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Propiedad intelectual e industrial en Internet: Una breve comparación de actualidad Europa-EE.UU.

La actualidad de la propiedad intelectual e industrial en la Red en los EE.UU. es un magnífico escenario para valorar la evolución de ambos campos en Europa y España.

He tenido ocasión de asomarme a esa actualidad gracias a la generosidad del profesor Eric Goldman, de Santa Clara University, en California. Goldman es una de las mayores autoridades en Internet Law de los EE.UU. y suele impartir una conferencia anual en la que expone los principales desarrollos sucedidos en la materia en los meses inmediatamente anteriores. Su texto está disponible en Internet. Por cierto, a invitación del profesor Goldman, esta misma columna se publicó como firma invitada, y en lengua inglesa, en su propio blog.

A nuestros fines, lo esencial de su contenido puede sistematizarse en dos grandes rúbricas. 

Una primera se refiere a las que Goldman describe como "cuestiones perennes", a su vez subdivididas en tres categorías: La utilización de keywords o palabras clave en publicidad online (por ejemplo mediante el sistema de Adwords de Google); la responsabilidad de intermediarios tipo Amazon por la comercialización en su plataforma de productos que infrinjan la propiedad intelectual o industrial ; y la responsabilidad de los intermediarios que almacenan contenidos (YouTube, por poner un ejemplo). 

En cuanto al asunto de los keywords, y con apoyo en jurisprudencia de mayo de 2012 del órgano de resolución de conflictos de la Oficina norteamericana de Patentes y Marcas, así como en reciente doctrina, Goldman deja entrever una tendencia liberal, abierta al uso como keywords de marcas y nombres comerciales registrados. El principal argumento es el hecho de que, aunque la mayor parte de los usuarios de Internet busca mediante la palabra clave que contiene una marca registrada, el propio producto registrado (kleenex, sin ir más lejos), otros muchos usuarios desean que se les muestren igualmente productos parecidos. Pese a todo, no deja de subrayar que hay pendientes de resolución varios asuntos importantes sobre el tema, cuatro de ellos relativos a Google, y otro más en el Tribunal Superior del Estado de Wisconsin.

Respecto de Amazon, se cita una sentencia del Tribunal de Apelación de California de agosto de 2012, que absuelve de responsabilidad a aquella empresa por la comercialización por terceros en su plataforma de bienes falsificados, a pesar de haber recibido notificación de la presunta infracción por parte del titular de la marca. Con acierto, Goldman extrae la conclusión de que la simple notificación no bastará al titular de los derechos de propiedad industrial para extender la responsabilidad a sitios como Amazon, en tanto que la sentencia abre también posibilidades a empresas como Amazon para rechazar pretensiones abusivas de los titulares de dichos derechos.

Finalmente, respecto al almacenamiento de contenidos, destaca una sentencia de un tribunal federal de agosto de 2012, que excluye la consideración de infracción contra los derechos de autor del visionado de vídeos encastrados (embedded) en un sitio web de enlace, por lo que descarta en consecuencia toda responsabilidad de los titulares del sitio en cuestión.

Eric Goldman se refiere a la segunda rúbrica antes citada como la de los "Campos de batalla post-SOPA". En ella descuellan tres asuntos: la persecución penal por parte del Departamento de Justicia norteamericano de los responsables de MegaUpload; el secuestro de dominios por la Oficina de Aduanas e Inmigración (Immigration and Customs Enforcement), como es el caso del español Rojadirecta; y tratados internacionales como ACTA. Los dos primeros afectan de lleno a esa cuestión crítica del Derecho de la Red como es la de las descargas de contenidos protegidos, más concretamente a través de webs de enlaces que hacen posible el acceso a tales contenidos sin llegar siquiera a albergarlos. El tercero, ACTA, es tema abordado ya en otras entregas de La Ley en la Red, a las que ahora nos remitimos.

Del trabajo expuesto pueden extraerse a mi entender tres grupos de conclusiones desde y para Europa.

La primera se desprende del hecho de que esas "cuestiones perennes" a que Goldman alude tienen en común el referirse a los intermediarios de la sociedad de la información, ya sean proveedores de acceso, ya de contenidos, es decir, ya sean Movistar o Facebook. Lo que se comprueba pues es que, en los EE.UU., la problemática de los intermediarios ocupa un lugar capital en las cuestiones legales relativas a Internet, muy particularmente en todo lo concerniente a su posible responsabilidad por hechos presuntamente ilegales cometidos por sus usuarios.

