Veinte de los pueblos pequeños más bonitos de España
Plaza de Alarcón, en Cuenca

Veinte de los pueblos pequeños más bonitos de España

Son conjuntos histórico-artísticos. Y pequeños, alguno incluso deshabitado. Propuestas para cualquier escapada

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Son conjuntos histórico-artísticos. Y pequeños, alguno incluso deshabitado. Propuestas para cualquier escapada

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  1. Alarcón, Cuenca

    Plaza de Alarcón, en Cuenca
    Plaza de Alarcón, en Cuenca

    El lugar fue ocupado por los romanos (queda un puente), y visigodos que lo llamaron Alaricón, en recuerdo de su rey Alarico. Los árabes, en el XI, levantaron el castillo, y en el XII lo tomó el rey Alfonso VIII, que trasladó allí provisionalmente la Corte. En el XIV lo reconstruyó el marqués de Villena, y a mediados del XV el infante don Juan Manuel escribió entre sus muros muchas de sus obras. Castillo y pueblo están levantados sobre una península rocosa aislada por las profundas hoces del río Júcar. Su torre del Homenaje es mirador sobre la comarca y su recinto amurallado está conservado casi en su totalidad, lo que lo convierte en uno de los mejores conjuntos defensivos de España. En el pueblo hay edificios del siglo XV y XVI. El castillo es hoy Parador de Turismo.

    186 habitantes. A 84 km de Cuenca

    ¿Conoces otros pueblos pequeños que sean conjunto histórico-artístico? ¿Los incluirías en esta lista? Puedes compartirlos con nosotros en los comentarios o en @abcviajar

  2. Alquézar, Huesca

    Vista general de Alquézar
    Vista general de Alquézar

    Los Jalat, importante familia árabe, dieron su nombre a esta villa: Al-Qasr Banu Jalat, «la fortaleza de los hijos de Jalat». El pueblo medieval conserva el antiguo empedrado, así como estrechas callejuelas, viejas casonas con escudos de piedra, soportales y pasadizos para cruzar de una calle a otra. El lugar más interesante es la plaza de los porches, antiguo zoco árabe. Subiendo una empinada cuesta se llega a la colegiata, con su claustro de bellos capiteles románicos.

    301 habitantes. A 47 km de Huesca

  3. Bandujo, Asturias

    Bandujo, entre las montañas
    Bandujo, entre las montañas - C. justel

    Solo una pequeña calzada romana empedrada lo comunicaba con el pueblo de Caranga y el resto del valle. Ha conservado casi intacta su arquitectura rural de montaña. Las casas de piedra gris destacan sobre el verde del paisaje. Lo primero que sorprende es encontrarse con tantos hórreos. Son de madera, incluyendo los pegollos (postes para sostenerlos), y bajo ellos se guardan los carros y los útiles del campo. La mayor parte de las viviendas son de piedra y algunas conservan el tejado de paja.

    38 habitantes. A 35 km de Oviedo

  4. Bárcena Mayor, Cantabria

    Flores y piedras en Bárcena Mayor
    Flores y piedras en Bárcena Mayor - g. azumendi

    Pequeño lugar en lo alto del valle de Cabuérniga con la arquitectura popular mejor conservada de toda Cantabria. Situado en medio de la Reserva Nacional de caza del Saja. Bajo los arcos de las casas algún artesano talla recipientes para la leche -jermosos-, en madera de castaño, haya o avellano. El abandono de siglos le ha permitido conservar la pureza de sus construcciones.

    75 habitantes. A 72 km de Santander

  5. La Alberca, Salamanca

    Los vecinos de La Alberca representan la «Loa», auto sacramental que data del medievo
    Los vecinos de La Alberca representan la «Loa», auto sacramental que data del medievo - ical

    En este pueblo de la Sierra de Francia la vida es casi la misma durante todo el año. Al amanecer cantan los gallos y se escucha el trinar de los pájaros. El cabrero avisa a la gente para que saque los animales. Más tarde desfilará una piara de cerdos y alguna pareja de burros cargados con hierba. Ladran los perros y, parándose en las esquinas, el cerdo de San Antón, al que todos alimentan. A las diez abren los comercios. Casi todos los albercanos viven ahora del turismo, y la calle principal rebosa de tiendas de artesanía, gastronomía o recuerdos. Al atardecer se oyen otros ruidos como el del agua golpeando sobre las pilas de las fuentes. Los últimos rayos de sol alargan sombras de tejados y balcones y es el momento de las fotos más bellas. El sonido de una campanilla anuncia la llegada de la esquila de ánimas -la moza de ánimas- que sale todos los días para recorrer las esquinas del pueblo pidiendo por los que ya murieron: «Fieles cristianos, acordaos de las benditas ánimas del Purgatorio...». Los fines de semana llega el turismo. Es otra Alberca.

