembre la llegada del año nuevo.

Palacio del marqués de Grimaldi

Fachada principal del palacio del marqués de Grimaldi- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

Ubicado en la plaza de la Marina Española, muy próximo a la sede del Senado, se encuentra el palacio del Marqués de Grimaldi. Se trata de un hermoso edificio que fue construido por Francisco Sabatini, en 1776, con la finalidad de alojar a los primeros secretarios de Estado; el primero en el cargo que lo ocupó fue el marqués de Grimaldi, pero fue uno de sus sucesores, Manuel Godoy, quien le dio al palacio su mayor esplendor, ya que lo amplió, reformó y decoró personalmente, llegándolo a adquirir para convertirlo en su vivienda privada.

Posteriormente el palacio experimentó diversas utilizaciones y avatares, lo que incluyó su uso como Biblioteca Real, pero también un incendio y un derribo parcial. Fue declarado monumento histórico-artístico en 1962, y actualmente es la sede del Centro de Estudios Políticos y Constitucionales. En su interior destacan por su suntuosidad el vestíbulo y la escalera; la gran importancia que se da a esta última no era habitual en las construcciones nobles del Madrid de la época, lo que la convierte en el elemento distintivo del palacio del Marqués de Grimaldi; es de genuino tipo imperial, es decir que arranca con un solo tramo que después se bifurca en dos.

Palacio del Tribunal de la Inquisición

Fachada del palacio de la Inquisición de Madrid- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

El palacio del Tribunal de la Inquisición, en la calle de Torija, es actualmente el convento de las Reparadoras, pero fue en su momento la última sede del temido Tribunal del Santo Oficio, antes de su disolución por decreto de 15 de julio de 1834. Levantado sobre la fábrica del edificio preexistente, el palacio es la plasmación parcial del ambicioso proyecto que Ventura Rodríguez diseñó en 1782 y que su discípulo Mateo Guill retomó a la muerte del maestro.

Suprimida la Inquisición, el edificio fue empleado como sede ministerial, entre otros usos; la comunidad de religiosas reparadoras que hoy lo ocupa adquirió el inmueble a finales del siglo XIX, época en la que se fecha la gran iglesia neorrománica que se construyó en una zona del jardín del palacio.

En la fachada principal la portada se remata con un escudo real labrado en piedra blanca de Colmenar, de notable calidad artística. En cuanto al interior, muchas han sido las transformaciones sufridas a lo largo del tiempo, aunque algunos elementos han mantenido una relativa proximidad a lo diseñado a finales del siglo XVIII; es el caso del vestíbulo y las escaleras, el oratorio o la antigua sala del Consejo, una parte de la cual se destina en la actualidad a biblioteca.

La Puerta del Alcalá

Puerta de Alcalá- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

Uno de los símbolos de Madrid, una de sus postales más frecuentes, una de sus más recurrentes señas de identidad. La actual Puerta de Alcalá, en la plaza de la Independencia, se levantó como arco de triunfo para conmemorar la llegada de Carlos III a la capital. Venía a sustituir a una puerta anterior, ya que ésta era la entrada a la ciudad desde el camino de Aragón; dicha entrada se abría sobre el trazado de la última cerca que tuvo Madrid, que había sido construida por orden de Felipe IV con fines fiscales y de control urbanístico en 1625, y no se demolió hasta 1860.

Dispuesto a conseguir un efecto que ennobleciera el entorno, el propio Carlos III fue quien eligió el diseño de Francisco Sabatini frente a los presentados también por Hermosilla y Ventura Rodríguez. La puerta se construyó entre 1769 y 1778 y tiene cinco vanos: tres arcos de medio punto en el centro y dos laterales adintelados y de menor altura que sirvieron en su día para paso de peatones.

La plaza de Neptuno

Fuente de Neptuno- ABC
ADRIÁN DELGADO - Actualizado: Guardado en: Madrid

Incluida en el proyecto original del paseo del Prado, creado por Juan Hermosilla a instancias del rey Carlos III, la fuente de Neptuno se levanta en el centro de la plaza de Cánovas del Castillo. El diseño del conjunto escultórico se debe a Ventura Rodríguez, que también fue el responsable del resto de las fuentes que jalonan el paseo. La escultura de mármol de Neptuno comenzó a esculpirla el artista toledano Juan Pascual de Mena en 1780 y los trabajos los finalizó su discípulo José Rodríguez en 1786.

AnteriorSiguienteToda la actualidad en portada

comentarios