El plan de la armada española para atacar Australia que nunca se llevó a cabo

El rey Carlos IV llegó a aprobar el envío de 100 buques de guerra a Sidney a finales del siglo XVIII

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A menudo damos por hecho que sobre el pasado ya está todo escrito y que lo único que está por descubrir es el futuro. Pero la realidad es muy diferente: todavía hay un montón de misterios por desvelar en la historia, episodios ocultos que esperan ser redescubiertos y relatados. En la historia española, particularmente, quedan aún muchísimas lagunas y acontecimientos por documentar como es debido. Hoy te traemos una de esas páginas de nuestra biografía colectiva que tal vez no conozcas.

En realidad, se trata más de algo que pudo ser y no fue que de un suceso histórico propiamente dicho. Lo cuenta «The History Blog» y también lo recogen nuestros compañeros de «La Brújula Verde». Se trata ni más ni menos que de un plan diseñado por la armada española para atacar Australia a finales del siglo XVIII. Así lo demuestran unos documentos que Chris Maxworthy, vicepresidente de la AAMH (Asociación Australiana de Historia Marítima), ha rescatado en los archivos del ejército español.

«El plan consistía en atacar Sidney desde las colonias españolas en Sudamérica, con una flota de unos 100 buques de tamaño medio, armados con cañones y bombas incendiarias. El objetivo era la rendición de los británicos y su expulsión de Australia», explica Maxworthy en la publicación Australian Financial Review. La idea de utilizar bombas incendiarias, añade el investigador, respondía a la intención de plantar fuego a las sobrias construcciones australianas, mayoritariamente elaboradas a base de madera.

Como es lógico, te estarás preguntando por qué quería España incordiar a los británicos de semejante manera. El caso es que los británicos dominaban ese territorio desde 1788, cuando establecieron una colonia presidida por el gobernador Arthur Phillip. Les interesaba controlar la zona para trasladar allí su excedente de convictos, ya sin sitio en las Islas. Pero España no tardó en activar el estado de alerta al entender que aquel destacamento era un peligro potencial para sus colonias en Suramérica y Filipinas, objetivos fácilmente atacables desde Australia.

Uno de los que dio la voz de alarma fue José de Bustamante, enrolado en una expedición científica que visitó Port Jackson (lo que hoy conocemos como puerto de Sidney) en el año 1793. Tres más tarde, Bustamante fue nombrado gobernador de Paraguay y comandante general de la flota de Río de la Plata; y desde esa posición presentó este plan para atacar Australia al rey Carlos IV. Un proyecto que fue aprobado por el soberano... pero que jamás llegaría a ser ejecutado. La ocupación francesa y la llegada de José y Napoleón Bonaparte, episodios mucho más conocidos, cambiaron el curso de la historia.