    1.112 habitantes. A 75 km de Salamanca

  6. Calatañazor, Soria

    Castillo en ruinas, en Calatañazor
    Castillo en ruinas, en Calatañazor

    «En Calatañazor, perdió Almanzor su tambor». Corrían los años del primer milenio cuando Alman­zor recorrió estas tierras destruyendo sus principales villas. La leyenda narra que, enfermo, al pasar por Calat­añ­azor fue derrotado. La batalla debió ser una escaramuza pero Calatañazor entró en la historia con ella. Hoy solo quedan, recordando el pasado, grises murallas arruinadas, un rollo gótico, un par de iglesias y muchas leyendas, pero uno puede imaginarse allí que está en la Edad Media. El lugar es un autén­tico nido de águilas que hace honor a su nombre (Calatañazor significa castillo de las águilas), desde el que se disfruta de una vista de la dilatada llanura castellana. Su típica arquitectura se repite en todos estos pueblos: casas de adobe con entramado de madera, amplios balcones y salientes aleros también de madera. En Calatañazor rodó Orson Welles, «Campanadas a Medianoche».

    70 habitantes. A 31 km de Soria

  7. Guimerá, Lérida

    Vista general de Guimerá
    Vista general de Guimerá - Wikimedia Commons

    Del antiguo castillo solo queda un trozo de torre (una antigua leyenda sostenía que había siete) pero conserva parte de las murallas y de las cuatro puertas de la villa, así como callejones unidos por arcos y ventanales góticos, lo que le da un cierto aire medieval por lo que fue declarada conjunto histórico-artístico en 1975. La iglesia, que estuvo dedicada a Santa María, lo está ahora al patrón Sant Sebastià y muestra un campanario del XV que sobresale por encima de la población.

    305 habitantes. A 62 km de Lérida

  8. Castaño del Robledo, Huelva

    Pueblo auténticamente medieval, ha sido descubierto, como tantos otros de la sierra, antes por los extranjeros (sobre todo ingleses) que por los españoles. Está rodeado de bosques de robles y castaños que han dado nombre a la localidad y tiene un enorme templo neoclásico (la iglesia Nueva), y otro más pequeño, pero más antiguo (siglo XVI), dedicado al patrón, el apóstol Santiago. Conserva casas señoriales del XVI y XVIII. Curiosos son los humilladeros del Señor y de Nuestra Señora del Rosario, y fuentes como la del Chorro o la del Barrio con escudo de piedra. Al lado se encuentra el pico del Castaño, con 962 metros, el más alto de la sierra.

    213 habitantes. A 104 km de Huelva

  9. Castrillo de los Polvazares, León

    Una de las calles de Castrillo de los Polvazares
    Una de las calles de Castrillo de los Polvazares

    Era éste un pueblo de arrieros que tuvo su esplendor sobre todo en el XIX. Transportaban cereales, vino, aceite o telas desde Galicia a Madrid, según privilegios reales que se remontaban al siglo XIV. Muchos se enriquecieron y edificaron grandes casonas. El cocido maragato de este pueblo tiene fama merecida. Cerca, rodeado de suaves colinas, el Teleno, el monte más alto de todo el sur leonés.

    86 habitantes. A 57 km de León

  10. Granadilla, Cáceres

    Granadilla, pueblo abandonado
    Granadilla, pueblo abandonado - g. azumendi

    Al lado del río Alagón, fue fundada en el IX por los árabes y se llamó en un principio Granada. Hubo de cambiar su nombre, y ponerlo en diminutivo para evitar confusiones, cuando los Reyes Católicos conquistaron la otra Granada. En los años sesenta al hacerse la presa de Gabriel y Galán fue expropiado, los campos de labor fueron inundados y el pueblo quedó rodeado por las aguas. Para evitar saqueos se cerró el portón que solo se abría el día de Todos los Santos. En el centro, ahora con parterres, se encuentra la plaza Mayor tan cuidada que desentona en un pueblo vacío.

    Deshabitado. A 103 km de Cáceres

  11. Guadalest, Alicante

    Sorprende que tan cerca de las urbanizaciones costeras se abra este bello paisaje serrano con el pueblo mejor conservado regado por el río del mismo nombre, con la sierra de Aitana como fondo. A 595 metros de altitud, lo forman dos barrios: el pueblo propiamente dicho y el castillo (castell), completamente amurallado, cuya puerta de entrada puede cerrarse con llave.

    238 habitantes. A 73 km de Alicante

  12. Mirambel, Teruel

    ayuntamiento de mirambel

    Perteneció, como la mayor parte de los pueblos del Maestrazgo, a los templarios, quienes lo rodearon de murallas y torres. Fue importante enclave carlista en el XIX. Se alza sobre un promontorio del río Cantavieja, rodeado de las murallas con cinco puertas. En su conjunto destacan casonas, el portal de las Monjas con triple balconada llena de calados y filigranas mudéjares y la plaza de Aliaga. Mirambel fue premio Europa Nostra en 1981 por su restauración.