Una de las principales conclusiones que los años que llevo estudiando estos temas me han permitido extraer es la de que esto mismo sucede en Europa, siendo el de la responsabilidad de los intermediarios uno de los indiscutibles "temas estrella" del Derecho europeo de Internet, máxime si se tiene en cuenta que es absolutamente singular: con independencia de que los principios arbitrados para irlo resolviendo tengan un anclaje más o menos general, los conflictos aquí subyacentes surgen y se desarrollan solamente en Internet.

La segunda gran conclusión puede extraerse de la tendencia liberal expuesta por Goldman a propósito de las keywords para publicidad online, de las actividades de e-commerce de plataformas como Amazon y de la licitud del visionado de vídeos mediante enlaces encastrados (embedded): en los EE.UU., se estaría produciendo una apertura creciente respecto de las actividades comerciales en línea, gracias a una interpretación liberal de la normativa aplicable.

Es interesante observar que esa interpretación crecientemente aperturista se viene detectando también en Europa respecto de uno de esos mismos asuntos, el de las keywords: las sentencias acumuladas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en los casos Louis Vuitton y Viaticum et Luteciel (marzo de 2010) apuntan en esa dirección, al excluir la responsabilidad automática de Google en supuestos homólogos a los norteamericanos y sujetarla a las pautas generales de responsabilidad previstas en la normativa europea sobre comercio electrónico.

Por qué no pensar que dicha tendencia aperturista se extienda en Europa a las actividades comerciales de Amazon o sitios semejantes: una ya antigua sentencia del Tribunal de Distrito de Rotterdam (diciembre de 2002), Netwise c. NTS, permitiría deducir lo contrario ante hechos comparables respecto de eBay, ya que el Tribunal instaba al titular de los derechos de autor a actuar contra el conocido sitio de subastas online. No obstante, los mucho más recientes y autorizados casos del Tribunal de la Unión bien podrían desplegar también su influencia en estos supuestos, porque como igualmente en ellos argumenta el Tribunal de la Unión, no son en el fondo Amazon o Google quienes de entrada infringirían la propiedad industrial, sino quien emplea los nombres o marcas protegidos sin autorización.

Más dudoso es el supuesto relativo a los links encastrados (embedded): en Europa su uso por webs de enlaces ha venido considerándose siempre, en especial por la doctrina, como una quiebra de derechos de autor, ya que por definición en este tipo de enlaces, no es posible disipar el riesgo de confusión respecto de la autoría de los contenidos. En este sentido, la jurisprudencia citada por Goldman es ciertamente rompedora, estando incluso por ver, me atrevería a decir, si llega a consolidarse en su propio país.

La tercera y última conclusión: EE.UU. está envuelto en múltiples frentes judiciales, y en algunos internacionales, para combatir la piratería en Internet. Un escenario "de batalla" que, para Goldman, parece de dudosa utilidad, pues en su opinión, "SOPA (es decir, la fallida Stop Online Piracy Act que trataron de sacar adelante algunos miembros del Legislativo estadounidense) llegará sin necesidad de ley alguna", queriendo seguramente indicar que medidas antipiratería como las que esa frustrada ley pretendía pueden conseguirse por otros medios, sin duda más respetuosos con derechos como la libertad de expresión.

En este sentido, criterios como el del profesor de Santa Clara parecen más concordes con puntos de vista como los europeos. Pues aun cuando también la Unión Europea y sus Estados miembros están "enredados" en esa multiplicidad de frentes judiciales antipiratería, es cierto que los enfoques mayoritariamente seguidos aquí han sido siempre más moderados en la defensa de la propiedad intelectual e industrial, especialmente cuando ésta choca con derechos fundamentales como la privacidad o la libertad de expresión (baste citar en tal sentido la sentencia Promusicae c. Telefónica del Tribunal de Justicia de la Unión, de enero de 2008). Por no hablar de ACTA, cuya ratificación por parte de la Unión Europea y sus Estados miembros está hoy en día, debido a esas mismas razones, más que en entredicho.

 

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Una visión en profundidad de la actualidad de Internet desde perpectivas jurídicas, sociales y políticas.
Pablo García Mexía
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