    132 habitantes. A 105 km de Teruel

  13. O Cebreiro, Lugo

    En pleno Camino de Santiago se encuentra esta localidad que conserva antiguas «pallozas» y un santuario levantado con motivo de un famoso milagro. Quien alguna vez haya pasado por Cebreiro en invierno, con la nieve cubriendo las antiguas edificaciones, habrá comprendido mejor el prodigio que allí tuvo lugar en el siglo XIV con la trasformación en sangre de Cristo del vino. Los Reyes Católicos, peregrinando a Santiago, hicieron donación del relicario, que hoy día guarda los corporales con el milagro. También se conserva el cáliz -el Santo Grial gallego-, donde tuvo lugar la transformación.

    18 habitantes. A 65 km de Lugo

  14. Ochagavía, Navarra

    Josu Goñi Etxabe

    Estaba poblado en época de los romanos, como prueba su viejo puente. El pueblo, cuyas viviendas muestran cruces de madera que señalan el camino del Vía Crucis, conserva seis puentes, cuatro sobre el río Anduña y dos sobre el Zatoya. A ambos lados del Anduña hay viejos caserones con escudos de piedra y palacios dieciochescos, que quedaron del incendio de finales del XVIII.

    618 habitantes. A 80 km de Pamplona

  15. Palenzuela, Palencia

    Su enorme necrópolis celtibérica habla de la importancia del lugar, que a Roma le costó mucho conquistar. Su privilegiada situación (rodeada por un cerro y los ríos Arlanza y Arlanzón) hizo que fuese siempre muy codiciada. Tuvo una importante judería (situada en lo que hoy es Barrio Nuevo) y conserva sus murallas medievales, destacando una de sus puertas (Arco de la Paz). Conjunto Histórico Artistico desde 1969.

    222 habitantes. A 43 km de Palencia

  16. Deià, Mallorca

    Vista de Deià desde la habitación de un hotel
    Vista de Deià desde la habitación de un hotel

    Es un blanco caserío desperdigado por la montaña. Durante más de 50 años, Robert Graves, el autor de «Yo, Claudio», vivió en esta pequeña localidad y contribuyó a que se conservase como el conjunto rural más bello de la isla. El archiduque Luis Salvador (fallecido en 1915) hizo de esta parte de la costa casi un parque natural levantando los palacios de Son Moragues y Son Marroig (a 4 km).

    747 habitantes. A 28 km de Palma de Mallorca

  17. Betancuria, Fuerteventura

    Un rincón de Betancuria
    Un rincón de Betancuria - pepa garcía

    Fue la primera capital que tuvo la isla y su nombre se debe al normando Juan de Bethencourt quien, luchando para Castilla, en 1404 conquistó la isla. La iglesia fue destruida en una de las invasiones berberiscas que tuvo que sufrir la isla. En el edificio, de principios del XVIII, destaca su torre y la portada barroca de color rosa resaltando sobre las blancas paredes; en su interior, el pendón de Castilla y un artesonado.

    805 habitantes. A 28 km de Puerto del Rosario

  18. Sajazarra, La Rioja

    Estas localidades de La Rioja Alta, cercanas ya a Burgos, conservan antiguas casonas de piedra, con escudos en sus fachadas que hablan de su pasado esplendor, y pequeñas iglesias románicas. El pueblo más interesante de todos es Sajazarra, bañado por las aguas de los ríos Ea y Aguanal. Ya desde lejos destaca sobre los campos, coronado por la torre del Homenaje de su fortaleza.

    133 habitantes. A 55 km de Logroño

  19. Patones, Madrid

    gonzalo cruz

    Dice la tradición que alguien de esta aldea escribió una carta que comenzaba: «Del Rey de los Patones al Rey de las Españas». El monarca -debía ser Felipe II- mandó averiguar quien era aquel súbdito, pero, enterado de su situación aislada, lo dejó tranquilo y siguieron ignorados. Hay dos Patones separados dos kilómetros por una empinada cuesta. El de Arriba es el de la historia. La arquitectura sigue siendo fotogénica, aunque el ambiente es demasiado turístico.

    29 habitantes. A 60 km de Madrid

  20. Aledo, Murcia

    Esta localidad situada dentro del Parque Natural de Sierra Espuña, jugó un papel decisivo durante la reconquista. Por aquí también batalló el Cid Campeador. Pasó varias veces de árabes a cristianos y en el XIII, mediante tratado, se devolvió a los cristianos y poco después se donó a la Orden de Santiago. A finales del XV el castillo tenía ocho torres de las cuales hoy solo queda la llamada del Homenaje, declarada bien de interés cultural en 1961. Junto a la torre se alza la iglesia de Santa María la Real que guarda en su interior una imagen de Santa María, que se dice fue traída por Alfonso X el Sabio, y una Virgen de la Aurora obra de Salcillo.

    1.000 habitantes. A 58 km de Murcia